La historia real detrás de 'Gambito de dama', un homenaje a las mujeres inteligentes

Valeria Martínez
·7  min de lectura

Gambito de dama es el nuevo fenómeno de Netflix, una miniserie que nos adentra en el universo del ajedrez competitivo a través de una protagonista que lidia con el trauma, la soledad, el abuso del alcohol y las drogas, cautivándonos con cada episodio gracias a la elegante e inquietante interpretación de Anya Taylor-Joy (La Bruja, Emma). Y como suele suceder con este tipo de historias, a muchos nos picó el gusanillo por conocer si existe una historia real que haya inspirado al personaje.

La respuesta es que no, al menos de forma directa. Existen ciertas dosis sacadas de la realidad pero su nacimiento fue mucho más interesante.

Gambito de dama (Phil Bray, cortesía de Netflix/©2020)
Gambito de dama (Phil Bray, cortesía de Netflix/©2020)

La miniserie de siete episodios está basada en la novela homónima de Walter Tevis publicada en 1983. Se trata de un libro que la literatura no ha sabido catalogar dentro de un género específico, sino que muchos se refieren a él como un ejemplo de “bildungsroman”, un término alemán que define a las novelas “de aprendizaje” (esas que se centran en el crecimiento moral y psicológico de sus protagonistas desde la niñez a la adultez). Y es la primera definición que nos demuestra que, efectivamente, estamos ante una serie diferente.

Diferente porque Gambito de dama se adentra en el enigmático universo del ajedrez, pero también cubre dosis de drogodependencia, alcoholismo y feminismo poniendo el foco sobre una mujer que en los años 50s y 60s sacude un círculo hasta entonces liderado por hombres. Curiosamente, esta adaptación llevaba casi 40 años circulando por los pasillos de Hollywood. Estuvo a punto de hacerse en forma de película con directores como Bernardo Bertolucci y Michael Apted, y hasta estuvo cerca de convertirse en la ópera prima de Heath Ledger con Ellen Page como protagonista. Pero el proyecto siempre terminaba cayendo, hasta que Scott Frank lo convirtió en una pasión que debía sacar adelante. Y Netflix le dio luz verde.

Para aquellos que aún no la hayan visto, Gambito de dama relata la historia de una niña prodigio que aprende a jugar al ajedrez con el portero del orfanato donde vive. Tras perder a su madre en un accidente, Beth encuentra refugio en el tablero, sus piezas y estrategias, convirtiéndose en el único universo que puede controlar. El único sobre el que tiene poder. El dolor de la pérdida, la soledad y la drogodependencia que le provocan los tranquilizantes que le administran en el orfanato, son otro universo del que huye constantemente. A medida que avanza la serie, Beth crece y se convierte en campeona de ajedrez arrasando en un mundo de hombres pero también aumentando sus traumas e ignorándolos cada vez más hasta que su inteligencia, su pasión por el ajedrez y el dolor colisionan sin remedio.

Y así como pasó con Unorthodox que despertó nuestra curiosidad por conocer más sobre la comunidad jadísica y sus costumbres religiosas, Gambito de dama lo hace con el ajedrez. Sin embargo, el personaje en su faceta de mujer independiente y ejemplo del feminismo no parte de una historia real sino que es un homenaje que el autor quiso hacer a las mujeres inteligentes de este planeta. Y se nota.

Gambito de dama (Cortesía de Netflix/©2020)
Gambito de dama (Cortesía de Netflix/©2020)

Para empezar, Walter Tevis sabía de lo que escribía al adentrarse en una novela sobre el ajedrez. Él mismo lo jugaba y había participado en competencias, pero nunca al nivel de Beth Harmon. “Empecé jugando al ajedrez con mi hermana y los niños de la calle. Una vez gané 250 dólares y me convertí en un jugador de clase C ” comentó el autor en una entrevista que concedió a The New York Times en 1983, un año antes de su muerte a los 56 años por cáncer de pulmón. Básicamente, un jugador de clase C se refiere a aquellos que obtienen una puntuación entre 1.400 y 1.599 durante las competiciones que, a su vez, marcan el porcentaje de probabilidad de victoria. Muy lejos del personaje de la historia que suma un porcentaje mayor. “He jugado lo suficientemente bien como para saber lo que es una buena partida” dijo en la misma entrevista. “Puedo ganarle a la persona corriente, pero me da miedo jugar contra esos hombres que juegan en las calles de Broadway” declaró dejando claro que él tenía los conocimientos necesarios para crear ese mundo ajedrecista que se vive en su libro, y ahora en la serie.

Otra de las características sacadas de su vida que Tevis, un profesor universitario que abandonó su carrera para escribir, aportó al personaje de Beth fue la drogodependencia. Cuando era niño le administraron “fuertes dosis de drogas en un hospital” tras ser diagnosticado con una enfermedad cardíaca reumática. Esa dependencia a las drogas de Beth nació de esta experiencia. “Escribir sobre ella fue purgante. Había cierto dolor pero artísticamente no me permití ser egoísta” dijo en la entrevista mencionada.

En cuanto a la serie en sí misma, sus creadores sí buscaron referencias en el mundo real para añadir imágenes a las páginas del libro y aportar a Beth algunas características en el juego, pero no son más que facetas superficiales. Como es el caso del conocido ajedrecista Bobby Fischer, el mismo que tuvo película en 2014 con Toby Maguire interpretándolo en El caso Fischer. "Había visto El caso Fischer, la película de Ed Zewick, y eso me hizo dar cuenta que no tenía que mostrar el tablero demasiado. Gran parte de la película se centró en los rostros de Liev Schreiber y Tobey Maguire, que es todo lo que necesitas saber", dijo el director y guionista Scott Frank a EW en referencia a los planos centrales de los jugadores, sobre todo de Anya Taylor-Joy, durante los partidos. A su vez, la carrera de Fischer y la del personaje de Beth se antojan similares en cuanto a que ambos compiten en el campeonato mundial contra los difíciles jugadores rusos, pero es más una coincidencia que una inspiración real.

Gambito de dama (Phil Bray, cortesía de Netflix/©2020)
Gambito de dama (Phil Bray, cortesía de Netflix/©2020)

Pero Beth no arrasa en la serie por el ajedrez, sino por cómo está compuesta como ejemplo del feminismo creciente de la época. Porque el rol más relevante que tiene en la historia es el de servir como ejemplo de mujer independiente y feminista en una época que todavía callaba a las mujeres.

Tevis no escribió la novela centrándose en otras mujeres del ajedrez ni en jugadores famosos, sino que se centró en las mujeres inteligentes que lo rodeaban. Porque Gambito de dama es, en realidad, “un homenaje a las mujeres con cerebro”. Así lo confesó el propio autor a Times. Un tributo a su hija Julie y a la tía millonaria que le regaló su primer tablero de ajedrez a los 7 años. “Me gusta Beth por su valentía e inteligencia. En el pasado muchas mujeres tuvieron que esconder sus cerebros, pero no hoy en día” dijo en aquella entrevista de los 80s. “Vivo con mujeres inteligentes” añadió por entonces.

Y es que efectivamente esa es la raíz del personaje. Una raíz que la hace crecer con fuerza dentro de una historia que la muestra en todas sus facetas humanas, las buenas y las malas, sin dejarse nada en el tintero. Son muchas las escenas que precisamente se enfocan en su inteligencia y en la frustración de no ser reconocida por ello, como la decepción de descubrir que simplemente la aplauden por el logro de ser una mujer que se abre camino en un mundo de hombres en lugar de hacerlo por su mérito como estratega. Por su inteligencia, más allá de su condición de género.

La serie nos muestra sus debilidades, su necesidad de aprobación y la búsqueda de atraer al sexo opuesto como parte de su crecimiento pero también como símbolo de la eterna soledad que la persigue desde niña. Y Anya Taylor-Joy capta esos sentimientos a través de gestos y miradas que atraviesan la pantalla. Porque la serie puede que no sea lo mejor del año -pero es interesante- pero ella hace que sea cautivante.

Los hombres van a querer enseñarte cosas, no los hace más inteligentes, la mayoría no lo son, pero los hace sentir más grandes. Tu déjalos y haz luego lo que sientas” le dice la madre en uno de los recuerdos que aparecen en el sexto episodio. Una frase que resume a la perfección quién es Beth y de dónde viene ese torbellino independiente de valerse por sí misma en las buenas y en las malas.

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