Identidad y migración, los retos de Europa bajo la pluma de Julia Navarro

Bogotá, 3 may (EFE).- La escritora española Julia Navarro encara en su nueva novela el "gran reto" que tiene Europa ante la migración con la historia de un libanés que se radicaliza en Francia, poniendo de relieve la problemática sobre el "desencuentro entre oriente y occidente".

En "De ninguna parte", Navarro (Madrid, 1953) cuenta la historia de Abir, "un niño que soñaba con ser ingeniero y termina siendo un terrorista", para intentar "explicar el por qué de la naturaleza humana", aunque insiste en una entrevista con Efe en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) en que esto "no significa justificar" las acciones de los personajes.

Además es la historia de Jacob, un israelí que "se pregunta por qué tiene enemigos que no ha elegido, cuál es el límite en la defensa de su país, hasta dónde es asumible el grado de violencia, y se pregunta qué es ser judío", alguien que también sufre "desarraigo" cuando migra de Líbano a Francia, donde lo señalan por ser diferente.

EN LA PIEL DEL TERRORISTA

"Siempre me cuesta mucho ponerme en la piel de los personajes y en este caso, ponerme en la piel de Abir, me ha costado especialmente. Meterme en la piel de un terrorista ha sido un proceso muy complicado, no ha sido un proceso fácil", explica Navarro.

La clave es "entender por qué pasan las cosas, intentar ponernos en la piel de los demás, no para justificar, pero a veces sí para explicar", dice y recuerda lo que le pasa a Abir: asesinaron a sus padres cuando era niño, migró a un país totalmente diferente y creció con una familia radicalizada.

Así acaba "el niño que quería ser ingeniero, pero termina siendo un terrorista".

El libro también narra la historia contraria, la prima de Abir, Noura, que cuando se ve obligada a "elegir entre su propia libertad o seguir dentro de una sociedad con unas pautas totalmente estrictas", elije la primera y "paga un precio enorme: sentirse extranjera dentro de su propia familia".

Esta última novela, al contrario de lo que acostumbra a escribir, aborda "una problemática más actual" que le preocupa: "el desencuentro entre oriente y occidente (...) porque en las últimas décadas ha habido tantísimos atentados de raíz islámica", a lo que se suma el problema de los migrantes y el choque cuando llegan a Europa.

"La sensación de desarraigo", a lo que se suma que "nosotros se lo ponemos difícil: llegan a una sociedad con costumbres distintas y una escala de valores distinta, se produce un desencuentro", dice.

Al que llega le resulta muy difícil adaptarse a una sociedad en la que todo le es ajeno y al que recibe le resulta a veces complicado la integración de esa persona.

"Ese es el gran reto que tenemos en Europa en el futuro", asegura Navarro, un desafío para ambas partes porque "en la integración hay una cierta dosis de renuncia a lo que eres, el producto de la herencia de toda una cultura", mientras que los europeos "no nos ponemos en la piel de las personas que migran, no nos damos cuenta de lo difícil que es para ellos".

En este sentido, la escritora lanza una crítica hacia Europa y le pide "hacer bien las cosas con todo el mundo", porque "no se puede volver a repetir la situación con los refugiados sirios", que vagaron de frontera en frontera sin encontrar paso.

Una situación que se contrapone a lo que estamos viendo con los refugiados ucranianos y la respuesta de la UE, asevera Navarro, porque "son europeos, tienen nuestras mismas raíces culturales" y, por tanto, la integración se perfila como "más fácil".

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y FUTURO

En la novela hay una tercera reflexión, el papel de los medios de comunicación, sobre "cómo han cambiado los paradigmas en los últimos tiempos y se está mezclando algo que no se debería mezclar: información, opinión y entretenimiento".

El objetivo "parece ser tener entretenido al espectador todo el día", y "eso de alguna manera reduce el papel del ciudadano", mientras que deriva en que las tragedias a veces se terminen convirtiendo en espectáculo.

"Es contar una tragedia de una manera en que no sabes si estás en una película o no", y logrando que incluso a veces "se nos olvide que es una tragedia", añade la autora española.

Navarro, muy contenta de poder asistir por cuarta vez a la FILBo, a la que considera "la feria de la gente y los lectores" en la capital colombiana, sueña con una sociedad "sin prejuicios, en la que se ponga en valor todo lo que nos une y no lo que nos diferencia", pero es realista y sabe que "la sociedad es la que es".

Su otro sueño es que sus novelas "sigan gustando a los lectores", y que su apuesta cada vez que escribe una nueva historia, se vea recompensada en las librerías.

Laia Mataix Gómez

(c) Agencia EFE

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