Horas de conversación, pero pocos cambios tras la reunión virtual de Biden y Xi

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Una pantalla muestra al presidente chino, Xi Jinping, asistiendo a una reunión virtual con el presidente estadounidense, Joe Biden, a través de una videoconferencia, en un restaurante de Pekín

Por David Brunnstrom, Yew Lun Tian, Michael Martina y Gabriel Crossley

WASHINGTON/PEKÍN, 16 nov (Reuters) - El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el presidente de China, Xi Jinping, mantuvieron durante la noche del lunes su intercambio más largo hasta la fecha como líderes de sus respectivos países, pero las tres horas y media de conversación entre ambos parecen haber hecho poco o nada por reducir las fricciones entre ambas superpotencias.

Los medios estatales chinos describieron la reunión como "franca, constructiva, sustanciosa y fructífera".

Un alto cargo estadounidense dijo que el encuentro, celebrada por videoconferencia, se prolongó más de lo previsto y que las dos partes debatieron una amplia gama de temas, desde Taiwán hasta las relaciones comerciales, pasando por Corea del Norte, Afganistán e Irán.

Las respectivas lecturas de ambas partes no sugieren que ninguna de las dos haya suavizado unas posiciones cada vez más trabadas, que han llevado a las relaciones entre las dos mayores economías del mundo a unas cotas de inestabilidad históricas, especialmente en lo que respecta a la cuestión de Taiwán.

Según coinciden diversos analistas, en cualquier caso era difícil esperar cambios de gran calado.

"Parece que intercambiaron opiniones sobre todo lo que hay bajo el sol, pero no anunciaron ninguna decisión o medida política", dijo Scott Kennedy, experto en China del grupo de reflexión Center for Strategic and International Studies de Washington.

"Tal vez eso se revele en los próximos días, pero si no es así, la reunión terminó por ser una mera recitación de las respectivas posiciones de cada parte. Parecen estar de acuerdo en que la relación necesita tener algunos límites de seguridad y estabilidad, pero no están de acuerdo en cómo llegar a ello".

El alto cargo estadounidense dijo después de la reunión que el propósito del intercambio por parte de Estados Unidos no era particularmente aliviar las tensiones, ni necesariamente ese fue el resultado.

"No esperábamos un avance", dijo. "No hubo ninguno de que informar".

Los medios de comunicación chinos dijeron que Xi esperaba que Biden pudiera demostrar "liderazgo político" para que la política estadounidense hacia China vuelva a ser "racional y práctica", pero pareció ofrecer pocos incentivos para ello, sólo advertencias amenazadoras.

Sobre el posible punto clave de Taiwán, Xi dijo que China tendría que tomar medidas decisivas si las fuerzas independentistas cruzan una línea roja, afirmando no obstante que Estados Unidos y China son "como dos barcos que no deben chocar".

Daniel Russel, quien fuera principal diplomático estadounidense para Asia bajo el mandato del expresidente Barack Obama y que ahora trabaja en el centro de estudios Asia Society, señaló que los dos líderes habían tardado 10 meses en llegar al punto de las conversaciones cara a cara, aunque celebradas de forma virtual, y sugirió que podrían llegar más.

"Deberíamos pensar en esto no como una especie de cumbre aislada, sino como una más de una serie de conversaciones importantes que pueden llevar la relación a un curso más estable mientras las dos partes continúan con su encendida competencia", dijo.

"Es de esperar que la parte china esté capacitando a sus equipos para poder mantener conversaciones más autorizadas a niveles inferiores. Pero esto es sólo el principio del proceso para salir de un profundo agujero y, en última instancia, eso requiere un compromiso más habitual entre los dos líderes."

Paul Haenle, director del Centro Carnegie-Tsinghua para la política global en Pekín y antiguo miembro del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, dijo que aunque la reunión ha estabilizado la relación a corto plazo, "los desafíos estructurales a largo plazo en la relación entre Estados Unidos y China no se han abordado de forma sustancial".

A pesar de la falta de progresos evidentes, algunos analistas chinos se mostraron optimistas. Wang Huiyao, presidente del Centro para China y la Globalización en Pekín, dijo que la reunión envió una "señal muy positiva".

"Creo que detendrá la espiral descendente de las relaciones bilaterales y estabilizará la situación entre Estados Unidos y China durante algún tiempo", dijo, añadiendo que también debería ayudar a reducir las tensiones en el estrecho de Taiwán.

Wu Xinbo, director de Estudios Americanos de la Universidad Fudan de Shanghái, dijo que la reunión continuó la tendencia positiva de mejora de los lazos bilaterales tras la llamada telefónica entre Biden y Xi de septiembre.

"Creo que ambas partes centrarán su atención en el aumento de la cooperación y en una gestión más eficaz de sus diferencias, a fin de minimizar el impacto negativo de las fricciones en los lazos bilaterales", dijo.

(Reportaje de David Brunnstrom y Michael Martina en Washington y Yew Lun Tian y Gabriel Crossley en Pekín; edición de Heather Timmons y Raju Gopalakrishnan; traducción de Darío Fernández)

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