Hipo mientras duermes: podría tener que ver con un problema en los oídos

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Tener hipo por la noche no tiene por qué ser un motivo de preocupación si es puntual y se pasa rápido. Pero si se repite y va acompañado de un dolor que te impide dormir o respirar con normalidad debes consultar al médico cuanto antes. (Foto: Getty)
Tener hipo por la noche no tiene por qué ser un motivo de preocupación si es puntual y se pasa rápido. Pero si se repite y va acompañado de un dolor que te impide dormir o respirar con normalidad debes consultar al médico cuanto antes. (Foto: Getty)

El hipo es un trastorno que todo el mundo ha tenido alguna vez en la vida, y puede tener su origen en algo tan común e inesperado como una infección de oído. Es un síntoma que, en ocasiones, puede estar acompañado de una sensación leve de tensión en el pecho, el abdomen o la garganta.

En la mayoría de los casos, un ataque de hipo suele durar solo unos minutos. Si bien el hipo generalmente ocurre durante o poco después de comer, a veces se desarrolla en otros momentos. Es importante consultar al médico si el hipo dura más de 48 horas o si es tan intenso que causa problemas para respirar, comer o dormir. En estas ocasiones, el hipo puede ser el signo de una enfermedad no diagnosticada.

La enfermedad por reflujo ácido es un culpable común del hipo pero, sorprendentemente, las infecciones del oído también pueden causarlo. Cuando el tímpano (la membrana del oído que vibra en respuesta a las ondas sonoras) se irrita, esto puede provocar hipo. ¿Pero qué tiene que ver el hipo con el dolor de oídos? Te lo explico.

El hipo se manifiesta con una serie de contracciones involuntarias del diafragma, un músculo ubicado debajo de los pulmones que se contrae cada vez que una persona respira. Esta contracción hace que el diafragma baje, permitiendo que los pulmones se expandan y tomen aire. El hipo ocurre cuando el diafragma se contrae repentinamente. A cada contracción o espasmo le sigue un cierre repentino de la glotis (la abertura en forma de hendidura entre las cuerdas vocales y la laringe), lo cual produce el característico sonido del hipo.

Existe un conducto llamado la trompa de Eustaquio que comunica los oídos, la boca y la nariz. Su función es controlar la presión detrás del tímpano y el espacio del oído medio. Cuando se tiene hipo la presión dentro de esta zona aumenta y puede desviarse hacia los oídos, lo que puede generar dolor.

Si el dolor es persistente o se acompaña de salida de pus por el oído y fiebre es importante asistir a una consulta presencial para ver si existe la posibilidad de que haya una infección. De ser así, es muy probable que el tímpano u otra zona del oído esté irritada o inflamada. De no tratarse, el hipo persistente podría causar daño a los nervios que inervan el diafragma (como el nervio frénico o vago), lo que puede provocar un ataque severo de hipo, según la Clínica Mayo. Por otro lado, si se tiene la sensación del oído tapado y esta es constante es importante ir al médico para que mediante una inspección visual pueda descartar o confirmar una obstrucción del oído.

"Esta membrana puede irritarse debido a una infección, especialmente si un pelo se abre camino hacia el oído y se deposita junto a la membrana. Si ocurre, se puede tener una sensación de cosquillas en el oído", cuenta el doctor Timothy Pfanner, profesor en la Facultad de Medicina del Centro de Ciencias de la Salud de Texas. "Esta es una causa muy común de hipo que no desaparece".

Por otro lado, tal y como recoge Livestrong, hay otros factores que irritan el diafragma y pueden desencadenar el hipo. Esto puede ocurrir mientras duermes si has cenado demasiado o has tomado alimentos picantes, si lo hiciste demasiado rápido o si tomaste una bebida gaseosa o alcohólica. También puedes tener hipo si te sientes ansioso, emocionado o estresado. Esas sensaciones pueden manifestarse mientras duermes y causar hipo nocturno.

Si ese hipo nocturno está causado por una infección de oído, pueden aparecer otros signos que lo indiquen, según recoge la Clínica Cleveland:

  • Dolor de oído.

  • Pérdida de apetito.

  • Irritabilidad.

  • Dormir mal.

  • Fiebre.

  • Drenaje del oído (líquido amarillo, marrón o blanco).

  • Oír mal.

Para hacerlo desaparecer es necesario tratar la infección de oídos (o la causa que lo esté provocando).

Si bien el hipo puede ser un signo revelador de otras complicaciones de salud graves (cáncer de cerebro, ganglios linfáticos o cáncer de estómago. También pueden indicar un accidente cerebrovascular), el hipo común es más una molestia que un riesgo para la salud.

En estos casos en los que el hipo es puntual y no responde a un problema de salud que deba tratarse, puedes probar remedios caseros como contener la respiración (durante un período breve), respirar en una bolsa de papel o beber agua a sorbos, del lado opuesto del vaso o agachando el cuerpo hacia delante

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