Hong Kong da marcha atrás y anuncia la suspensión del polémico proyecto de ley de extradición a China

LA NACION

HONG KONG.- El gobierno de Hong Kong dio marcha atrás hoy y anunció la suspensión del polémico proyecto de ley sobre extradiciones a China. "El gobierno ha decidido suspender el procedimiento de enmienda legislativa, reactivar nuestra comunicación con todos los sectores de la sociedad, trabajar más (...) y escuchar los diferentes puntos de vista", dijo Carrie Lam, la jefa de gobierno, en una rueda de prensa.

El anuncio representa un retroceso del gobierno de Hong Kong ante las masivas manifestaciones de protesta. Sin embargo, poco después de que se hiciera pública la decisión, los opositores de la ley aseguraron que mantendrán una movilización prevista para mañana para presionar hasta lograr la suspensión definitiva de la reforma.

El resistido proyecto de ley, que había sido propuesto en febrero y cuya votación final estaba prevista para julio, permitiría a la Jefatura del Ejecutivo y a los tribunales de Hong Kong tramitar solicitudes de extradición de jurisdicciones sin acuerdos previos -en particular, China y Taiwán- y sin supervisión legislativa.

"Tenemos que decirle al gobierno que la gente de Hong Kong persistirá y mantendrá sus protestas hasta que el ejecutivo retire la ley", afirmó a la prensa Jimmy Sham, del Frente civil de Derechos Humanos.

El rechazo del proyecto reúne a sectores muy distintos de la población, incluyendo abogados, influyentes organizaciones jurídicas, directivos empresariales, cámaras de comercio, periodistas, activistas y diplomáticos occidentales.

La violencia se adueñó esta semana de las opulentas calles de Hong Kong, la lujosa plaza financiera que vivió los mayores disturbios de su historia reciente: decenas de miles de personas vestidas de negro inundaron las calles contra el proyecto de ley y chocaron con todo el rigor de las fuerzas antidisturbios, que las dispersaron con gases lacrimógenos y balas de goma.

Hoy, en una rueda de prensa, la jefa ejecutiva anunció la suspensión del proyecto de ley y precisó que no se fijó una fecha para reintroducirlo. "El Consejo dejará de trabajar en el proyecto de ley hasta que hayamos completado nuestras explicaciones y escuchado las opiniones" al respecto, dijo. "No tenemos la intención de fijar una fecha límite para esta labor", agregó.

Según Lam, la ley de extradición era necesaria para evitar que Hong Kong se convirtiera en un "refugio de delincuentes", pero admitió que el gobierno subestimó la reacción de la opinión pública. "Siento un profundo pesar y lamento que las deficiencias de nuestro trabajo y otros factores hayan suscitado controversias sustanciales y conflictos en la sociedad después del periodo relativamente tranquilo de los últimos dos años", dijo.

Reunión de urgencia

Según el South China Morning Post, Carrie Lam celebró anoche una reunión de urgencia con sus consejeros, mientras que responsables chinos se reunieron también en la ciudad vecina de Shenzhen para intentar buscar un medio de salir de la crisis.

"¿No deberíamos tranquilizar a los ciudadanos? Creo que postergar un poco [el proyecto de ley] no es mala cosa (...)", había declarado ayer una parlamentaria proPekín. Pero otros parlamentarios fuertemente afines a China habían aconsejado a Lam que no cediera ante los manifestantes, para evitar que "Hong Kong sea ingobernable".

Para Pekín, preocupado por la desaceleración de su economía debido a las tensiones comerciales con Estados Unidos, las manifestaciones en la antigua colonia era malvenidas, a pocos meses de las celebraciones en octubre de los 70 años de la fundación de China comunista.

Esta conmemoración servirá para ilustrar el poder del omnipresente presidente Xi Jinping , cuyo "pensamiento" entró a fines de 2017 en la constitución china, convirtiéndose así en un equivalente al fundador de la dinastía comunista, Mao Tsé-tung.

Agencia AFP