Un hijo de Bolsonaro enturbia las relaciones con China por la COVID-19

Agencia EFE

Sao Paulo, 19 mar (EFE).- Culpar a China de haber escondido deliberadamente informaciones sobre la COVID-19. La invectiva, formulada por un hijo del presidente Jair Bolsonaro, el diputado federal Eduardo, ha indignado al Gobierno chino y ha llevado al vicepresidente brasileño a poner paños fríos en la quemadura.

Mientras los casos de infectados y muertos por el coronavirus aumentan en el gigante suramericano -621 y 7, respectivamente- y las caceroladas contra el presidente suben de tono, las acusaciones del joven parlamentario han escocido en el país asiático, el mayor socio comercial de Brasil desde 2009.

En las redes sociales, lugar predilecto de los Bolsonaro para expresar sus opiniones, Eduardo, de 35 años, comparó la gestión de la COVID-19, cuyos primeros brotes sucedieron en la ciudad china de Wuhan, con el desastre nuclear de Chernobyl, sucedido en 1986 en Ucrania bajo el mando de la extinta URSS.

"Aquellos que vieron (la serie) Chernobyl entenderán lo que sucedió. Reemplace la planta nuclear por el coronavirus y la dictadura soviética con los chinos. (...) Una dictadura prefirió esconder algo serio que exponerlo teniendo desgaste, pero que salvaría innumerables vidas. (...) La culpa es de China y la libertad sería la solución", declaró Eduardo.

Al conocer la publicación, el embajador de China en Brasil, Yang Wanming, manifestó el "repudio" y la "indignación" de China por las declaraciones de Eduardo Bolsonaro y exigió disculpas también a través de su cuenta en Twitter.

"China repudia vehementemente sus palabras y exige que las retire de inmediato y se disculpe con el pueblo chino. Yo protestaré y expresaré nuestra indignación" con las altas instituciones y personalidades brasileñas, respondió el embajador.

El diputado federal con más votos en la historia de la democracia brasileña no se retractó y adujo que se malinterpretaron sus palabras.

"Jamás ofendí al pueblo chino, esa interpretación está completamente fuera de lugar. Aclaro que compartí el post que critica la actuación del Gobierno chino en la prevención de la pandemia, principalmente en compartir informaciones", expuso.

PAÑOS FRÍOS DEL VICEPRESIDENTE; MÁS POLÉMICA DEL CANCILLER

Con el presidente Bolsonaro en silencio, el vicepresidente brasileño, el general Hamilton Mourao, intentó poner paños fríos en la quemadura.

"Eduardo Bolsonaro es un diputado. Si su apellido fuese Eduardo Bananinha no había ningún problema. Es solo por el apellido que lleva. Él no representa al Gobierno", dijo Mourao al diario Folha de Sao Paulo.

No obstante, el canciller brasileño, Ernesto Araújo, avivó la polémica horas después y exigió este jueves una retractación del embajador de China en Brasilia por su enérgica reacción a las declaraciones.

El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, en una inusual y largo mensaje que publicó en sus redes sociales personales, afirmó que la reacción del embajador chino fue "desproporcionada" e "inaceptable", y que el diplomático incluso endosó y compartió en Twitter comentarios ofensivos contra el jefe de Estado de Brasil.

Agregó, no obstante, que conversará con ambas partes para intentar promover un "entendimiento recíproco" y dijo que Brasil "quiere mantener las mejores relaciones con el Gobierno y el pueblo chino", así como promover los negocios y el intercambio comercial.

Desde que accedió a la presidencia el 1 de enero de 2019, el jefe de Estado se ha mostrado políticamente muy próximo a tres de sus hijos, Eduardo, al que sin éxito quiso nombrar Embajador en Estados Unidos, Carlos (Concejal en Rio de Janeiro) y Flavio (senador). Se les considera una suerte de consejeros de Bolsonaro padre.

Quien sí pidió disculpas institucionales fue el presidente de la Cámara, el centrista Rodrigo Maia, quien calificó de "irreflexivas" las palabras del hijo de Bolsonaro.

Brasil y China son dos grandes socios comerciales. Según datos oficiales, el comercio bilateral entre las dos naciones aumentó de 3.200 millones de dólares 2001 a 98.000 millones de dólares en 2019, con un superávit de 25.000 en favor de Brasil.

CIERRE DE FRONTERAS

Mientras los lazos entre Brasil y China se tensaban con las declaraciones de Eduardo Bolsonaro, el país sudamericano prosiguió hoy con su batalla contra el coronavirus y anunció el cierre de sus fronteras terrestres para contener el avance de la pandemia.

El Gobierno, sin embargo, aclaró que permitirá el tránsito de mercancías y el regresos de sus ciudadanos, entre otras excepciones. El cierre de las fronteras terrestres por parte de Brasil se produce después de que algunos países de la región ya hayan adoptado medidas similares, incluso más restrictivas, como en el caso de Colombia, para contener la pandemia.

PROYECCIÓN ARTÍSTICA CONTRA BOLSONARO

Por tercer día consecutivo, se repitieron las caceroladas contra Bolsonaro, aunque con una intesidad más baja.

En Sao Paulo, la ciudad con más casos de la COVID-19, un grupo de artistas realizó unas proyecciones audiovisuales reivindicativas.

En el bohemio barrio de Santa Cecilia, la estampa gigante de Bolsonaro en varias posturas, una de ellas con la mascarilla, fue reproducida en la fachada de edificios junto a mensajes sarcásticos.

"No se puede engañar a todo el mundo continuamente" o "digamos que el virus es marxista", rezaban dos de las críticas.

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