La historia demuestra que Boris Johnson lo tiene crudo pese a ganar la moción

·3  min de lectura

Boris Johnson vive su momento más bajo desde que se convirtió en primer ministro del Reino Unido en 2019. El político conservador se ha enfrentado a un voto de confianza dentro de su propio partido, después de que al menos 54 parlamentarios de su formación (un 15%) hayan enviado al presidente del Comité 1922 sus cartas de no confianza en el mandatario.

Esta votación ha llegado en medio de las celebraciones del Jubileo de Platino de la reina Isabel II, en los que Johnson ha sido abucheado y el escándalo por las fiestas que se produjeron en Downing Street durante la pandemia, el conocido como partygate.

Boris Johnson se encuentra en su peor momento como primer ministro. (Photo by LEON NEAL/POOL/AFP via Getty Images)
Boris Johnson se encuentra en su peor momento como primer ministro. (Photo by LEON NEAL/POOL/AFP via Getty Images)

Fruto de todas estas polémicas, el primer ministro tiene su popularidad en mínimos, con solo un 29% apoyando su gestión y con un 68% desaprobándola, según las encuestas. Aunque los diputados rebeldes no han alcanzado los 180 votos en contra necesarios para sustituirle, los 148 hacen mucho daño y dejan el liderazgo de Johnson herido de muerte. La historia así lo demuestra.

Para conocer los precedentes hay que viajar hasta 1990. La todopoderosa Margaret Thatcher, en el poder desde 1979, tuvo que someterse a este mismo proceso ante la pérdida de confianza que sufrió por parte de su grupo. Y aunque la primera ministra fue capaz de salvarla, su pírrica victoria provocó su dimisión solo ocho días después, con los tories totalmente divididos.

Tradicionalmente, una de las máximas de los conservadores es que el Partido está siempre por encima de cualquier persona. Y eso se ha llevado siempre hasta el extremo.

No hay que viajar tan atrás en el tiempo para ver un ejemplo similar. En 2018, en plenas negociaciones con la Unión Europea por el Brexit, Theresa May también fue capaz de superar con éxito el reto dentro de su mismo partido, pero, una vez más, no fue suficiente.

Margaret Thatcher y Theresa May, los dos precedentes que a Boris Johnson deberían preocupar. (Getty)
Margaret Thatcher y Theresa May, los dos precedentes que a Boris Johnson deberían preocupar. (Getty)

La por entonces primera ministra obtuvo 200 votos a favor y 117 en contra, consiguiendo salvar los muebles. Apenas un mes después, la moción se trasladó a la Cámara de los Comunes y fueron los laboristas los que la presentaron, salvándose nuevamente por un estrecho margen (306 síes frente a 325 noes). Sin embargo, solo iban a pasar seis meses desde la primera antes de su dimisión. En mayo de 2019, May dimitía al frente del Gobierno y de los conservadores, dando paso a la etapa de Boris Johnson.

Y es que si algo ha demostrado la política británica es que cuando se llega a este tipo de mociones, el líder en cuestión ya está bastante debilitado y es cuestión de tiempo su caída. La única posibilidad para Johnson era obtener una victoria muy holgada (por encima del 60%) y es algo que no ha ocurrido (59%). Ahora tiene a su favor a únicamente un tercio de la Cámara, mientras que entre la oposición y los rebeldes suman una amplia mayoría.

La experiencia nos dice que una derrota o un triunfo corto provocan el mismo resultado: un proceso de cambio en los conservadores. Está por ver cuánto consigue resistir el exalcalde de Londres en el cargo.

EN VÍDEO I Surrealismo puro en el Reino Unido: ciudadanos llenando bolsas de gasolina en medio del caos

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.