Alerta de hepatitis aguda infantil en Europa: las señales a las que hay que estar atentos

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Uno de los síntomas más reconocibles de hepatitis es un dolor sordo en la parte superior derecha de la barriga. (Foto: Getty)
Uno de los síntomas más reconocibles de hepatitis es un dolor sordo en la parte superior derecha de la barriga. (Foto: Getty)

Tras la alerta de hepatitis infantil de la semana pasada por parte de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido, se han notificado otros casos en niños en España, Dinamarca, Irlanda y Países Bajos. Además, se han registrado nueve casos en niños de entre 1 y 6 años en el estado de Alabama, en Estados Unidos, que también dieron positivo en adenovirus.

Tanto la OMS como el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) se han puesto manos a la obra para tratar de esclarecer las razones de este extraño brote.

El organismo europeo apunta que "por el momento se desconoce la causa exacta de la hepatitis en estos niños". Sin embargo, informan de que en Reino Unido, donde se han producido la mayoría de los casos hasta la fecha, se considera que "lo más probable es una causa infecciosa basándose en las características clínicas y epidemiológicas de los casos que se están investigando". Asimismo, tampoco descartan una "posible exposición tóxica".

Sin embargo, lejos de crear alarmismo, los especialistas tratan de aplacar los nervios de padres aclarando las características de la enfermedad.

La hepatitis es la inflamación del hígado, que es un órgano vital para procesar nutrientes, filtrar la sangre y combatir infecciones. Situado debajo del pulmón derecho y protegido por las costillas, este órgano hace las funciones de laboratorio central del cuerpo, centro depurador de muchas sustancias y fabricante de otras, como factores de la coagulación; y también es pieza fundamental en la digestión de los alimentos (fabricación de la bilis) y en su asimilación por el organismo, pues todo lo que se absorbe en el intestino, pasa primeramente por el hígado para ser allí tratado.

La inflamación puede afectar la función del hígado, y trae como consecuencia que no pueda realizar a pleno rendimiento sus tareas y esto puede provocar síntomas, que dependerán del grado y tipo de inflamación, aunque no son raras las formas asintomáticas y que solo se detectan casualmente por un análisis de sangre.

Mientras que algunos tipos de hepatitis son leves y no requieren tratamiento, otras formas de la enfermedad pueden volverse crónicas y ser fatales. De ahí que se de hable de hepatitis aguda (a corto plazo, duran menos de 6 meses) o crónica (a largo plazo).

Los virus comunes que pueden causar hepatitis son los virus de la hepatitis A, B, C, D y E. Según explica la Asociación Española de Pediatría (AEP), con gran diferencia, la causa más frecuente de las hepatitis en los niños es infecciosa, es decir, provocada por microorganismos (generalmente, virus). Gran número de estos microbios pueden dar lugar a alteraciones hepáticas transitorias y sin mayor transcendencia, pero los productores más característicos de hepatitis son los llamados virus A, B y el C.

Sin embargo, en el brote actual no se ha sido así. Precisamente eso es lo que desconcierta a las autoridades, que no se haya encontrado evidencia de los principales virus de la hepatitis en los casos del Reino Unido. Científicos y médicos están considerando otras posibles causas (incluido el Covid-19) como infecciones virales y factores ambientales.

De hecho, según la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA), una de varias causas potenciales son los adenovirus. "Los adenovirus son una familia de virus comunes que generalmente causan una variedad de enfermedades leves y la mayoría de las personas se recuperan sin complicaciones".

El síndrome clínico en los casos identificados es de hepatitis aguda grave con transaminasas marcadamente elevadas, que a menudo se presenta con ictericia (coloración amarilla de la piel), a veces precedida de síntomas gastrointestinales que incluyen vómitos como característica destacada, en niños de hasta 16 años.

"Las investigaciones toxicológicas están en curso, pero se considera más probable una etiología infecciosa dado el cuadro epidemiológico y las características clínicas de los casos", asegura la agencia.

También se valoró la posibilidad de que se debiera a alguna intoxicación por alimentos, bebidas o juguetes. Y es que las toxinas pueden afectar al hígado de forma muy grave. Aunque no se descarta la posibilidad de un tóxico todavía desconocido, no se ha encontrado ningún nexo en común entre todos los casos.

Pero mientras todo esto se esclarece, es importante conocer cómo se contrae y cómo afecta la hepatitis a los niños.

"Cuando produce síntomas, es frecuente pasar la infección sin dar ninguna señal (especialmente en los más pequeños). Aunque puede provocar ictericia, deposiciones pálidas, dolor de vientre en la zona del hígado y fiebre", explican los pediatras en este artículo de su revista enFamilia

Además, hay muchos tipos de hepatitis. La A -más frecuente en niños y adolescentes en España- se transmite por vía fecal-oral. La hepatitis B es fundamentalmente una enfermedad de trasmisión sexual, aunque se puede transmitir a los niños durante el embarazo o el parto. También se puede transmitir por contacto sangre-sangre. La hepatitis C es vírica y se suele hacer crónica en el 50 por ciento de los casos, con brotes o reactivaciones sucesivas.

Por último, las menos habituales, sobre todo en la infancia, serían "la hepatitis D (o delta), de transmisión sanguínea, que sólo afecta a los que ya sufren una hepatitis por virus B, agravando su evolución" y la "hepatitis E, que se contagia por vía fecal-oral y que no suele cronificarse".

El médico podrá detectar, palpando el abdomen del niño, el posible aumento del tamaño del hígado (hepatomegalia) y a veces también del bazo (esplenomegalia). La confirmación de si se tiene o no una hepatitis, se realiza por medio del análisis de las transaminasas. Estas son unas sustancias que, cuando aumentan en la sangre por encima de ciertos niveles, indican inflamación activa del hígado, es decir, hepatitis, aunque no aclaran la causa.

Entre los síntomas más reconocibles destacan:

  • Cansancio extremo (fatiga) y debilidad.

  • Síntomas gripales, como vómitos o estar caliente, etc.

  • Color amarillento en la piel y el blanco de los ojos.

  • Dolor de vientre (sobre todo en el lado derecho superior del abdomen).

  • Orina de color marrón oscuro.Heces de coloración clara.

  • Falta de apetito durante varios días seguidos y/o pérdida de peso.

También hay que tener en cuenta los reflejos dolorosos, que se producen en la disfunción del hígado y se presentan en diferentes músculos, articulaciones y especialmente, en diferentes zonas de la espalda. Así que ante contracturas musculares, tendinitis o pinzamientos vertebrales que se mantienen en el tiempo, no lo dejes pasar y acude al médico para determinar la causa.

Cuando una persona tiene hepatitis, necesitará beber suficiente líquido, comer alimentos saludables y descansar. Es posible que los demás miembros de la familia deban ponerse la vacuna de la hepatitis.

Más adelante, la persona se deberá someter a análisis de sangre, a modo de seguimiento de la enfermedad. A menudo, estos análisis indicarán que la persona ha dejado de tener hepatitis. A veces, los análisis de sangre indicarán que la persona se ha convertido en portadora del virus de la hepatitis, es decir, que, a pesar de no presentar síntomas de esta enfermedad, la podrá seguir contagiando a otra gente.

En ocasiones, los análisis de sangre pueden indicar que sigue teniendo una hepatitis B o C, lo que significa que ha desarrollado una hepatitis crónica o de larga duración. Comer alimentos sanos, cuidarse mucho, descansar y acudir al médico con regularidad serán los pasos a seguir. Además, el médico puede recetar un medicamento especial para tratar esta afección.

En cuanto a la mejor manera de prevenir la hepatitis es un adecuado control sanitario (fuentes del agua para consumo y preparación de los alimentos) y la higiene (especialmente el lavado de manos después de cambiar a los niños pequeños). La vacunación universal contra la hepatitis B, implantada desde hace algunos años en España en la población infantil ha provocado la práctica desaparición de nuevos casos en niños y jóvenes. Otra medida de control, implantada también en nuestro país, es realizar análisis en el embarazado para detectar a las madres portadoras del virus B y, en este caso, reforzar el tratamiento preventivo del recién nacido administrándole gammaglobulina específica, además de la vacuna al nacer.

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