Horacio Rodriguez Larreta irá a la reunión con el Gobierno, pero desconfía del acuerdo con el FMI

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Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta
Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta

El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, no se arrepintió de su faltazo a la reunión con el ministro de Economía, Martín Guzmán, destinada a explicar el estado de las negociaciones por la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), convocatoria acatada parcialmente por los gobernadores del radicalismo.

“Al final le convino no ir, la reunión fue un fiasco y las críticas posteriores no le llegaron, porque siente que tuvo razón”, afirman desde el edificio gubernamental porteño de la calle Uspallata. Más allá de las críticas del propio presidente Alberto Fernández, Rodríguez Larreta promete estar el martes próximo en la reunión prevista por el primer mandatario con el ministro de Economía, porque de ella (si es que efectivamente se produce) participarían también los referentes parlamentarios de Juntos por el Cambio en el Senado y la Cámara de Diputados. “Siempre dijimos que el tema de la deuda hay que discutirlo en el Congreso, y así está planteado”, aseguran desde los despachos cercanos al de Rodríguez Larreta, que en estos días reparte sus preocupaciones entre los contagios de coronavirus, a la que define como “una pesadilla que no termina”, y un seguimiento obsesivo de las alternativas de la ola de calor y sus posibles consecuencias negativas como cortes en el humor social.

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La relación con el Gobierno está fría y “a distancia”, sin diálogo más que el estrictamente necesario y a través de intermediarios de su confianza, que hablan-por ejemplo-con el ministro del Interior, Eduardo de Pedro. Los vínculos con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, o trora aceitados con reiteradas fotos en común, también son poco menos que inexistentes. “No tenemos de qué hablar”, grafica otra espada porteña.

El jefe de gobierno porteño cree que se mantendrá de ese modo durante 2022, mientras el gobierno porteño continúe en la Corte Suprema su reclamo por los sucesivos recortes en la coparticipación de la ciudad. “Vamos a seguir peleando en la Corte, y todo lo que logremos que nos devuelvan lo vamos a usar para bajar impuestos”, repite el jefe de gobierno, siempre con las elecciones presidenciales de 2023 en el horizonte.

Rodríguez Larreta quedó conforme con el acuerdo al que llegaron con Gerardo Morales, el gobernador de Jujuy que finalmente negoció con el Presidente la presencia de su vicegobernador (y los de Mendoza y Corrientes, ambos radicales) en la pasada reunión con Guzmán. “Fue un ejemplo de buena coordinación”, detalló a sus colaboradores, más allá de las críticas públicas de Morales, quien lo acusó de “apurarse” a anunciar su negativa a concurrir la cita. “El era el interlocutor con el Gobierno, nosotros seguimos con nuestra postura, hasta nos dijeron de salir por zoom y también les dijimos que no”, convalida otra alta fuente porteña.

Gerardo Morales y Horacio Rodríguez Larreta
Prensa


Gerardo Morales y Horacio Rodríguez Larreta (Prensa /)

Ante sus íntimos, Larreta niega también haber dicho a referentes del Gobierno que no podía asistir a reuniones oficiales porque “lo matan en la interna de Juntos por el Cambio”, como afirman voceros del Gobierno. “Eso es mentira”, retrucan desde el oficialismo de la ciudad, y niegan que los “halcones” de Juntos por el Cambio, que encabezan Mauricio Macri y Patricia Bullrich, estén “manejando la agenda” opositora.

En este ida y vuelta áspero y distante, a Rodríguez Larreta no le cierran las explicaciones oficiales sobre las prolongadas negociaciones con el FMI. “Si no acordamos es un riesgo grande, si acordamos tampoco va a alcanzar para generar confianza, ¿Quién va a contratar empleados con este sistema económico?”, afirman desde las entrañas del poder en la ciudad, a tono con las dudas de su jefe político, que promete ir a la cita con Guzmán en el Congreso pero sin demasiadas esperanzas de encontrar razones para ser optimista. “Vamos a tener dos años mediocres, con muy pocas posibilidades de que la Argentina despegue”, se resigna un funcionario que conoce a la perfección el pensamiento de su jefe.

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