El histórico líder catalán Jordi Pujol, hospitalizado tras sufrir un ictus

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El expresidente regional catalán Jordi Pujol, de 92 años, se encuentra ingresado en un hospital de Barcelona tras sufrir un ictus este lunes, despertando la preocupación por el estado de salud del histórico líder nacionalista que gobernó Cataluña durante más de dos décadas.

Tras experimentar problemas en el habla, Pujol fue ingresado en el Hospital de Sant Pau de Barcelona, a causa de un "ictus provocado por la obstrucción de una arteria cerebral", informó el centro.

Allí fue intervenido con "éxito", pero "en este momento es todavía prematuro estimar las potenciales secuelas neurológicas y habrá que esperar 24-48 horas para poder valorar con más precisión la evolución", informó este martes el doctor Alberto Lleó, jefe del servicio de Neurología del hospital, en rueda de prensa.

Por el momento, "no existe un riesgo vital" para el expresidente, agregó, si bien las próximas horas son cruciales.

Arquitecto de la Cataluña actual, Pujol gobernó esta región del noreste de España entre 1980 y 2003 como líder indiscutible del partido conservador Convergència i Unió (CiU), con el que consiguió una autonomía cada vez mayor gracias a sus hábiles negociaciones con el gobierno central de Madrid.

Inspirado de un profundo sentimiento nacionalista, que incluso le llevó a prisión durante la dictadura franquista, Pujol secundó ya como expresidente el viraje hacia el separatismo que culminaría con la fallida declaración de independencia de 2017.

Por entonces, sin embargo, su influencia estaba ya en horas bajas desde que en la década anterior estallara un macroescándalo de corrupción por la presunta financiación irregular de la que se habría beneficiado su partido durante años.

Más tarde, el propio Pujol fue imputado junto a parte de su familia por haber escondido durante 34 años dinero en Andorra, un pequeño principado entre España y Francia.

Con la justicia cerrando el cerco en torno a varios de sus descendientes, Pujol confesó en 2014 que su familia ocultó fondos procedentes de una herencia familiar sin haberlos declarado al fisco, pero que en ningún caso procedían de comisiones recibidas durante su mandato.

La Audiencia Nacional, de su lado, vio indicios de delito y decidió procesar al expresidente y sus siete hijos por asociación ilícita y blanqueo de capitales, aunque todavía no hay fecha para el juicio.

A raíz de su confesión, quien fuera símbolo del nacionalismo catalán tras encabezar la oposición al franquismo en la región, tuvo que renunciar a todas sus prerrogativas como expresidente regional y fundador de CiU para no dañar un proceso independentista al que se sumó tardíamente tras haber defendido durante décadas los pactos con Madrid.

Retirado de la primera línea política, se ha dedicado desde entonces a defender su inocencia en las pocas intervenciones públicas que ha tenido en los últimos años.

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