Hallan una secta rusa que vivía bajo tierra

MOSCU.- Bajo tierra, sin luz solar, electricidad ni calefacción. Sin aire fresco, sin educación ni asistencia sanitaria básica. Así vivieron durante más de diez años 60 miembros de una secta que fue descubierta a principios de mes por la policía en Kazán, la capital de la república rusa de Tartaristán.

Más de 20 chicos, de entre 18 meses y 17 años, vivían junto a sus padres en condiciones paupérrimas, sin los servicios básicos mínimos y hasta sin haber visto nunca la luz del día dentro de habitaciones como si fueran celdas, repartidas en siete plantas de un búnker construido bajo tierra y en forma de laberinto.

"Los chicos no tenían contacto con el mundo exterior, no fueron a la escuela, no fueron a instituciones médicas, lo que constituye la peor de las violaciones de los derechos del niño", dijo el Ministerio del Interior de Tartaristán.

Las autoridades de esta república federada rusa de mayoría musulmana investigan ahora al líder de la secta, Faisrajman Satarov, de 83 años, por haber impuesto durante años "un Estado con sus propias normas".

El líder, que tuvo su primera visión en 1964 y se autodesignó profeta a fines de los años 80, está acusado de reclutar niños y adultos, de obligarlos a cumplir sus órdenes y entregarles todos sus recursos financieros, único sustento material del grupo.

Los seguidores de Satarov, en esta ciudad a orillas del Volga y ubicada 800 kilómetros al este de Moscú, amenazaron con el fin del mundo si las autoridades no les devuelven a sus hijos, que fueron internados y podrían regresar con sus padres después de una larga terapia.

"El estado de los chicos es satisfactorio. Todos fueron alimentados [por la secta], aunque estaban muy sucios", declaró la directora de uno de los hospitales donde fueron ingresados los menores.

El búnker de la secta "faizrajmanista" fue descubierto y allanado el 1° de agosto pasado, cuando la policía investigaba el atentado a un religioso islámico de Tartaristán, ocurrido a mediados de julio. Fue en ese momento cuando descubrieron el sótano debajo de la propiedad de Satarov, y vieron que había gente viviendo.

Antecedente

El caso divulgado ayer hizo recordar al drama de la secta de la ciudad rusa de Penza, donde a fines de 2007 unas 30 personas se retiraron a vivir a un sistema de túneles subterráneo. De acuerdo con los expertos, tras la caída de la Unión Soviética muchas personas se volcaron a las sectas para llenar el vacío ideológico que les quedó y la falta de perspectivas.

Tartaristán es considerado un modelo de tolerancia religiosa, pero las autoridades se inquietan cada vez más por el avance de un islam fundamentalista.

Agencias AFP, EFE y DPA

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