Deben llevar a sus hijos a vacunar, pero no se les paga el tiempo libre pedido

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WASHINGTON – El gobierno de Biden y algunos empleadores no han extendido las políticas de licencia pagada para la vacuna contra COVID-19 a los padres que ayudan a los niños a vacunarse, lo cual, según los activistas de la salud infantil, pudiera dificultar la vacunación de algunos de los más vulnerables.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) autorizaron la semana pasada la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer para niños de 12 a 15 años, y la agencia dice que al menos 600 mil niños se vacunaron en la primera semana.

A diferencia de los adultos, la mayoría de los niños necesitan ayuda para programar y acudir a las citas. Y algunos centros de vacunación (incluyendo CVS, Walgreens y Rite Aid) requieren que un adulto acompañe a un adolescente a su cita para la vacuna contra el COVID-19. Pero algunos cuidadores no tienen la opción de ausentarse del trabajo.

"Me preocupa que, si los padres no tienen la posibilidad de llevar a sus hijos, estos no puedan vacunarse", dijo Averi Pakulis, vicepresidenta de políticas de salud pública y primera infancia de First Focus on Children. "¿Y quiénes son esos padres que no tienen ningún tipo de licencia pagada? Esos van a ser los trabajadores con menos ingresos. Así que existe la posibilidad de que aumenten las disparidades en las tasas de vacunación de los niños".

El gobierno de Biden utilizó fondos de la reciente ley de recuperación económica para ayudar a los empleados a vacunarse contra el COVID-19, concediendo créditos fiscales a las pequeñas y medianas empresas para compensar el costo de los permisos pagados para que los trabajadores se vacunaran y se recuperaran de los efectos secundarios. El beneficio federal dura hasta el 30 de septiembre, pero no se extiende a los padres que ayudan a los niños a vacunarse.

First Focus, junto con otros grupos activistas, está presionando al gobierno de Biden para que amplíe las políticas de permiso familiar para las vacunaciones contra el COVID-19 o destine más fondos para ayudar a las empresas a hacerlo, pero la Casa Blanca, que no quiso hacer comentarios sobre sus planes, aún no ha sugerido que vaya a cambiar sus políticas.

Muchas empresas dijeron que no tienen planes para ampliar los beneficios de las vacunas a los empleados que intentan vacunar a sus hijos.

Al principio de la campaña de vacunación contra el COVID-19, Target ofrecía a sus empleados generosos beneficios cuando les tocaba vacunarse: cuatro horas de tiempo libre remunerado, transporte gratuito de ida y vuelta al lugar de vacunación, e incluso lugares de vacunación en algunos locales de Target. Pero estos beneficios solo se aplican a los empleados, no a sus hijos, dijo un portavoz de la empresa.

Algunas otras empresas están siguiendo la misma ruta.

Un vocero del Purchaser Business Group on Health, que representa a grandes empresas privadas de atención de la salud, dijo que varios de sus miembros no tienen previsto modificar las políticas de tiempo libre remunerado para vacunar a los niños hasta ahora. La National Association of Manufacturers declaró que sus miembros proporcionaban tiempo libre remunerado para que los empleados se vacunaran, pero la autorización de las vacunas a los niños es demasiado reciente para una política actualizada.

Sin embargo, aunque Amtrak no ha actualizado su política de tiempo libre para ayudar a los empleados a vacunar a sus hijos, el servicio ferroviario tiene previsto organizar clínicas de vacunación in situ que estarán abiertas a los familiares directos de los empleados.

Varias empresas privadas que ofrecen generosos beneficios a los empleados que desean vacunarse contra el COVID-19 declinaron hacer comentarios sobre si extenderían esos beneficios a los empleados que ayuden a sus hijos a vacunarse.

"No se ven muchos empleadores que den ese paso extra y digan que les daremos el mismo tiempo libre para ir a vacunar a su hijo. Simplemente no tiene un beneficio directo para el empleador", señaló Dorit Reiss, profesora de derecho de la Facultad de Derecho de la University of California, Hastings, especializada en vacunas.

Barreras a la vacunación

Los padres con empleos por horas o los trabajadores de bajos ingresos que no pueden pedir fácilmente un permiso laboral pudieran tener más dificultades para vacunar a sus hijos en comparación con los empleados de oficina con generosos beneficios incorporados a sus empleos.

Los expertos en salud pública señalan que si son principalmente los trabajadores de bajos ingresos los que no pueden llevar a sus hijos a vacunar, esto podría empeorar las desigualdades en la atención de la salud.

Los adolescentes afroamericanos e hispanos corren un riesgo mucho mayor de contraer y morir de COVID-19 que los adolescentes blancos, según el COVKID Project. Entre enero de 2020 y marzo de 2021, 3.2 adolescentes hispanos y 3.6 afroamericanos murieron por cada adolescente blanco, de entre 15 y 17 años, que falleció a causa del virus.

Los niños y adolescentes tienen menos probabilidades de morir de COVID-19 que los adultos, pero vacunar a los niños puede ayudar a que vuelvan a sus actividades normales sin interrupciones relacionadas con el virus, ayudar a frenar la propagación en la comunidad y detener la formación de nuevas variantes del virus.

Las farmacias se encuentran entre los principales proveedores de vacunas contra el COVID-19 para adolescentes. Walgreens, CVS y Rite Aid exigen que todos los menores de 18 años estén acompañados por un adulto para recibir la vacuna contra el COVID-19. Walgreens hace una excepción para los jóvenes de 16 a 18 años en Carolina del Sur, debido a la ley estatal.

Los requisitos de consentimiento de los padres varían de un estado a otro, pero muchos estados y ciudades exigen que los padres firmen autorizando la vacunación de un niño. Por ejemplo, Virginia, el estado de Nueva York y el Condado de Los Ángeles exigen que un padre, tutor o adulto responsable acompañe a un niño de entre 12 y 15 años a una cita para la vacunación, a menos que la vacuna se distribuya en un entorno escolar.

Muchos estados no exigen el acompañamiento en persona, pero requieren la firma o el consentimiento de los padres. Washington, D.C., permite que los niños mayores de 11 años se vacunen sin el consentimiento de sus padres, y los mayores de 15 años en Oregón pueden hacer lo mismo.

En la actualidad, la vacuna contra el COVID-19 solo está disponible para niños de 12 años o más, pero las autoridades de salud pública prevén que la vacuna se abra a grupos de edad más jóvenes a finales de este año. Pfizer dijo que planea solicitar una autorización de emergencia en septiembre para los niños de dos a 11 años.

Kelly Murphy, experta en políticas de salud materno-infantil del grupo activista Families USA, sugirió que sería beneficioso que las empresas no solo ofrecieran tiempo libre a los padres para que llevaran a sus hijos a vacunarse, sino también tiempo libre para ayudar a sus hijos a recuperarse de los efectos secundarios de la vacuna.

"Estas empresas privadas podrían tener una oportunidad real de mostrar su liderazgo, y salir al frente y hacer cosas buenas para los padres y los niños", indicó Murphy.