Los hoteles de Catar luchan por sobrevivir hasta el Mundial-2022

Gregory WALTON
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El horizonte de Doha, la capital de Catar, el 20 de diciembre de 2019

Los hoteles de Catar luchan por sobrevivir hasta el Mundial-2022

El horizonte de Doha, la capital de Catar, el 20 de diciembre de 2019

Las habitaciones de lujo en rascacielos futuristas serán en principio parte del paisaje del próximo Mundial de fútbol en Catar, pero el sector hotelero del emirato está acusando fuertemente el desplome de la demanda por la crisis del covid-19, a dos años de ese esperado torneo en 2022.

"¡Eso es una lucha!", dice a la AFP una extrabajadora del sector hotelero catarí, que subraya cómo la crisis sanitaria perturba seriamente la preparación y formación del personal para esas semanas del Mundial.

En la capital del país, Doha, un director de hotel cuenta cómo el cierre de fronteras por la pandemia ha retrasado entre tres y cinco meses la llegada de personal extranjero.

Catar espera recibir 1,5 millones de visitantes durante el Mundial y las fechas anteriores y posteriores.

Como en los otros países del Golfo, la mano de obra procedente de otros países es vital para este emirato rico en recursos energéticos, donde los trabajadores extranjeros son nueve veces más numerosos que los 333.000 ciudadanos cataríes.

En ausencia de una clase media importante que pueda sostener el turismo interior, Catar había apostado, para desarrollar su sector hotelero antes de esa gran cita de 2022, en las pequeñas estancias de pasajeros que hacen escala aérea entre dos vuelos con la compañía Qatar Airways.

Un proyecto que ahora se encuentra congelado por la crisis del covid-19.

"El mercado hotelero de Catar es demasiado grande", con una oferta mucho más importante que la demanda, explica Pawel Banach, de la agencia de evaluación inmobiliaria ValuStrat.

Por ello, advierte, no todos los hoteles sobrevivirán a la pandemia del coronavirus.

- "Un mercado difícil" -

Los establecimientos hoteleros más pequeños han sufrido especialmente por las medidas tomadas en Catar, explica el director hotelero de Doha. Desde marzo, la mayoría de no residentes tienen vetado viajar al país asiático.

"Algunos hoteles han perdido del 30 al 50% de su personal expatriado", asegura.

Falta personal, pero también faltan los clientes. Incluso los hoteles más conocidos de Doha no consiguen llenarse y muchos de ellos dependen además del éxito de sus restaurantes y bares para mantenerse a flote.

La situación, además, no parece que vaya a cambiar a corto plazo.

Las restricciones de entrada al país se han prolongado hasta enero.

Por ello, los hoteles no deberían superar el 50% de la tasa de ocupación que había previsto para 2020 la empresa inmobiliaria Cushman and Wakefield, lo que supone 10 puntos menos que en 2019.

A los problemas actuales se suma que Catar contempla aumentar el número de habitaciones de hotel de 28.000 a unas 45.000 de aquí a 2022, según Banach.

"Podría haber un excedente enorme de oferta, que será difícil de mantener. Es un mercado difícil", subraya.

El sector hotelero de Catar ha sufrido ya varias crisis, como la de 2016, cuando el precio del petróleo se desplomó.

Un año más tarde, el emirato vio cómo varios de sus vecinos del Golfo le imponían un bloqueo, poniendo bruscamente fin a las estancias de visitantes saudíes o emiratíes, por ejemplo.

- Hoteles cinco estrellas -

El número total de habitaciones de hotel que Catar promete tener listas para 2022 se rebajó de 84.000 a esas 45.000 previstas.

El alojamiento en barcos de crucero, los apartahoteles y las estancias en casas particulares tendrán probablemente un papel más importante que en las ediciones anteriores de los Mundiales de fútbol.

Dieciséis hoteles flotantes serán también construidos en un barrio turístico, para ofrecer 1.600 habitaciones en total.

El jefe de los organizadores de Catar-2022 había prometido un torneo financieramente "abordable", pero únicamente el 10% de las habitaciones de hotel en Catar son de categoría tres estrellas y el 56% son de cinco estrellas.

Existe por lo tanto una posible penuria de oferta para bolsillos más modestos, algo que podría disuadir a algunos aficionados de realizar el viaje al Mundial-2022, advierte Banach.

Respecto a la presencia masiva de aficionados de fútbol hay también importantes incertidumbres en las circunstancias actuales.

"Es imposible predecir qué pasará incluso en los próximos quince días", se resigna el responsable de un hotel de Doha, en alusión a la pandemia.

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