Dio 9 negativos y aun así llevó el coronavirus a China

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China es uno de los países con las medidas más estrictas del mundo en la contención del coronavirus. Cualquier persona que trate de entrar en el gigante asiático desde el exterior tiene que pasar por una cuarentena obligatoria de 21 días de encierro en la habitación de un hotel.

Además, en los últimos meses se han impuesto otras restricciones muy polémicas, como la obligación de ingresar en un hospital y someterse a pruebas y análisis de sangre, a pesar de demostrar que estás sano y vacunado. En esta situación se han visto, a su vuelta de vacaciones, ciudadanos de varias nacionalidades residentes en China.

Los viajeros que llegan a China deben someterse a una cuarentena obligatoria. (Photo by GREG BAKER/AFP via Getty Images)
Los viajeros que llegan a China deben someterse a una cuarentena obligatoria. (Photo by GREG BAKER/AFP via Getty Images)

Sin embargo, no parece que se le puedan poner puertas al campo y ninguna medida es suficiente para contener totalmente un virus altamente contagioso, cuyas mutaciones han aumentado su transmisibilidad. 

Un ejemplo es un hombre que completó 21 días de cuarentena obligatoria al regresar a China desde el extranjero y que, ahora, ha sido identificado como la fuente probable de un nuevo brote en la provincia de Fujian, en la costa sureste de China, que ha infectado a más de 60 personas, incluidos 15 alumnos de primaria.

El hombre había dado negativo en las pruebas PCR hasta nueve veces durante los 21 días de cuarentena, antes de dar finalmente positivo 37 días después de entrar en China, según los medios estatales.

La variante delta se ha convertido en un creciente desafío que tiene a las autoridades sanitarias en alerta, dado que el país ha vivido en julio de este año el peor brote desde 2020, al detectar un grupo de infecciones por covid-19 entre el personal de limpieza del aeropuerto de la ciudad oriental de Nankín, que se extendió por muchas provincias del país y que infectó a más de 1.200 personas.

La estrategia china, en tela de juicio

Este nuevo caso se produce después de que las autoridades hayan conseguido frenar la expansión de esa ola de contagios en Nankín, y los detalles del nuevo contagio ponen en entredicho la sostenibilidad de la estricta estrategia de cero covid-19 en el país.

Concretamente, la infección se detectó por primera vez en dos hermanos durante una prueba rutinaria de covid-19 en una escuela primaria en la ciudad de Putian, donde otro estudiante y tres padres dieron positivo al día siguiente.

Test masivos en la provincia de Fujian para controlar el brote. (Feature China/Barcroft Media via Getty Images)
Test masivos en la provincia de Fujian para controlar el brote. (Feature China/Barcroft Media via Getty Images)

De esta manera, los expertos señalaron a uno de los padres –que había regresado de Singapur recientemente– como la fuente probable del brote, a pesar de que el hombre había completado una larga cuarentena desde su llegada a China.

Un periodo de incubación de más de 21 días es muy inusual y hay que tener en cuenta que es menor en el caso de la variante delta –con 4 días promedio de incubación– en comparación con una media de 6 días para la cepa original.

Las autoridades chinas no revelaron cuándo, dónde o cómo contrajo el virus este hombre pero muchos ya han cuestionado la versión del gobierno chino, apuntando que es probable que el hombre contrajese el virus después de regresar a China.

Sin embargo, las restricciones fronterizas que impone el país, y los requisitos obligatorios de cuarentena para las llegadas desde el extranjero, se encuentran entre las más severas e inflexibles del mundo. Desde que contuvo el brote inicial en Wuhan, el gobierno chino ha culpado de cada ola de contagios a la transmisión desde el extranjero.

En el brote de Nankín, a finales de julio, las autoridades respondieron con el confinamiento de decenas de millones de residentes, con pruebas masivas y con campañas de rastreo, así como con la restricción de los viajes nacionales. Así, a finales de agosto, los funcionarios de salud pudieron anunciar que el brote había sido “efectivamente controlado”.

La gente celebra en las calles el fin del confinamiento de Nankín. (Photo by VCG/VCG via Getty Images)
La gente celebra en las calles el fin del confinamiento de Nankín. (Photo by VCG/VCG via Getty Images)

Ahora, con esta nueva ola de contagios, las autoridades han ordenado a los casi 3 millones de habitantes de Putian que no abandonen la ciudad, a menos que sea absolutamente necesario y, en ese caso, deben presentar una prueba de coronavirus negativa tomada dentro de las últimas 48 horas. 

Asimismo, se han cerrado todo tipo de establecimientos públicos como cines, gimnasios, bares y discotecas, todos los servicios de transporte público, así como la escuela, que continuará funcionando con clases en línea.

Otros países, como la mayoría de la Unión Europea, Estados Unidos, Australia o Singapur, empiezan a adoptar un enfoque de convivencia con el virus, a la vista de la imposibilidad de erradicarlo y la dificultad de mantenerlo a raya, dada su alta transmisibilidad y la porosidad de las fronteras en un mundo con un ratio de vacunación muy desigual.

La fatiga pandémica es cada vez mayor en buena parte del mundo y, aunque las restricciones puedan ser efectivas, la clave está en el balance entre los beneficios y los perjuicios de confinamientos estrictos que tratan de hacer las autoridades y los expertos en salud pública.

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