Ida Vitale: "No hay futuro si no se mira y se saca experiencia del horror"

Agencia EFE

Montevideo, 4 dic (EFE).- Reflexión, experiencia vital y calma se asoman en las palabras de la poeta uruguaya Ida Vitale, que invita a la juventud a aprender del pasado para no repetir los males de la historia porque "no hay futuro si no se mira mucho y se saca experiencia del horror".

A sus 96 años y tras un exilio en México durante la dictadura cívico-militar de Uruguay (1973-1985), Vitale lamenta en una conversación con Efe que los jóvenes "no miran para atrás" y "se desentienden de ciertas cosas que son antiguas".

"La historia tiene todo, si no la sabemos y no la estudiamos y no aprovechamos las experiencias que ya pasaron, la cosa pinta brava", asevera.

Ida Vitale (Montevideo, 1923) fue el motivo central de un seminario internacional celebrado en el Centro Cultural de España en Montevideo, en el que se discutió sobre la obra de la poeta, se abrieron nuevas líneas de investigación y la propia escritora asistió de público.

Vitale, galardonada con el Premio Cervantes 2018, no quita el ojo de los problemas que vive Latinoamérica y se apena porque "da la impresión de que no andamos muy bien en los Gobiernos de ciertos países".

La poeta lamenta que muchos venezolanos hayan tenido que emigrar cuando "hace 30 o 40 años no se veía tan mal" e incluso su hija terminó allí la carrera cuando se instauró la dictadura en Uruguay.

Por otro lado, se consuela con la situación de su país que "ha tenido buena suerte" y desea que la próxima etapa "no esté tan mal".

A pesar de que su rostro no pierde la sonrisa y desborda viveza, la poeta no augura un buen siglo XXI "salvo que haya un cambio muy grande en el ser humano".

"Sería hora de que algunos problemas ya no se plantearan de manera tan evidente o tan angustiosa. Yo voy de salida, no me voy a enterar de cómo termina esta historia, pero les tocará a ustedes mejorarla, a los jóvenes", subraya Vitale.

A ellos llama a estudiar lo que ocurrió para no volver a sufrir lo que tuvieron que pasar personas como ella porque "el ser humano no viene hecho a foja cero (de cero), más bien nos repetimos", insiste.

El humor y el sarcasmo se asoman en las palabras de Vitale al igual que en su poesía, un humor que "sirve para sobrevivir" y en el que se reconoce.

"Se supone que los poemas tienen que en alguna manera que representarnos. Entonces, si uno tiene un poco de humor para la vida aparecerá, a veces", subraya.

La autora de obras como 'La luz de esta memoria' o 'Paso a paso' intenta no mirar demasiado a la que fue su trayectoria literaria y, bromea, no cree que "tenga que cambiar" nada de su obra poética y contempla el arte de la literatura como un mundo de "libertad".

Fan de Benito Pérez Galdós, "colmo del Realismo", Ida Vitale confiesa encontrarse con una novela pendiente, pero que antes tiene que olvidar para poder terminar.

La escritora reconoce que le "vino la duda" y tiene la novela "perdida", por lo que no sabe que pasará con este texto, al cual le faltarían pocas páginas.

"Tengo que tratar de leerla como si fuera de otro", apuntó.

Referente en la literatura iberoamericana, Uruguay no brindó los reconocimientos y la bibliografía que Ida Vitale "merece como gran poeta que es", expresa a Efe el historiador español y director del Centro Cultural de España en Montevideo, Ricardo Ramón Jarne.

Para Ramón Jarne, "el mundo de Ida no se puede resumir en una frase" y su obra "es una poesía leída hoy tan fresca como cuando se escribió en los años 50".

"Es una obra muy compleja y aparentemente sencilla. Es muy fugaz pero a la vez te queda para siempre. Es una mezcla de muchísimas cosas", destaca el historiador.

Por su parte, la ensayista e investigadora de la Universidad de Salamanca María José Bruña destaca el "chispazo de misterio" que tiene la creación de Vitale gracias a la exigencia de "poesía como tiranía necesaria" que la propia poeta apuntala en un artículo crítico de 1961 en la revista Marcha.

La exigencia y el rigor verbal de la obra de Vitale se conjugan con el humor "fino" y "ligero" de la escritora, concluye Bruña.

Sergio Marín Lafuente

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