"Tengo hambre": una jubilada pidió ayuda y dos policías le cocinaron la cena

LA NACION

En Coverciano, Italia, una señora de 87 años llamó a la policía para pedir ayuda: "Estoy sola, tengo hambre y frío". La jubilada les explicó que su cuidadora no se había presentado y que no tenía forma de prepararse la cena. Los oficiales italianos fueron a su casa y le cocinaron ravioles con salsa.

Los encargados de contar la historia fueron los mismos agentes que acudieron al domicilio de la mujer, y lo compartieron en la cuenta de Instagram de la fuerza de seguridad, bajo el lema: "Para nosotros esto también es estar presente". Los policías contaron que Elder se comunicó con el 113 alrededor de las ocho y media de la noche, y que explicó lo que le sucedía con mucha claridad.

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La anciana les dijo que desde hace mucho sufre varios dolores que le dificultad la movilidad: se encuentra en silla de ruedas y tiene un brazo completamente inmovilizado; por eso le era imposible prepararse la cena. En este sentido, aseguró que cuando su cuidadora le avisó que no podía asistir en un primer momento pensó que podría arreglarse sola por un día, pero que luego le fue imposible.

También les contó que su hijo estaba lejos, en otra ciudad, y que no tenía nadie que la ayudara a cocinar. La policía se dirigió a la casa de Elder y contaron que, al llegar, los vecinos les abrieron la puerta, porque nadie respondía el timbre. Después lograron entrar a la casa y encontraron a la mujer esperándolos en su dormitorio.

Antonio y Giuseppe, los dos agentes que intervinieron, le prepararon un plato de ravioles con salsa y se sentaron a cenar con ella. La señora les agradeció infinitamente la ayuda, porque más allá de sus obligaciones como agentes de seguridad, demostraron un gran gesto de humanidad.