Un hijo de Bolsonaro sale de todas las redes sociales

En esta foto tomada el 13 de noviembre de 2018 en Brasilia, Brasil, aparece Carlos Bolsonaro, hijo del entonces presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro. (AFP/Archivos | Sergio LIMA)

Las cuentas en Twitter, Facebook e Instagram de Carlos Bolsonaro, hijo y administrador de la comunicación en las redes sociales del presidente brasileño Jair Bolsonaro, fueron desactivadas el martes, sin ninguna explicación de su parte.

"No tenemos nada que declarar" al respecto, dijo a la AFP un miembro del gabinete de Carlos Bolsonaro, concejal de Rio de Janeiro.

El segundo de los cinco hijos de Bolsonaro, de 36 años, tenía más un millón de seguidores en Twitter antes de que su cuenta dejara de funcionar.

Desde allí, Carlos Bolsonaro lanzó en varias ocasiones ataques contra figuras de primer plano del gobierno, precipitando la caída de algunos de ellos.

Un portavoz de Twitter indicó a la AFP que esa red no había tomado "ninguna medida" contra la cuenta de Carlos Bolsonaro.

Facebook e Instagram tampoco adoptaron iniciativa alguna de ese tipo, dijo a la AFP una fuente de esas dos redes sociales.

Según un allegado del concejal, citado por el portal del diario O Globo, Carlos Bolsonaro "está irritado con muchas cosas que están sucediendo y va a apartarse de las redes por lo menos durante un mes".

El diario Folha de S.Paulo, citando igualmente a un allegado, aseguró que quería pasar un tiempo lejos de las redes, realizando una especie de "desintoxicación".

Hace tres semanas, Carlos Bolsonaro se disculpó por haber colgado un mensaje en la cuenta de Twitter de su padre sin su aval.

Carlos, apodado a menudo "el pitbull de Bolsonaro", es uno de los tres hijos del mandatario ultraderechista dedicados a la política, junto con Flavio, que es senador, y Eduardo, que es diputado.

La actividad de Carlos Bolsonaro en las redes sociales tuvo un papel importante en la victoria electoral de su padre el año pasado, según reconoció el propio presidente.

En septiembre, el concejal desató la polémica al tuitear que "por vías democráticas, la transformación que Brasil quiere no acontecerá a la velocidad que deseamos", aunque negó de inmediato estar defendiendo el regreso de la dictadura.