Un hallazgo inesperado aviva la leyenda del monstruo del lago Ness

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Un mapa proporcionado por Nick Longrich, paleontólogo y biólogo evolutivo de la Universidad de Bath, muestra la distribución a nivel mundial de varias especies de plesiosaurios, criaturas de cuello largo que se creía que solo habían habitado en los océanos. (Nick Longrich/ Universidad de Bath vía The New York Times).
Un mapa proporcionado por Nick Longrich, paleontólogo y biólogo evolutivo de la Universidad de Bath, muestra la distribución a nivel mundial de varias especies de plesiosaurios, criaturas de cuello largo que se creía que solo habían habitado en los océanos. (Nick Longrich/ Universidad de Bath vía The New York Times).

LONDRES — Millones de años antes del primer (presunto) avistamiento del monstruo del lago Ness, poblaciones de reptiles gigantes nadaban por mares jurásicos en áreas que ahora conforman el Reino Unido. Conocidos como plesiosaurios, se creía que estas criaturas de cuello largo, que podían llegar a medir hasta 12 metros de largo, vivían exclusivamente en los océanos.

Sin embargo, un descubrimiento publicado en un artículo la semana pasada por investigadores del Reino Unido y Marruecos le dio más peso a una hipótesis a la que algunos entusiastas del monstruo del lago Ness se han aferrado durante años: que los plesiosaurios vivían no solo en los mares, sino también en agua dulce. Eso podría significar, según razonaban con emoción, que Nessie, cuyo aspecto a veces se describe como algo muy similar a un plesiosaurio, en realidad sí pudo haber habitado en el lago Ness, una laguna de agua dulce.

Los periódicos locales han celebrado el hallazgo.

“La existencia del monstruo del lago Ness es ‘plausible’”, rezaron los titulares de The Scotsman, The Telegraph y otras publicaciones, al sacar provecho de una frase utilizada en el anuncio de la Universidad de Bath sobre los hallazgos del estudio.

Este no es el primer estudio que descubre que los plesiosaurios vivieron en aguas dulces.

“Este nuevo estudio simplemente proporciona evidencia adicional de que ciertos miembros de este grupo vivían en agua dulce”, explicó Dean Lomax, paleontólogo y científico visitante de la Universidad de Mánchester. “Siempre hemos sabido esto”.

No obstante, Nick Longrich, el autor principal del estudio, afirmó que su equipo exponía uno de los argumentos más contundentes a favor de esta hipótesis, ya que encontraron fósiles de 12 plesiosaurios, lo cual comprueba que no solo se trató de un plesiosaurio que navegó hacia aguas dulces y luego murió allí.

Una fotografía sin fecha proporcionada por Nick Longrich, paleontólogo y biólogo evolutivo de la Universidad de Bath, muestra el brazo de un plesiosaurio bebé de 1,5 metros, una criatura de cuello largo que se creía que habitaba solo en los océanos. (Nick Longrich/Universidad de Bath vía The New York Times).
Una fotografía sin fecha proporcionada por Nick Longrich, paleontólogo y biólogo evolutivo de la Universidad de Bath, muestra el brazo de un plesiosaurio bebé de 1,5 metros, una criatura de cuello largo que se creía que habitaba solo en los océanos. (Nick Longrich/Universidad de Bath vía The New York Times).

Georgina Bunker, una estudiante que fungió como coautora del estudio, comentó: “Cuantos más fósiles de plesiosaurios se hallen en ecosistemas de agua dulce, más claro será el panorama para explicar por qué se podrían encontrar plesiosaurios en ambientes de agua dulce de todo el mundo”.

Inesperado

Longrich, paleontólogo y biólogo evolutivo de la Universidad de Bath, dijo que fue “completamente inesperado” hallar el fósil de un plesiosaurio que había vivido en un sistema fluvial de agua dulce de 100 millones de años de antigüedad que ahora es el Sahara.

Durante un viaje de investigación en Marruecos, Longrich estaba revisando los contenidos de una caja en la parte trasera de una tienda cuando identificó un hueso “algo robusto”, que resultó ser el brazo de un plesiosaurio bebé de 1,5 metros. Longrich le pagó al cajero menos de 200 dirhams marroquíes (unos 20 dólares) tras regatear con este para que bajara el precio, y se llevó los fósiles de vuelta al Reino Unido para estudiarlos más a fondo.

“Una vez que empezamos a buscarlo, el plesiosaurio empezó a aparecer en todas partes”, aseguró. “Nos recuerda que hay mucho que desconocemos”. (Los fósiles serán devueltos a museos de Marruecos más adelante, aclaró).

Cuando la noticia sobre el estudio llegó a los titulares la semana pasada, algunos fanáticos de Nessie se sintieron esperanzados. George Edwards, quien durante años se dedicó a comandar una embarcación turística en el lago Ness llamada The Nessie Hunter (el cazador de Nessie), mencionó que, para él, este nuevo estudio demostraba cómo las criaturas podían adaptarse para sobrevivir en nuevos entornos, y que el mundo está lleno de misterios. Por ejemplo, está el celacanto, un pez óseo que se asumía extinto desde hace millones de años, pero que fue hallado en 1938 por la curadora de un museo sudafricano en una trainera de pesca.

Una imagen de cómo supuestamente luciría el monstruo del lago Ness. (AP Photo/File)
Una imagen de cómo supuestamente luciría el monstruo del lago Ness. (AP Photo/File)

“De pronto estaban ahí, los encontraron, vivitos y coleando”, expresó Edwards. “Todo es posible”.

Edwards relató que en muchas ocasiones había visto criaturas inexplicables en el lago Ness: “Debe haber una familia de ellos ahí”. Hasta donde él ha logrado ver, las criaturas tienen una espalda enorme y arqueada, no tienen aletas, y recuerdan un poco a un plesiosaurio.

Viabilidad

Pero hay un detalle que los amantes de Nessie quizá pasaron por alto en su entusiasmo por la viabilidad de la existencia del monstruo: los plesiosaurios se extinguieron al mismo tiempo que los dinosaurios, hace unos 66 millones de años. El lago Ness se formó apenas hace unos 10.000 años, antes de eso era hielo.

Valentin Fischer, profesor adjunto de Paleontología en la Universidad de Lieja en Bélgica, dijo que en la actualidad sería imposible que un reptil marino como el plesiosaurio viviera en el lago Ness.

El primer avistamiento registrado de Nessie se remonta al siglo VI d. C., cuando se dice que el monje irlandés San Columbano desterró a una criatura hacia las aguas del lago. Sin embargo, el interés internacional se reavivó en el siglo XX luego de que un cirujano británico, el coronel Robert Wilson, tomó la que se convirtió en la fotografía más famosa del monstruo del lago Ness en 1934. Sesenta años después, se reveló que la foto era un engaño.

No obstante, algunas personas no se desanimaron y, desde entonces, multitudes de turistas viajan al lago Ness todos los años con la esperanza de ver al monstruo.

© 2022 The New York Times Company

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