He visto la nueva serie de Amy Schumer y no entiendo por qué es tan odiada

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Amy Schumer vuelve. Bueno, ya ha vuelto varias veces en los últimos años, pero esta vez lo hace donde mejor resultados obtuvo en el pasado: en la ficción. La polémica humorista norteamericana estrena nueva serie, La vida y Beth, que llega a Disney+ España con su primera temporada al completo tras su estreno en Estados Unidos a través de la plataforma Hulu el pasado mes de marzo. Y con ella, regresa la mejor Schumer, la más introspectiva y sentimental, la otra cara de su a menudo odiada faceta como monologuista y show-woman.

Porque Amy Schumer es una mujer que cae mal en general. Aunque hace unos años estaba en la cima de Hollywood y parecía que se iba a comer el mundo, el público no tardó en darle la espalda y su popularidad cayó en picado. Su labor como copresentadora de los Oscar 2022, lejos de relanzarla, aumentó aun más la antipatía hacia su persona. Pero ella ha seguido adelante y ahora nos da el que quizá es su mejor trabajo hasta ahora, una serie divertida y sorprendentemente bonita que nos recuerda la humanidad que muchos se empeñan en negarle.

Cartel de 'La vida y Beth' (cortesía de Disney+)
Cartel de 'La vida y Beth' (cortesía de Disney+)

Schumer saltó a la fama en 2015 gracias a la película Y de repente tú (Trainwreck), dirigida por Judd Apatow (Virgen a los 40, Lío embarazoso), que la encumbró como a una de las nuevas grandes promesas de la comedia estadounidense y la llenó de nominaciones. La película aportó una frescura muy necesaria al género de la comedia romántica con una protagonista femenina que se alejaba de los cánones establecidos presentando a una mujer más real e imperfecta que la clásica princesa moderna de cuento de hadas. Su éxito de taquilla disparó el caché de Schumer, que aprovechaba el tirón para firmar un acuerdo millonario para escribir un libro y codearse con los nombres más importantes de Hollywood.

Pero Schumer llevaba ya tiempo destacando en el mundo del espectáculo. Desde que participó exitosamente en el reality de humoristas Last Comic Standing en 2007, su carrera no hizo más que escalar, haciendo apariciones en multitud de programas de comedia, series (Girls, Louie) y desarrollándose como monologuista. Schumer se labró un nombre en un terreno dominado por hombres con su deslenguada voz, su irreverencia y su humor observacional mediante el cual se abría en canal para hablar de su vida personal y sexual, sin importar lo embarazoso que fuera. Mientras otros se reían de los demás en sus monólogos, ella se reía de sí misma, su físico y sus vivencias, sin miedo al ridículo.

Esto la llevó a conseguir su propio programa de sketches, el políticamente incorrecto y provocador Inside Amy Schumer, con el que logró bastante repercusión en Estados Unidos y un buen número de nominaciones a los premios Emmy. La industria se fijó en ella y el cine le dio la bienvenida con los brazos abiertos. Y de repente tú fue un éxito de taquilla con más de 100 millones de euros recaudados en Estados Unidos (una cifra buenísima para una comedia para adultos protagonizada por una semi-desconocida para el gran público) y, de repente, todos la querían en sus proyectos. Su nombre estaba en todas partes, fue nombrada una de las personas más influyentes del año por la revista TIME y llegó a aparecer desnuda en el calendario Pirelli, reivindicando a las mujeres con todo tipo de cuerpos.

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Sin embargo, su estrella se apagó rápidamente. Su éxito se volvió en su contra y las críticas no tardaron en aparecer. Algunos la acusaron de racista por sus chistes pasados sobre hombres negros y mujeres latinas llenos de estereotipos, y muchos la tacharon como la clásica humorista feminista blanca privilegiada que iba de combativa, pero en realidad era ajena a los problemas de muchas otras mujeres. Además, Schumer sufrió otro golpe de manera indirecta después de producirse un tiroteo con víctimas mortales en un cine de Louisiana mientras se proyectaba su película, lo cual la llevó a abogar por el control de armas. Pero eso no es todo, pronto empezó a enfrentarse a acusaciones de plagio por haber robado, supuestamente, chistes de otros humoristas, algo que la sigue persiguiendo hasta hoy.

Tras encadenar varios fracasos en el cine (Encadenadas, ¡Qué guapa soy!), el público dejó claro que ya no estaba interesado en ver a Schumer en la gran pantalla, y ella pasó a tener un perfil más bajo. En esos años, tuvo a su primer hijo, protagonizó un reality de cocina con su marido, Chris Fischer (Amy Schumer Learns to Cook), y poco después volvió a sus orígenes: los especiales de comedia. Así hasta comienzos de 2022, que recibió el honor de presentar la gala de los Oscar junto a Wanda Sykes y Regina Hall. Su participación tuvo sus defensores, pero fue principalmente criticada, especialmente por algunos chistes de dudoso gusto -como uno a costa de Kirsten Dunst que se reía de su “irrelevancia” en Hollywood. Tampoco ayudaron sus declaraciones posteriores desvelando los chistes de mal gusto que la cadena emisora de la ceremonia, ABC, le había censurado (entre ellos uno de muy mal gusto a costa del incidente en el set de Alec Baldwin que acabó con la vida de Halyna Hutchins). Sí, Schumer volvía a estar en lo más alto, pero parecía que ya nadie la quería ahí.

Y así llegamos a su nueva serie de ficción, con la que podría ganarse de nuevo el favor del público… si es que estuviera interesado en verla. Con ligeros y agradables episodios de media hora, La vida de Beth es una tragicomedia sobre una mujer cercana a los 40 que vuelve al pueblo donde se crió tras la muerte de su madre. Aparentemente, su vida es perfecta: tiene un buen trabajo como distribuidora de vinos, un novio guapo y exitoso y vive en Manhattan. Pero Beth no es feliz, lleva demasiado tiempo conformándose con una existencia insatisfactoria y la pérdida de su madre la obliga a volver al pasado y darse cuenta de que no está donde quería estar. Y en última instancia, a buscar una vida más auténtica y con propósito.

Life & Beth - John (Michael Cera) and Beth (Amy Schumer), shown. (Photo by: Scott McDermott/Hulu)
Life & Beth - John (Michael Cera) and Beth (Amy Schumer), shown. (Photo by: Scott McDermott/Hulu)

La vida y Beth recuerda en muchos aspectos a una joya reciente de HBO, Somebody Somewhere, protagonizada precisamente por su buena amiga Bridget Everett, cómica que solía aparecer en Inside Amy Schumer. Ambas series son proyectos muy personales centrados en mujeres de mediana edad azotadas por una tragedia familiar que han perdido el rumbo y buscan nuevas conexiones personales para encontrarle sentido a la vida y un camino donde poder realizarse. La vida y Beth transcurre también en un pueblo donde todos se conocen, donde existe un pasado del que no se puede escapar, por muy lejos que te vayas, donde en cada esquina hay un recuerdo. Eso es lo que hace de ella algo realmente especial, mostrándonos mediante flashbacks a la adolescencia de la protagonista (con ecos a Eighth Grade o PEN15) esos momentos embarazosos y pequeños grandes traumas, esos errores dolorosos y esas interacciones que nos dejan huella, nos acompañan para siempre y reaparecen a traición cuando nos vamos a dormir.

Con La vida y Beth, Schumer (que figura como creadora, guionista y directora) nos regala su trabajo más sincero, emocional y real hasta la fecha. En ella da vida a una mujer con la que es fácil conectar, imperfecta, indecisa, con problemas de confianza, propensa a meter la pata y a tomar malas decisiones. Schumer no huye de mostrar la realidad sin florituras, acentuando los momentos incómodos, los encuentros sexuales donde el glamour del cine brilla por su ausencia o la realidad del cuerpo femenino (el primer episodios incluye un momento de la protagonista en la ducha relacionado con la regla que es toda una declaración de intenciones).

Con esa fusión equilibrada de diversión y melancolía que vemos en tantas comedias millennial recientes, La vida y Beth desprende un halo nostálgico que atrapa, que nos habla con honestidad de la familia (principalmente la huella que también dejan nuestros padres en nosotros), la pérdida, las relaciones, las amistades que dejamos atrás y el paso del tiempo, con una compleja relación maternofilial en el centro que nos deja reflexiones verdaderamente profundas ("Nadie te quiere como tu madre, y nadie te hace daño como tu madre"). Beth nos invita a volver a casa con ella y enfrentarnos a quiénes éramos, a esa parte de nosotros que seguimos siendo aunque nos empeñemos en dejarla atrás. Pero la serie también posee una faceta romántica muy bien integrada (sorprende ver a Michael Cera, que siempre interpreta a tipos marcianos, como interés amoroso de la protagonista, y además con mucha química) y momentos verdaderamente divertidos, sobre todo cortesía de Schumer, más natural y cercana que nunca.

Schumer no es perfecta, desde luego, y su humor no siempre acierta. Pero aun siendo consciente de sus limitaciones y errores, personalmente creo que se la suele tratar injustamente, y sobre todo, con gran desigualdad con respecto a sus compañeros de profesión. Por alguna razón, el sexismo y la misoginia se intensifican especialmente en el mundo de la comedia, donde siempre ha existido el (absurdo) debate sobre si las mujeres pueden ser tan graciosas como los hombres, y donde ellas suelen tener menos oportunidades, más obstáculos y más presión (sobre este tema recomiendo otra comedia genial, Hacks). Mientras muchos cómicos masculinos son aplaudidos y defendidos con uñas y dientes cuando se les recrimina un comportamiento problemático u ofensivo, a las mujeres no se les permite ni un solo error. Y eso se puede reflejar claramente en Schumer (y antes que ella en Lena Dunham, la creadora de Girls), que no puede dar un paso sin recibir una lluvia de odio e insultos a cada cual más deshumanizador, especialmente en Internet.

Los que quieran odiar a Amy Schumer van a seguir haciéndolo pase lo que pase. Pero para quienes estén abiertos a darle una oportunidad y conocerla mejor, recomiendo echarle un vistazo a La vida y Beth, un complemento perfecto a la (igualmente válida, que conste) Schumer más irreverente, soez y políticamente incorrecta. La serie ya está renovada para una segunda temporada y la primera se ve con mucha facilidad, resultando una experiencia sorprendentemente agradable y sutilmente emocionante. Solo hay que dejar prejuicios y manías a un lado para entrar y descubrir algo muy bonito y real que nos llama a dialogar con el pasado y mirar las cosas de otra manera.

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