El caso increíble del alemán que tuvo una sobredosis con un remedio homeopático

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Remedios homeopáticos a base de lactosa y sacarosa. (Imagen creative commons vista en Wikipedia).
Remedios homeopáticos a base de lactosa y sacarosa. (Imagen creative commons vista en Wikipedia).

La homeopatía es la pseudociencia que más lejos ha llegado en su intento de revestirse del grado de aceptación (y reputación) de la que goza la ciencia verdadera. Obviamente es un timo, una estafa basada en un contacto inexistente con un elemento que nos provoca un mal. Según esta mal llamada “medicina alternativa”, si uno es alérgico al veneno de la abeja, la homeopatía podría curarnos si bebemos ese mismo veneno, si bien ultra diluido en agua. (Tranquilos, en realidad no beberás más que agua, tal y como explican en esta web).

Podríais pensar que algo así sucede con las vacunas, donde se introduce en el cuerpo un virus atenuado (o una parte del mismo) para dotar al sistema inmunológico de un “sparring” inocuo contra el que entrenar sus armas. Pero claro, hay una diferencia abismal entre el principio de una vacuna (en el que efectivamente se suministra “algo”) y el de la homeopatía, donde la dosis infinitesimal que supuestamente se suministra de un “compuesto semejante” es simplemente indetectable.

Sobre esto último, el eje central de esta pseudociencia llamado “principio de semejanza” (que de hecho le da su nombre “homeo” significa parecido o semejante en griego, y “pathia” afección o dolencia), baste decir que básicamente sostiene que la misma sustancia que causa una enfermedad (o una parecida) puede sanarla si se la diluye lo suficiente en agua o alcohol. Ah, también defiende que el agua tiene “memoria”, es decir que si liberas una gota de Rioja en una piscina olímpica, cualquier molécula de H2O presente en la misma “recodará” en el futuro que una vez estuvo en contacto con el vino.

Todo tan tonto que nadie lo suficientemente informado debería caer en su trampa. Pero ahí siguen, haciéndose ricos vendiendo agua o alcohol a precios escandalosos. Las autoridades sanitarias les han dejado operar durante demasiado tiempo basándose en que, dado que sus preparados no contienen ninguna sustancia tóxica, en realidad funcionan explotando el efecto placebo del “creyente” que los ingiere, sin provocar en él efecto adverso alguno.

Basándose en esto, como divulgador he presenciado inmunidad de “suicidios homeopáticos” (como este realizado por mi colega Luis Alfonso Gámez en Bilbao hace ya unos años) en los que se demuestra que aunque te tomes una caja completa de “somníferos homeopáticos” no te va a ocurrir nada.

Pero ojo, hoy me he despertado leyendo una noticia que me ha dejado patidifuso. Un hombre alemán de 53 años acabó en la sala de urgencias de un hospital a causa de una “sobredosis homeopática”. Cómo es posible semejante oxímoron si por definición, un remedio homeopático no contiene ingrediente activo alguno.

Bien, según puedo leer el hombre se dirigió a un hospital en Munich mostrando síntomas como confusión, ansiedad, dificultad para hablar y ataxia (pérdida del control y la coordinación de los músculos). ¿La razón? El remedio homeopático que usaba el hombre contenía belladona (Atropa belladona), una planta de la familia de las solanáceas cuyas bayas negras contienen un alcaloide llamado atropina que en pequeñas dosis provoca alucinaciones. Bien lo sabían las brujas, que usaban ungüentos basados en la belladona para “volar” alucinadas en sus escobas.

Baya de la planta de la belladona. (Imagen creative commons vista en Pixabay).
Baya de la planta de la belladona. (Imagen creative commons vista en Pixabay).

Por lo que puedo leer, los doctores alemanes sospecharon enseguida que lo que le sucedía al hombre era un síndrome anticolinérgico, una condición causada por niveles altos de inhibidores del neurotransmisor acetilcolina. Efectivamente, los análisis efectuados sobre su sangre, así como también en el brebaje que llevaba consigo, detectaron la presencia de atropina.

En dosis bajas esta sustancia se emplea con fines médicos, por ejemplo para para dilatar los ojos o estabilizar una frecuencia cardíaca demasiado baja, pero si la dosis es demasiado alta comienzan los problemas ya que puede provocar los síntomas que exhibía el pobre señor y otros más, como sensibilidad a la luz, problemas gastrointestinales e incluso alucinaciones.

Por suerte el hombre se recuperó tras una breve etapa de observación en el hospital sin necesidad de hacer nada por él, pero los análisis sobre el brebaje establecieron que la dosis era 600 veces superior a la que aparecía en el prospecto. Parece ser que el “artesano” que elaboró el remedio cometió un error o bien no tenía demasiadas ganas de diluir el producto hasta que resultara inocuo.

En fin, si la homeopatía no tenía ya demasiada buena prensa (afortunadamente) ahora debemos sumar a la lista de agravios uno nuevo: si el remedio no está bien preparado y contiene belladona, al consumirlo podrías confundirte y pensar que el Fary era atractivo, que los extraterrestres vienen de de Reticulín, o quién sabe cuantas tonterías más.

Recuerda, si tienes un problema médico vete a un médico. La homeopatía es un timo que no cura, y que ahora según parece también puede provocarte daños muy serios.

El trabajo se publicó en la revista Clinical Toxicology.

Me enteré leyendo Gizmodo.com

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