Una bebé nace entre vientos de Eta en Nicaragua y la nombran como el huracán

Agencia EFE
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Managua, 4 nov (EFE).- Una niña que nació mientras el huracán Eta azotaba Nicaragua la noche del martes fue nombrada por su familia igual que el poderoso ciclón, que causó estragos en su ciudad mientras ella venía al mundo, informó este miércoles el Gobierno.

"Nos imaginábamos que iba a ver Eta y Eto, y ya está aquí la primera Eta, la muchachita que lleva el nombre de Eta Wilson", dijo la vicepresidenta nicaragüense, Rosario Murillo, en una alocución a través de medios del Gobierno.

La bebé fue nombrada así por su mamá Belkys Wilson, una jovencita de 18 años originaria de una comunidad miskita de la Región Autónoma Caribe Norte (RACN), según dijo Murillo, esposa del presidente del país, Daniel Ortega.

La niña nació el martes en un centro hospitalario de la ciudad de Bilwi, ubicada 30 kilómetros al norte de donde impactó el ojo del huracán Eta, en categoría 4 Saffir-Simpson, de un máximo de 5, con vientos de 240 kilómetros por hora, según registros del Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés), con sede en Miami, y del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).

Bilwi fue una de las ciudades más afectadas por Eta, un huracán que a su paso por el lugar tumbó árboles, tiró postes y tendido eléctrico, hizo volar techos enteros, derribó paredes, y destruyo viviendas, según el reporte de las autoridades.

El ciclón incrementó los daños al quedarse casi estacionario frente a las costas de Nicaragua, antes de ingresar a tierra, donde se debilitó al dejar de alimentarse de las aguas del mar Caribe.

Junto a Eta, la niña, los médicos recibieron a otros nueve bebés, cinco de ellos mujercitas y cuatro varoncitos, que fueron llamados con nombres más comunes.

"Niños y niñas que nacieron en medio del huracán, ayer", comentó Murillo.

Eta no sobrevivió mucho tiempo como huracán tras tocar tierra sobre Nicaragua, ya que esta mañana fue degrado a tormenta tropical, en las zonas boscosas del norte.

Mientras tanto, su pequeña tocaya indígena hora tiene toda una vida por delante.

(c) Agencia EFE