El hispano que dirige la organización ambiental más grande de EE.UU.: "Biden puede poner a EE.UU. al frente de la transición a una economía limpia"

Rafael Mathus Ruiz
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WASHINGTON.- Ramón Cruz hizo historia en medio de la pandemia del coronavirus: se convirtió en el primer presidente hispano del Sierra Club, la organización de defensa del medioambiente más grande de Estados Unidos. Puertorriqueño, con más de 20 años de experiencia en sustentabilidad y la lucha contra el cambio climático, Cruz lideró al Sierra Club en su principal objetivo de 2020: sacar a Donald Trump -"el peligro más grande para el medioambiente", lo define- de la Casa Blanca.

Ahora, tras el triunfo de Joe Biden y Kamala Harris en la elección presidencial, Cruz ve al futuro con esperanza. Biden llega a la presidencia con el plan más ambicioso de la historia para hacer frente al cambio climático, la mayor amenaza que enfrenta el mundo. Es una hoja de ruta que pinta de cuerpo entero al futuro presidente: toma la visión del Green New Deal, el revolucionario plan climático diseñado por el ala progresista de los demócratas, pero en una versión más moderada y gradualista. Pero, aun así, Cruz cree que Biden puede convertirse en el presidente que más esfuerzos despliegue para revertir el impacto del cambio climático y poner a Estados Unidos "al frente del liderazgo mundial de esa transición a una economía limpia".

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"La plataforma ambiental, de lucha contra el cambio climático, de justicia ambiental de Biden es la mas fuerte de cualquier candidato presidencial en el pasado", dice.

Cruz cree que Biden también puede ir mucho más lejos que su antiguo jefe, Barack Obama, porque "el mercado ya pasó la página" y ya va a una economía verde. Una potencial traba: el casi seguro control del Senado por parte de los republicanos.

-¿Qué implica el triunfo de Biden para el clima?

-La plataforma ambiental, de lucha contra el cambio climático, de justicia ambiental de Biden es la mas fuerte de cualquier candidato presidencial en el pasado. Estamos muy esperanzados. Realmente hay un mandato para atender la crisis climática desde el primer día para deshacer, o volver a reconstruir todo lo que el presidente Trump desmanteló. Él desmanteló todo el marco regulatorio de los últimos 50 años para favorecer a compañías contaminantes. El puso a los lobistas, a los cabilderos de esas industrias los puso a desmantelar el marco regulatorio ambiental. La primera prioridad será deshacer ese daño. Y volver a entrar al Acuerdo de París, recuperar el liderazgo mundial.

-¿Biden va a ser el presiden que más haga por luchar contra el cambio climático?

-Si, se perfila que sea así. Obviamente necesita un Senado que apoye, pero va a poder hacer muchas cosas por decreto. Biden tiene una visión de la economía entera, su "build back better" es realmente un plan que no es solo de infraestructura y de reconstrucción, sino que es muy semejante a las aspiraciones del Green New Deal, de poner a Estados Unidos al frente del liderazgo mundial de esa transición a una economía limpia. Es un cambio grande.

-¿Puede ir más lejos que Barack Obama?

-Bueno, puede ir más lejos de lo que hizo Obama. El mercado ya pasó la página, el mercado está de nuestro lado. El carbón es una tecnología del siglo XIX. Hay una oportunidad de ir más allá de lo que hizo Obama. Obama sentó las bases, negoció el acuerdo de París, pero ya cinco años después la gente ya sabe a dónde va el mundo. El nivel de inversión de las tecnologías de almacenamiento de energía, de energía renovable, ha caminado bastante. Hay una forma de sobrepasar lo que hizo Obama porque va a ser el motor económico del futuro. Eso ya se sabe. Biden no tiene que luchar por ganar un espacio que no estaba tomado antes.

-¿Biden llega muy tarde?

-No creo, pero en gran medida eso va a depender de China y de cómo Biden retome y reconstruya esa relación. Se necesita a ambos líderes mundiales. Trump básicamente le entregó en bandeja de plata a China el liderazgo mundial, tanto económico como ambiental y en muchos aspectos. Entonces tu mismo ahora lo que tienes es, si tomamos el ejemplo del acuerdo de París, Trump le sacó a Estados Unidos el liderazgo, se lo dio a China, y China ha tratado de remodelar el mundo a la imagen que ellos quieren. Si ves lo que está financiando a través del "One Belt One Road", es lo que hizo Estados Unidos después de la posguerra. Si llegamos tarde o no, es temprano para decirlo. Pero el mundo ya está en esa dirección y que China está tomando cartas en el asunto ya se sabe.

-¿Qué representaba Trump para el medioambiente?

-La administración Trump representa el peligro más grande a nivel mundial para el medioambiente. El y su flota de lobista y cabilderos que puso en las agencias federales se han dedicado a desmantelar el marco regulatorio ambiental de este país que se construyó durante los últimos 50 años. Ellos se han dado la tarea de desmantelarlo. Ha sido nefasto. Ellos han ayudado a la industria del carbón cuando el mercado ya dio vuelta la página. Con todo el respaldo que han tenido de la administración Trump, se han cerrado alrededor de la mitad de las plantas de carbón en Estados Unidos. Ya es una tendencia muy difícil de revertir. El mercado ya pasó la pagina, y tenemos una administración que está tratando de revivirla en vez de pasar la página también e invertir en energía limpia.

-¿Qué lecciones dejó la pandemia?

-Los científicos son las personas que mejor nos pueden decir qué tenemos que hacer. El mejor conocimiento posible debe dictar los pasos a seguir. Eso lo ha dejado muy claro la pandemia. Los países que alertaron rápidamente son los países que mejor lo han podido enfrentar. Eso ha quedado muy claro. A medida que haya otras epidemias y otros desastres naturales que solamente se van a agravar más con el cambio climático, ese mensaje queda claro. Hay mucha gente que ha dicho que la caída de la economía dejó ciudades con aires mas limpio, mejor calidad de agua. Eso se celebra, pero sabemos que una vez que empiece el motor de la economía habrá nuevos impactos, y por eso la importancia de crear empleo bajo una economía limpia. Una de las enseñanzas de este período ha sido ver, sobre todo en un país tan consumista como Estados Unidos, qué cosas son importantes, y cuáles no.