El hombre que se hizo pasar por una mujer negra para volverse famoso en Twitter

Fari Rafa
Contributor

Muchos usuarios en Twitter pensaban que se trataba de Normani o Rihanna y esperaban con ansias que algún día se destapase la verdadera identidad de una cuenta anónima con la que casi 200,000 personas se sentían identificadas.

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El perfil de @emoblackthot se convirtió, en muy poco tiempo, en el “terapeuta virtual” de miles de internautas, con quienes compartía consejos sobre salud mental, maquillaje y autocuidado.

La cuenta se viralizó rápidamente cuando comenzó a publicar tuits con experiencias aparentemente personales en los que criticaba los injustos estándares de belleza hacia las mujeres negras de piel más oscura y daba detalles sobre cómo estilizaba su cabello.

@emoblackthot solía recomendar además los métodos que supuestamente usaba para aliviar sus dolores menstruales. Con algunos fans, llegó a mantener comunicación directa en varias ocasiones a través de mensajes.

En un momento, muchos de sus seguidores comenzaron a teorizar que detrás del perfil se escondía la cantante Normani, exintegrante de Fifth Harmony, o la mismísima Rihanna.

El respaldo a la cuenta era tal, que @emoblackthot se sintió con la confianza de solicitar donaciones a través la aplicación Cash, alegando supuestos problemas financieros. Cientos de usuarios, muchos de ellos mujeres afrodescendientes, hicieron transferencias a su cuenta pensando que donaban a una mujer negra necesitada.

Pero no podían estar más equivocados. La persona que manejaba la cuenta no era siquiera una mujer, sino un joven de 23 años que luego se dio a conocer como Isaiah Hickland.

Después de sembrar la expectativa en Twitter, Hickland reveló su identidad por todo lo alto en entrevista y sesión de fotos exclusivas para la revista Paper. El rechazo fue inmediato y terminó obligándolo a cerrar definitivamente la cuenta.

“Hacerse pasar por una mujer negra para ganar influencia es inmoral por toda la m*$% que reciben las mujeres negras en la sociedad”, tuiteó un seguidor. “Solo queríamos un modelo a seguir real que estuviera aquí para nosotros y que nos importara. Nos mintieron”.

Hickland dijo a The Guardian que no tenía “más que buenas intenciones” con la cuenta y que, tras la revelación, ha recibido amenazas y cientos de mensajes con insultos raciales y homofóbicos.

“Esperaba tomar responsabilidad por mi mal accionar, pero no esperaba esa cantidad de odio hacia mi persona. Siento que mi vida ha terminado”, declaró.

En menos de una hora, @emoblackthot pasó de ser una de las cuentas más queridas para la comunidad afrodescendiente de Twitter a una de las más odiadas.

Hickland dice que originalmente abrió la cuenta como un lugar para hablar sobre bisexualidad, salud mental e injusticia social sin preocuparse por el impacto en su vida personal.

Pero a medida que creció en popularidad, también crecieron sus problemas financieros, por eso utilizó el perfil como plataforma para encontrar una carrera en la industria del entretenimiento.

“Estoy en una situación extremadamente grave y he estado tratando de crear condiciones para salir de ella”, dijo Hickland, quien aseguró además que las donaciones las usó en entrevistas de trabajo y gastos cotidianos.

Entretanto, algo es seguro: @emoblackthot ha muerto para siempre. “Planeo desintoxicarme, hacer mucha autorreflexión, comenzar la terapia y descubrir los próximos pasos para intentar hacer las cosas bien”, afirmó el joven.