Horacio Rodríguez Larreta y Sergio Massa intentan preservar su vínculo, sospechado por el kirchnerismo y Pro

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Sergio Massa y Horacio Rodríguez Larreta
Fabián Marelli

Aquellos días finales de 1998, Horacio Rodríguez Larreta y Sergio Massa forjaron a hierro firme su amistad política, cuando ambos formaron parte del frustrado proyecto presidencial de Ramón “Palito” Ortega, en el seno del peronismo posmenemista. Veintitrés años después, y ya convertidos en dos políticos con estatura nacional y responsabilidades de gestión, Massa y Rodríguez Larreta intentan preservar su extenso vínculo personal, tironeado como está por las peleas entre el Gobierno y la oposición, con eje reciente en el rechazo del presupuesto oficialista en la Cámara de Diputados.

“No hablaron entre ellos en los últimos días”, aseguran cerca de ambos. “La cosa ya venía tensa”, jura un incondicional de uno de ellos, que supo de diálogos poselectorales y que sostiene que Massa le ofreció a Larreta sumarse al diálogo político para alcanzar “consensos amplios”, acuerdos que aún no prosperaron y quedaron hasta ahora en simples propuestas.

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Lo cierto es que la advertencia de Massa a los gobernadores opositores, a quienes les pronosticó que “caerán sus ingresos” por el rechazo al proyecto, fue cuestionada por Rodríguez Larreta por “no mostrar vocación de diálogo”, con dardos directos hacia Máximo Kirchner y Massa, aunque en este caso sin mencionarlo. Una “forma larretista” de mostrar desagrado, aunque nunca rompiendo del todo los puentes con su antiguo compañero.

Son estos, coinciden desde Uspallata y la Cámara baja, tiempos de desafíos para el vínculo, sospechado desde siempre por los sectores duros de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos, y que en las últimas horas vivió un inédito capítulo de críticas cruzadas. Desde los dos búnkeres aseguran que no alcanzará para destruir la relación que supieron construir desde veredas opuestas.

Rodriguez Larreta junto a Massa, De Pedro y Manzur
GCBA


Rodriguez Larreta junto a Massa, De Pedro y Manzur (GCBA/)

La relación personal siempre va a ser buena, entendemos que Horacio tiene que salir a hacer punta para que los talibanes no le ocupen el lugar”, dice un massista de la vieja guardia. El propio Massa suele separar su vida pública de la privada, es decir a quien invita a su casa, sus afectos y relaciones. Entre ellos su trato afable con Rodríguez Larreta, a quien alguna vez denominara como “un amigo de la vida”, pero al que salió a criticar anteayer. “Ser amigo no significa no contestar, y si tiene que seguir subiendo la vara lo va a seguir haciendo”, acota otro massista con pasado y presente junto al titular de la Cámara de Diputados.

Así como Massa sabe que su relación con Larreta es seguida de cerca por Cristina Kirchner, el jefe de gobierno porteño conoce que su vínculo con el exintendente de Tigre es observado con lupa por el expresidente Mauricio Macri y los halcones de Pro, que recelan de Massa. “Hay una muralla china entre la relación personal y las diferencias políticas”, dicen cerca de Rodríguez Larreta, que pretende “esterilizar” el vínculo de las presiones que recibe para desecharlo.

Desde el larretismo valoraron positivamente que el mendocino Alfredo Cornejo haya salido a respaldar vía Twitter al jefe de gobierno porteño. “Seguir amenazando es lo peor que puede hacer @SergioMassa. Coincido con @horaciorlarreta, esa actitud no es lo que necesita el país. Con un presupuesto irreal como el que pretenden, o sin él, van a seguir distribuyendo los recursos arbitrariamente, como es su costumbre”, escribió el senador por Mendoza.

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“En lo interno todo se está acomodando”, dicen cerca de Larreta, y aseguran que el frente interno dará otra muestra de unidad mañana, cuando Larreta se saque una foto con los gobernadores radicales Gustavo Valdés (Corrientes), Rodolfo Suárez (Mendoza) y Gerardo Morales (Jujuy), que sostuvo una postura crítica con el jefe de gobierno porteño por su alianza porteña con Martín Lousteau.

En la discusión por el presupuesto, que Massa trabajó durante horas con la oposición, Larreta ni se metió, siempre según fuentes cercanas. “Tiene algunos otros problemitas”, contestan cerca del jefe de gobierno, quien de todos modos preserva su amistad con Massa al igual que su idea de gobernanza en 2023, que incluye siempre a un sector del peronismo “razonable”.

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