Harold Abrahams y Eric Liddell: las leyendas detrás de la película 'Carros de fuego'

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Por: Hong Zhenyuan

Los legendarios deportistas británicos de atletismo Harold Abrahams y Eric Liddell ganaron el oro en las carreras de 100 metros y 400 metros en los Juegos Olímpicos de París de 1924. Liddell aún es el último atleta británico en ganar el oro de los 400 metros. Sus historias se adaptaron para la película Carros de fuego, pero su experiencia es incluso más asombrosa.

Carros de fuego se estrenó en 1981 y ganó premios Óscar a mejor película, mejor guion original, mejor banda sonora original y mejor diseño de vestuario. La banda sonora encabezó todas las grandes listas musicales, y la canción Chariots of Fire no podía faltar en eventos deportivos grandes y pequeños. También se usó en numerosas películas y anuncios. Aún en la actualidad es muy popular, e incluso si no viste la película, es muy probable que hayas escuchado este clásico.

Abrahams era un escocés de ascendencia judía que compitió en las carreras de 100 y 400 metros, así como en salto en largo. No había logrado resultados excepcionales en los Juegos Olímpicos anteriores, por lo que contrató a un entrenador de atletismo profesional para mejorar sus habilidades. Esta fue la primera vez que un competidor aficionado británico contrató a un entrenador privado.

Liddell era un devoto cristiano y misionero que nació en la ciudad china de Tianjin. Originalmente, Liddell iba a correr en los 100 metros en los Juegos Olímpicos de París, pero como las eliminatorias se realizaron un domingo, el día de descanso para los cristianos, se retiró y pasó al evento de 400 metros.

La película se toma más que una pequeña licencia dramática con este aspecto de la historia, ya que Liddell sabía que el evento se llevaría a cabo un domingo mucho antes de partir hacia Francia, y el proceso fue mucho menos conflictivo. El calendario de los eventos se anunció con mucha antelación y Liddell pasó tres o cuatro meses entrenando para los 400 metros.

Abrahams fue el último atleta británico ganador del oro en los 100 metros hasta los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980. Aunque el Reino Unido boicoteó esos Juegos Olímpicos, a los atletas individuales se les permitió participar con sus propios nombres.

Harold Abrahams (1899-1978), campeón olímpico de los 100 metros en París, 1924. Luego, su hazaña se inmortalizó en la película Carros de fuego (1981). (Foto: Central Press/Getty Images)
Harold Abrahams (1899-1978), campeón olímpico de los 100 metros en París, 1924. Luego, su hazaña se inmortalizó en la película Carros de fuego (1981). (Foto: Central Press/Getty Images)

En los 400 metros, Liddell también ganó el oro y aún es el último atleta británico en hacerlo. También ganó el bronce en los 200 metros, mientras que Abrahams ganó una medalla de plata en el relevo de 4 × 100 metros.

Antes de los Juegos Olímpicos, Liddell no competía a nivel internacional, pero aun así logró ocupar el primer lugar en el podio olímpico. Antes de la final, uno de los fisioterapeutas del equipo le entregó una nota con una cita de la Biblia: “Yo honraré a los que me honran”.

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Una fotografía notablemente nítida de Eric Liddell de la Universidad de Edimburgo ganando la final de 400 metros en los Juegos Olímpicos en el estadio de Colombes, sin disminuir su marcha, aunque tenía una buena ventaja sobre Fitch de Estados Unidos y el resto de los competidores. El joven estudiante de teología que predicaba en la Iglesia Presbiteriana de Escocia en París los domingos y se negó a participar en cualquier competencia durante el sabbat, rompió el récord mundial con un tiempo de 47 3/5. En la foto se puede observar su estilo peculiar, con la cabeza echada hacia atrás. (Foto: George Rinhart/Corbis en Getty Images)

El significado de esta cita es que Dios honrará a quienes honran a Dios. Liddell pudo hacer los cambios necesarios porque se tomaba su fe muy en serio, y esto le permitió ser honrado por Dios y recompensado por su esfuerzo.

Después de retirarse, Abrahams fue capitán del equipo británico en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam de 1928 y editor del Informe Olímpico Británico Oficial del evento. Trabajó como periodista deportivo durante 40 años y publicó muchos libros antes de su muerte en 1978.

Es muy apreciado por los deportistas judíos. Desde 1981, forma parte del Salón de la Fama del Deporte Judío Internacional y desde 2009 del Salón de la Fama del Atletismo de Inglaterra.

Un año después de los Juegos Olímpicos de París, Liddell regresó a China para trabajar como misionero. Permaneció allí a pesar de una posible guerra y luego fue detenido por el ejército japonés. Murió de un tumor cerebral en 1945 en el campo de prisioneros de Weixian. Hay una escultura y un museo en su honor donde se encontraba el campamento.

Debido a la guerra y al paso del tiempo, fue difícil encontrar la tumba de Liddell. Sin embargo, Charles Walker, un ingeniero escocés que trabajaba en Hong Kong, finalmente descubrió su ubicación en 1989 gracias a registros históricos y dibujos de exreclusos. El gobierno local acordó colocar una lápida y un jardín conmemorativo, y se estableció un fondo a nombre de Liddell para ayudar a los corredores de China, Hong Kong y Gran Bretaña.

El alma mater de Liddell, la Universidad de Edimburgo, donó la lápida y estableció una beca a su nombre en 2012. En el campus de la universidad también hay un centro de servicio comunitario que lleva su nombre. Cuando se emitieron los primeros votos para el Salón de la Fama del Deporte de Escocia en 2002, Liddell fue elegido el héroe del deporte más popular de la historia.

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