La historia real de 'The Conjuring 3', el primer juicio que intentó culpar a un demonio de asesinato

Valeria Martínez
·7  min de lectura

El cine vuelve a desempolvar los expedientes Warren con The Conjuring 3, la nueva entrega de la saga basada en los casos paranormales investigados por Ed y Lorraine Warren que llegará a los cines en junio de 2021. Y si las dos primeras películas se centraban en historias reales que tuvieron lugar en casas supuestamente embrujadas, ahora es el turno de un caso insólito que dio lugar al primer juicio que legalmente recurrió a la posesión demoniaca como defensa.

Esta es la historia de Arne Cheyenne Johnson, un asesino que se defendió ante el juez en 1981, y sigue defendiéndose, diciendo que cometió un crimen porque el demonio le hizo hacerlo”.

Vera Farmiga en la saga Expediente Warren en su papel de Lorraine Warren (Cr. Warner Bros, Fuente: Instagram/theconjuring), y Lorraine Warren (Autor: Chris Pizzello; Fuente: Gtres)
Vera Farmiga en la saga Expediente Warren en su papel de Lorraine Warren (Cr. Warner Bros, Fuente: Instagram/theconjuring), y Lorraine Warren (Autor: Chris Pizzello; Fuente: Gtres)

Gracias a un clip dedicado a toda la franquicia que Warner Bros. estrenó en la semana de Halloween, descubrimos algunos detalles de The Conjuring 3. Y siendo seguidora insaciable del género y sus historias reales, me metí de lleno a investigar un poco más sobre este caso.

Curiosamente, de algo me sonaba y recordé que hace unos años me adentré en la lectura de las investigaciones más destacadas de Ed y Lorraine Warren para intentar encontrar qué otras historias podrían servir para una secuela, y el de Johnson era uno de los que sugería como posibles en mi artículo. Pues bien, aquí está, en proceso de postproducción y nada menos que con el propio asesino apareciendo en el clip adelanto. Lo puedes ver a partir del minuto 30:49:

El director James Wan dice que quería llevar la saga “a otro nivel” con una temática que no hubieran explorado hasta ahora, decidiéndose por el caso de Arne Cheyenne Johnson quien asegura en el vídeo que hoy en día, casi cuarenta años después del crimen, no recuerda qué sucedió aquella noche del 16 de febrero de 1981.

Pero vayamos por el principio...

Como la gran mayoría de historias investigadas por los Warren, todo comienza por un niño, un demonio y una posesión. En este caso se trata de un pequeño de 11 años llamado David Glatzel del área de Brookfield, en Connecticut, que mientras ayudaba a su hermana Debbie y su prometido, Arne Cheyenne Johnson, a limpiar una vivienda en la que pensaban mudarse, dijo haberse encontrado con un “viejo” que lo empujó y le dijo que les haría daño si se mudaban allí. Pero al llegar a su casa compartió con su madre que seguía viendo al espíritu maligno, sufriendo pesadillas y despertando con moratones o rasguños inexplicables.

Preocupada, la familia llamó a un sacerdote católico de la zona que intentó bendecir la vivienda pero sin lograr resultados. El pequeño David seguía actuando de forma cada vez más extraña, entrando en estados de trance o sufriendo convulsiones inesperadas y el mismo sacerdote decidió llamar a Ed y Lorraine Warren, pidiéndoles ayuda y asegurándoles que se trataba de una posesión demoniaca (según contó la propia Lorraine en una entrevista de los 80s, Fuente: YouTube). Y allí acudió el matrimonio especializado en estos casos quienes aseguraron haber visto que llevaba el demonio dentro a través de su mirada y actitudes en la casa, además de protagonizar ataques con tal fuerza física que, según Ed Warren, “hacía falta cuatro hombres para sujetarlo”.

Arne Cheyenne Johnson, que tenía 18 años por entonces, era uno de esos hombres que ayudaba a controlar al pequeño en sus momentos “demoniacos”, por llamarlo de algún modo, que solían suceder siempre por la noche. Los ataques duraban hasta bien entrada la madrugada dejando a los especialistas, familiares y sacerdotes agotados. Gritaba obscenidades, hablaba otros idiomas, atacaba a todos los presentes -incluso intentó matar a su madre y su abuela- y levitaba. En octubre de 1980 los Warren llegaron a notificar a la policía de la zona, advirtiéndoles de que algo violento iba a terminar sucediendo.

Seis sacerdotes católicos pasaron por el caso realizando varios exorcismos, pero ni ellos ni los Warren lograban “librar” al pequeño del problema, hasta que Arne cometió un error (según Ed Warren): durante uno de los ataques pidió al demonio que tomara su cuerpo a cambio de salvar al niño. Poco después el joven volvió a la vivienda donde el pequeño David había encontrado al demonio por primera vez, supuestamente topándose con él, mirándolo a los ojos y saliendo de allí poseído.

Ante la difícil situación familiar que se vivía en casa de los Gletzel, Debbie y Arne y decidieron irse a vivir solos a un apartamento que alquilaron al jefe de Debbie. Un hombre llamado Alan Bono. Pero una vez mudados, Arne comenzó a mostrar los mismos síntomas de posesión, viviendo trances de los que no recordaba nada.

Las advertencias de los Warren se hicieron realidad el 16 de febrero de 1981 cuando Arne faltó al trabajo diciendo que estaba enfermo y se encontró con Debbie en la perrera donde trabajaba como peluquera canina con su cuñada Wanda y su hija de 9 años, Mary. Una vez allí, el jefe de Debbie les invitó a almorzar mientras bebía alcohol severamente. Esa noche, intoxicado, cogió por la fuerza a la pequeña Mary y Arne intervino, la niña se libró y huyó al coche mientras Debbie intentaba intervenir entre los dos hombres. Según su testimonio oficial, su prometido comenzó a emitir sonidos extraños “como un animal”, sacó una navaja de su bolsillo y apuñaló a Bono varias veces. El hombre murió horas más tarde y a Johnson lo apresaron poco después, asegurando que no recordaba nada de lo sucedido.

El día después del asesinato, Lorraine Warren informó a la policía local que Arne había estado poseído durante el crimen y fue el alegato inicial que presentó la defensa. El 28 de octubre de 1981, el abogado Martin Minnella presentó una declaración de no culpable ante el juez citando posesión demoniaca, siendo la primera vez que legalmente se intentaba presentar en la corte dicha defensa y por eso pasó a la historia como el juicio conocido como “el demonio me hizo hacerlo”. Pero el juez Robert Callahan lo rechazó diciendo que ese tipo de argumento no tenía lugar dentro de la ley debido a la falta de evidencia y porque permitir el testimonio sería “irrelevante y no científico”. Al final, la defensa cambió a la táctica de defensa propia.

Casi un mes más tarde, y tras 15 horas de deliberaciones, el jurado declaró a Arne Johnson culpable de homicidio en primer grado, recibiendo una sentencia de entre 10 y 20 años de prisión, aunque solo cumplió 5 debido a buena conducta.

Según los Warren, el juez “no les permitió presentar la evidencia” que habían acumulado y que supuestamente hubiera demostrado el argumento de posesión, como grabaciones, testigos visuales, fotografías y el testimonio de los propios sacerdotes que “estaban fuera de la Corte preparados para testificar”. Los expertos en casos paranormales siempre defendieron a Arne, proclamando que ellos lo conocían, que era un hombre atento y nunca hubiera cometido un asesinato de no haber estado poseído.

El frenesí fue inmediato. Los medios se volcaron enseguida en el sensacionalismo del caso y hay quienes creen que los Warren también. Incluso muchos los acusaron de haberse aprovechado de la familia y el caso para sacar tajada económica (como sucedió con la mayoría de sus casos más conocidos). ¿Cómo? Pues a través de entrevistas, charlas y un libro. Así es. En 1983 se publicó un libro titulado The devil in Connecticut que fue escrito por Gerald Brittle con ayuda de Lorraine, pagando $2.000 a la familia. Años más tarde, en 2006, David Glatzel y su hermano Carl demandaron a los autores y la editorial cuando lanzaron una nueva edición del libro por “violar el derecho a la privacidad” e “intencionalmente provocar malestar emocional”.

Carl Gletzel afirmó que la historia de posesión fue una farsa de los Warren, que les aseguraron que se harían millonarios con el libro mientras señaló que David en realidad sufría de una enfermedad mental por entonces. Pero los Lorraine dijeron que solo eran problemas de aprendizaje. Mientras que, por la otra parte, Debbie y Arne (que siguen casados y tienen dos hijos) defienden el argumento de posesión hasta la fecha.

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Sur le tournage de #TheConjuring3 😱

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Patrick Wilson y Vera Farmiga vuelven a interpretar al matrimonio protagonista en la película que dirige Michael Chaves (La Llorona, 2019, la sexta entrega del Universo Warren). The Conjuring 3: the devil made me do it iba a estrenarse en septiembre de 2020, pero fue retrasada a junio del próximo año ante el reajuste del calendario cinematográfico por culpa de la crisis sanitaria.

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