Huracán Florence: "No hay nada que hacer, no se puede parar a la Madre Naturaleza"

LA NACION

WILMINGTON, Carolina del Norte.- El viento empezó a azotar, el océano se puso bravo y la lluvia comenzó a caer levemente hoy en algunas de las ciudades costeras de Carolina del Norte y Carolina del Sur.

La llegada de Florence -el huracán que se degradó a categoría 2, pero que aún es lo suficientemente poderoso como para causar estragos- es inminente. Más de 10 millones de personas de seis estados (Georgia, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Virginia, Maryland y la capital, Washington) quedaron bajo alerta y 1,7 millones de habitantes recibieron la orden de evacuar.

Cientos de miles de personas acataron la orden, incluidos los residentes de un elegante bungalow en la ciudad de New Bern, en Carolina del Norte, que escribieron sobre la madera que cubre sus ventanas "Just say no 2 Flo" ("Decile no a Florence").

En un barrio de casas rodantes en las afueras de Wilmington, en Carolina Norte, Alondra Espinoza se preparaba para partir. "Nos vamos a ir en las próximas horas, todo está listo", dijo. "Tengo dos hijos y quiero llevarlos lo más lejos posible de aquí y de los peligros del huracán. No hay nada que hacer, no se puede parar a la Madre Naturaleza", agregó.

Oscar Pérez, un jardinero de origen mexicano radicado hace unos 12 años en Estados Unidos, coincidió: "No hay más remedio que irse".

"Vamos a tomar algo de comida para sobrevivir unos días con los chicos y no sabemos qué esperar. Tenemos que creer en nuestras buenas estrellas, lo más importante es mantenerse vivo. Lo material es secundario", dijo Solange Iliou Thompson, una franco-vietnamita instalada hace 40 años en Estados Unidos.

En Carolina del Sur, el panorama es parecido y desde ayer la turística Myrtle Beach parece una ciudad fantasma, donde solo circulan los autos de la policía. Los parques de atracciones fueron cerrados y tapiados. La mayoría de las empresas cerraron y los surtidores de las estaciones de servicio están envueltos en plástico.

Sandra López-García está en Myrtle Beach y no puede creer la mala suerte que tiene, según dijo a The Washington Post. La mujer sobrevivió al huracán María cuando golpeó su ciudad natal de Bayamón, en Puerto Rico, hace un año. Ese día salió de su casa en el medio de la tormenta y se refugió con su perro en un baño. Ahora está en un refugio de emergencia -el Conway High School, en las afueras de esta ciudad de Carolina del Sur-. "Realmente no entiendo mi suerte", dijo. "No creo que esto le pase a alguien muy seguido".

López-García dijo que confía en que los funcionarios del gobierno local y estatal se hayan preparado adecuadamente para Florence. Pero cuando se le preguntó acerca de la garantía del presidente Donald Trump de que el gobierno federal está "totalmente preparado", respondió con la boca abierta y sacudió la cabeza.

Donny King no está asustado. Él y su esposa Heather van a usar un cuarto fortificada para huracanes en su casa de Nags Head, en Carolina del Norte. Los dueños de Ocean Boulevard Bistro y Martini Bar dijeron que preferirían enfrentar los feroces vientos de Florence, la lluvia y la marea en su búnker privado. "[El huracán] será muy fuerte", anticipó King, que señaló que estaba preparado para los daños que podría a sufrir su casa.

En la isla de Bald Head, en Carolina del Norte, Susan Faulkenberry Panousis decidió huir. Aunque se quedó en su casa para los huracanes anteriores, esta vez prefirió empacar sus cosas y tomarse un ferry. "Cuando se va el último ferry... es inquietante verlo alejarse y saber: 'Esta es la última oportunidad que tengo de salir de esta isla'", dijo ayer.

En Carolina del Norte hay 108 refugios, que actualmente albergan a más de 7000 personas, y el gobierno está tratando de abrir más. En Carolina del Sur, el gobernador Henry McMaster dijo que aproximadamente 300.000 personas ya habían atendido el llamado para evacuar, y que esperaba que hasta un millón finalmente huyera del camino de Florence.

En tanto, unos 1200 vuelos programados para el jueves y el viernes ya fueron cancelados debido a la llegada de Florence, informó hoy Flightaware, el servicio que rastrea los vuelos y decisiones de las compañías aéreas. En su sitio de Internet, indicó que la cantidad de cancelaciones es relativamente baja y advirtió que podría aumentar.

Agencias AP, AFP, Reuters y ANSA