Idriss Déby, el gran aliado de Occidente en el Sahel

Agencia EFE
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María Rodríguez

Dakar, 19 abr (EFE).- El presidente de Chad desde hace treinta años y gran aliado de Francia y Estados Unidos contra el yihadismo en el Sahel, Idriss Déby, gobernará otros seis años más este país de África central tras ganar un sexto mandato en las elecciones presidenciales del pasado 11 de abril.

Nacido en 1952 en el norte de Chad cuando este desértico país aún era colonia francesa, tras acabar el bachillerato decidió optar por la formación militar en la Escuela de Oficiales de Yamena, la capital chadiana, y en 1976 obtuvo la licencia de piloto en Francia.

A su regreso a su país se unió a las Fuerzas Armadas del Norte (FAN), lideradas por el ex dictador chadiano Hisène Habré, que en 1982 llegó al poder a través de un golpe de Estado y transformó las FAN en las Fuerzas Armadas Nacionales de Chad, de las que Déby fue nombrado comandante.

Ese mismo año se inició una guerra con Libia por un territorio fronterizo en disputa entre ambos países.

GRAN ESTRATEGA MILITAR

Déby dirigió el Ejército chadiano demostrando ser un gran estratega militar hasta 1986, cuando fue enviado por Habré a la Escuela de Guerra de París, donde permaneció casi dos años perfeccionando sus conocimientos castrenses.

En 1988 fue nombrado jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y consejero militar del presidente, cargos en los que desempeñó un importante papel para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Libia y que puso fin a la guerra en 1989.

El éxito y la popularidad obtenida por Déby serían vistos como una amenaza por Habré, quien intentó eliminarlo de la escena política destituyéndole del mando de las Fuerzas Armadas.

Déby organizó entonces un complot para derrocar a Habré, programado sin éxito para el 1 de abril de 1989.

Tras ese fracaso, Déby huyó a Sudán, país fronterizo con Chad, y fundó el Movimiento Patriótico de Salvación (MPS), actual partido gobernante, con el que exigió a Habré la instauración de un régimen democrático.

Reunió en Sudán a unos 3.000 opositores y disidentes del partido gobernante y, con ayuda de Libia, que le proporcionó armamento, empezó el 10 de noviembre de 1990 una sublevación contra el Gobierno de Habré y los 30.000 hombres que componían el Ejército chadiano.

En tan sólo tres semanas, el 1 de diciembre, Déby llegó a la capital y, un día después -tras la huida de Habré-, el Parlamento le nombró presidente de Chad.

Habré se exilió a Senegal, donde en 2016 fue condenado a cadena perpetua por crímenes contra la humanidad, tortura y crímenes de guerra tras sus ocho años en el poder, durante los que se cometieron terribles atrocidades contra los prisioneros de guerra y la población civil, sospechosa de colaborar con el enemigo.

"El calvario ha terminado. Hoy, dos décadas después, Habré ha sido atrapado por la historia", declaró Déby tras anunciarse la condena del exdictador.

PRESIDENTE HASTA 2033

Desde su llegada al poder, Déby no se separó del sillón presidencial y se ha convertido en el séptimo gobernante no monárquico que más tiempo lleva en el poder en el mundo.

Como primera medida, instauró el régimen democrático y pluripartidista, celebrando las primeras elecciones democráticas en junio y julio de 1996, en las que ganó en la segunda vuelta con un 69,1 % de los votos.

Déby también venció en 2001, 2006, 2011 y 2016, acusado por la oposición de fraude.

En 1991, obtuvo el premio europeo Umberto Biancamano por su "compromiso con la instauración con un Estado de derecho y de democracia", recoge la web de la Presidencia de Chad.

Sin embargo, en Chad hay poco margen para la alternancia y, con ese propósito, Déby ha modificado en dos ocasiones la Constitución.

En 2005, eliminó el límite de dos mandatos de cinco años y en 2018 instauró el mandato presidencial a seis años renovable una vez y eliminó la figura del primer ministro, reforzando los poderes del presidente y permitiéndole mantenerse en el poder hasta 2033.

Su régimen ha sido criticado por organizaciones como Amnistía Internacional por la prohibición de reuniones pacíficas "de forma reiterada", así como la detención de defensores de los derechos humanos, activistas y periodistas, "algunos de los cuales fueron considerados presos de conciencia".

ALIADO INDISPENSABLE CONTRA EL YIHADISMO

No obstante, Déby se ha convertido en el gran aliado indispensable de Francia y Occidente en el Sahel, especialmente en la lucha contra el yihadismo.

Las tropas chadianas, consideradas las más potentes de la región, colaboran con la operación francesa Barkhane -que tiene su sede en Yamena- y forman parte del contingente del G5 Sahel y la Fuerza Multinacional Mixta (FMM) en el Lago Chad.

Además, el pasado febrero Déby anunció el envío de 1.200 soldados chadianos a la zona denominada de "las tres fronteras" entre Mali, Níger y Burkina Faso, fuertemente golpeada por la violencia yihadista.

En junio de 2020, el presidente fue nombrado mariscal "por su valentía, sus hazañas de armas y su lucha permanente por la paz y la estabilidad dentro y fuera de Chad".

Déby ha hecho que su país consagre cerca del 30 % de su presupuesto a la seguridad y, pese a que desde 2003 es productor de petróleo, Chad destaca como uno de los países más pobres del mundo, situado en el puesto 187 de 189 del Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas de 2020.

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