Historia del Mate (Ilex paraguariensis): Argentina, de Pedro de Mendoza al Virrey Ceballos

LA NACION
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Historia Argentina 1Daniel Balmaceda: "En 1592 ya el mate estaba incorporado a las actividades comunes de los españoles, criollos y por supuesto de los guaraníes"

Resumen de la Entrevista a Daniel Balmaceda (*):

Con la llegada a la capital de Asunción, Pedro de Mendoza y su gente descubrieron el mate. Algunos de los españoles le tomaron el gusto rápidamente. Sin embargo, a otros les parecía extraña la idea de compartir un recipiente, o les resultaba una bebida demasiado amarga. En el año 1592, el mate ya estaba incorporado a las actividades comunes de los españoles, criollos y guaraníes, que utilizaban el mate quechua como recipiente para la yerba.

En el 1592, el Gobernador Hernandarias escribió una carta al rey de España, donde hablaba de los problemas que traía consigo el vicio del mate. En la carta explicaba que cebar mate demandaba mucho tiempo, lo que llevaba a que la gente trabajara menos. En 1610 el gobernador Negrón también escribió al rey diciendo que en el Río de la Plata había un vicio abominable y sucio, y que por lo tanto había que prohibirlo. Eran muchos los que consideraban al mate como una conducta perjudicial.

Resumen de la Entrevista a Pau Navajas (**):

Hernandarias expresó este desagrado en una escala mayor cuando llevó a cabo una quema pública de yerba que había decomisado en un barco. En lo que es hoy la Plaza de Mayo, dijo a los indios que se "arrepentirían de haber dado a conocer a los españoles la planta de yerba, porque ésta sería el principio de su fin". Estaba en lo cierto. Tiempo más tarde, el interés de los españoles por la producción de yerba llevaría al sometimiento y esclavización de la población indígena.

Continuación de Entrevista a Daniel Balmaceda:

Cuando Hernandarias fue nombrado una vez más como Gobernador en 1612, escribió de nuevo al rey anunciando que había prohibido el mate en el Río de la Plata. Sin embargo, continuó circulando de forma clandestina. El mercado negro de yerba tuvo que manejarse con cautela, ya que sancionaban con multas de 100 pesos a el criollo y español, y con un castigo de 100 azotes para el indio que comerciara yerba mate.

Había otro aspecto que Hernandarias había tenido en cuenta al prohibir el mate. Consideró de mal gusto que los enamorados se pasaran la bombilla, se dieran besos y tomaran actitudes que incomodara a la gente que estaba alrededor.

El mate era en cierto modo una forma de comunicar un mensaje. Ofrecer un mate con naranja, por ejemplo, era una forma de decir al invitado que era bienvenido en la casa. El mate con limón significaba cierta distancia, inclusive enemistad. El mate frío era una forma de avisarle a la persona que ya era la hora de que regresara a su casa, y cuando el mate estaba tapado era un aviso para que no volviera nunca más.

(*) Daniel Balmaceda, historiador.

(**) Pau Navajas es autor de "Caá Porã. El Espíritu de la yerba mate" (Corrientes, 2013)