Hermanas de mexicana desaparecida en Perú se harán pruebas de ADN

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 17 (EL UNIVERSAL).- Dos hermanas de Blanca Arellano Gutiérrez, la mexicana desaparecida en Perú desde el 7 de noviembre, llegaron la tarde de este jueves a Lima, confirmaron medios peruanos.

De acuerdo con el diario La República, en cuanto llegaron a la capital peruana las hermanas de Blanca se trasladaron a la Morgue Central de Lima para realizar la prueba de ADN e identificar oficialmente si la sangre encontrada en los restos humanos hallados hace unos días en la playa Chorrillos, en la localidad de Huacho, coincide con la de ella.

También se encontraron rastros de sangre en un colchón en la casa de quien fuera la pareja sentimental de Blanca, Juan Pablo Villafuerte, contra quien pesa una orden de detención preventiva, aunque no ha sido localizado, señaló el medio. El peruano, quien rechazó ser pareja de la mexicana, a pesar de las evidencias, es investigado por feminicidio.

Sin embargo, según La República, también se está indagando si el caso tiene que ver con trata de personas y tráfico de órganos. ¿La razón? Los restos encontrados en la playa no tenían órganos en el interior.

Blanca viajó el 27 de julio a Perú para reunirse con Juan Pablo, a quien conoció a través del juego virtual Fortnite. Solía comunicarse con su familia y contarles que estaba muy bien con él, pero el 7 de noviembre dejaron de recibir noticias.

Karla Arellano, sobrina de Blanca, se comunicó entonces con Juan Pablo para saber de su tía. Para su sorpresa, él le dijo que la mexicana lo había abandonado porque "no podía darle la vida que ella quería", y que se había ido a Lima. Ante la insistencia y dudas de Karla Juan Pablo le dijo que no sabía más.

En sus redes sociales, el sujeto, estudiante de Medicina, rechazó tener una relación con Blanca y dijo que ella era una indigente a la que él ayudó, y que la mexicana tenía problemas mentales.

La dueña del cuarto alquilado por Juan Pablo, donde vivió Blanca, confirmó que mantenían una relación.

Peritos revisaron la casa y encontraron, además de una bandera de México, cabellos y rastros de sangre en un colchón.