Hisopados en Ezeiza: pese a la cancelación del contrato, la empresa sospechada sigue a cargo de los tests

Alejandro Horvat
·3  min de lectura
Los testeos en el aeropuerto internacional de Ezeiza siguen a cargo de la empresa sospechada LabPax
silvana colombo

El jueves pasado LA NACION publicó una investigación en la que expuso que detrás de LabPax, la empresa que realiza los hisopados a los pasajeros que entran y salen de la Argentina a través del aeropuerto internacional de Ezeiza y el Aeroparque, hay una sociedad recién creada sin antecedentes en análisis clínicos, cuyas dueñas son dos monotributistas. Al día siguiente, la concesionaria Aeropuertos Argentina 2000 rescindió el contrato con la firma sospechada para entregarle ese negocio millonario a Stamboulian Servicios de Salud, una reconocida compañía del sector. Sin embargo, hasta el momento, LabPax sigue a cargo de los tests rápidos y los PCR en las terminales aéreas.

Frente a la terminal A, desde donde salen y arriban vuelos internacionales, está la carpa de LabPax. A las 9 tenía una fila de unos 20 metros de pasajeros que debían hisoparse para poder ingresar a la ciudad de destino. Allí, las vallas y toda la cartelería llevan el nombre de la empresa que está siendo auditada a raíz de las irregularidades detectadas.

Los pasajeros que llegan o dejan el país deben realizarse un hisopado
silvana colombo


Los pasajeros que llegan o dejan el país deben realizarse un hisopado (silvana colombo/)

Silvia Quintana, de 47 años, estaba sentada afuera de la terminal. Mientras desayunaba, esperaba que le llegara al mail y a su Whatsapp el resultado del PCR que se acababa de hacer para poder subirse al avión. Dijo que había leído la nota de LA NACION de la semana pasada sobre la empresa sospechada. “El laboratorio sigue siendo el mismo. Mirá, te muestro el ticket de pago”, expresó. Y efectivamente el comprobante decía LabPax. Por ese hisopado pagó $6000.

Andrés Escudero, de 33 años, es un médico colombiano que trabaja como cirujano en el hospital de Lomas de Zamora. A las 9.30 acababa de regresar de su país natal para reincorporarse a sus actividades.

“Llegué con un PCR negativo que me hice antes de subirme al avión y acá me hicieron un test rápido de antígenos por $2500. El test lo hizo la empresa LabPax”, señaló Escudero.

Aeropuertos Argentina 2000 rescindió el contrato con LabPax, pero aún esa empresa está a cargo de los testeos
silvana colombo


Aeropuertos Argentina 2000 rescindió el contrato con LabPax, pero aún esa empresa está a cargo de los testeos (silvana colombo/)

Desde Aeropuertos Argentina 2000 explicaron a LA NACION que en estos momentos están realizando una transición ordenada entre ambos laboratorios. “En unos días arrancará Stamboulian; aún sigue LabPax hasta que se haga cargo el nuevo laboratorio. En 98 horas de auditoría no se han detectado irregularidades. El espacio de dos horas de distancia entre cada aterrizaje permite que se haga en forma prolija y ordenada. Las encuestas realizadas sobre percepción y experiencia al pasajero nos dieron conformidad sobre el procedimiento de testeo y espera de resultados. Por el momento continuó LabPax porque hasta que esté listo el otro laboratorio no se puede dejar de testear”.

Angélica Obrebón, de 30 años, también llegó en el vuelo de Avianca proveniente de Bogotá. Ella y su novio se testearon y mostraron la constancia del resultado, que volvió a confirmar que la empresa investigada sigue en funciones.

Los resultados de todos los análisis están firmados por la bioquímica Beatriz Livellara. Pero en los días previos a la publicación que hizo LA NACION sobre las irregularidades de LabPax, los análisis aparecían firmados por Jorge Chizzolini, un bioquímico que, según denunció, no trabajaba más en la empresa desde el 31 de marzo, aunque desde LabPax, aseguran que Chizzolini en realidad renunció el 14 de abril, y así lo certifica el telegrama de renuncia que enviaron a LA NACION.

No soy más personal del laboratorio. Mi contrato terminó en último día de marzo; desde ese momento, estoy desvinculado completamente de la empresa. Me convocaron por mi conocimiento y experiencia en el uso del kit diagnóstico y tuve un contrato por tres meses, desde enero, para poner en función la amplificación isotérmica en el laboratorio en Ezeiza”, contó Chizzolini a LA NACION.