Dejó a su hija en la patrulla para tener sexo con su jefe y la niña murió

LA NACION

Una exagente de Policía de Long Beach, en Estados Unidos, fue encontrada culpable de haber cometido homicidio involuntario por ser la responsable de la muerte de su pequeña hija de tres años, a la que dejó encerrada en su patrulla para ir a tener relaciones con su supervisor.

La pequeña no pudo soportar el encierro y el calor -ese día hacía unos 38º- y falleció a consecuencia del abandono de su madre, que duró unas cuantas horas.

El hecho que terminó de juzgarse ayer, cuando la Justicia determinó que Cassie Barker, de 29 años, era culpable de homicidio involuntario por negligencia de su hija, ocurrió en el 30 de septiembre de 2016 en Hancock County, Indiana, cuando la pequeña Cheyenne Hyer fue encontrada sin vida dentro de la patrulla que manejaba su madre.

Según los reportes policiales, la pequeña había quedado encerrada en la patrulla, atada en su sillita en los asientos traseros del vehículo, mientras su madre se había dirigido a hablar con su supervisor. La madre, sin embargo, admitió en el juicio que en realidad estaba teniendo sexo con su jefe mientras su hija permanecía encerrada en el caluroso ambiente del auto policial.

Las fuentes policiales agregaron que la niña pudo haber estado por horas encerrada en la patrulla, ya que aparentemente, la mujer se quedó dormida luego de estar con su supervisor, según consigna el medio estadounidense WLOX. Cuando llegaron a atender a la niña, su temperatura corporal era de 41º.

"No sé qué podría hacer por usted, que podría ser peor que lo que ya experimentó. Siempre estará encerrada en una prisión de su propia mente", le dijo el Juez del caso, que pidió más tiempo para considerar la sentencia. Por su parte, la fiscalía solicitó una pena de 20 años de prisión para Barker.

Por su parte, el padre de la menor que perdió la vida en el auto, señaló: "Cada vez que cierro los ojos, me imagino su sufrimiento y luego la imagino acostada en este ataúd".

También se supo que no era la primera vez que Barker encerraba a su hija en un auto. Aparentemente, había sido reportado otro caso, cuando la agente de policía dejó a la menor en su vehículo para ir a hacer compras. Un transeúnte descubrió a la pequeña encerrada y dio aviso

El padre de la menor no sabía tampoco de este incidente. Cuando se enteró, su padre sentenció: "Como padres, se supone que se debe proteger a su hija, pero Cheyenne se fue porque su madre no la protegió, no una, sino dos veces. Que Dios tenga misericordia de su alma".