Haití inmoviliza aviones privados y abre pesquisa sobre segundo accidente mortal en 9 meses

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JEAN ELIE FORTUNE

La autoridad de aviación civil de Haití mantuvo en tierra todos los aviones privados mientras investiga qué pudo haber causado que un avión monomotor se estrellara el miércoles, en que murieron todos los pasajeros y tripulantes.

La decisión de prohibir los vuelos privados se tomó el jueves y seguirá en vigor hasta nuevo aviso, según confirmó una fuente familiarizada con la decisión, pero no autorizada a hablar con el Miami Herald. La fuente también confirmó que el número de muertos en el accidente del miércoles asciende a siete, que incluyen a cuatro pasajeros, el piloto y dos personas en tierra. Uno de los muertos es un motociclista que pereció al estrellarse el avión. Cinco pasajeros de una furgoneta golpeada por la aeronave también fueron trasladados a un hospital local.

El miércoles, la avioneta Cessna 207 de seis plazas se estrelló unas ocho millas del Aeropuerto Nacional de Puerto Príncipe, en una carretera muy transitada al sur de la capital. El avión se dirigía a la ciudad portuaria de Jacmel, en el sureste del país, cuando se desplomó poco después del despegue y se estrelló cerca de una estación de policía en Carrefour, un suburbio situado en el extremo sur de Puerto Príncipe.

Las fotos del accidente mostraban uno de los alerones atascado en un poste, lo que podría significar que el avión pudo haber chocado con un poste antes de golpear el suelo y destrozarse.

El nuevo jefe de la Oficina Nacional de Aviación Civil, el coronel Laurent Joseph Dumas, declaró el jueves por la mañana a la emisora de radio de Puerto Príncipe Magik 9 que sus investigadores están estudiando todas las posibles causas del accidente. Dijo que el piloto, identificado como Amado Gutiérrez, pidió ayuda por radio con una llamada de socorro antes del accidente.

Dumas, que también es piloto, puso en duda el criterio de pilotaje de Gutiérrez, afirmando que, dado que la avioneta estaba a menos de 300 metros del océano, “fue una mala decisión” que el avión sobrevolara tierra, donde no solo hay automovilistas en circulación, sino también postes y cables eléctricos.

Dumas no pudo decir inmediatamente cuándo se inspeccionó el avión por última vez, pero confirmó que no estaba autorizado para volar comercialmente. Dijo que el avión estaba registrado en la oficina de aviación civil como avión privado a nombre de Nicolas Khawly.

Dumas dijo que no podía confirmar los informes de que la aeronave realizaba rutinariamente vuelos comerciales, haciendo múltiples viajes pagados diarios a Jacmel, que está a unos 20 minutos en avión de la capital.

“No es normal”, dijo Dumas, que los aviones registrados como privados se dediquen a actividades comerciales.

“Para que tengamos pruebas, tendremos que investigar... para saber si de hecho estaba haciendo mercadotecnia, si vendía boletos, si tenía una tarifa establecida”, dijo Dumas.

El accidente, el segundo en nueve meses en la misma ruta, está planteando interrogantes sobre la regulación de los viajes aéreos nacionales en Haití, donde los violentos enfrentamientos entre pandillas armadas a lo largo de la Carretera Nacional No. 2 –la principal carretera que conecta Puerto Príncipe con Carrefour y cuatro departamentos regionales en el sur– y los secuestros desenfrenados están propiciando el aumento en la demanda de vuelos de alquiler y nacionales.

Debido a que los enfrentamientos entre pandillas y los secuestros hacen imposible viajar por carretera entre Puerto Príncipe y las ciudades del sur la mayoría de los días, los que pueden optan por volar, mientras que los que no pueden permitirse el costo de los boletos de avión se ven obligados a quedarse varados, arriesgar su vida en los autobuses públicos o viajar en moto por una carretera secundaria llena de baches.

En los casos en que el transporte público y el tráfico comercial pueden atravesar Martissant, el vecindario controlado por las pandillas a lo largo de la Carretera Nacional No. 2, se ven obligados a pagarle a las pandillas, que en algunos casos no ofrecen ninguna garantía contra los asaltos o los secuestros.

En una sociedad ya muy desigual y pobre como la haitiana, la diferencia está aumentando las tensiones en una población ya asediada por el aumento de precios en los alimentos y el combustible.

El mes pasado, la frustración estalló en violencia después de que los manifestantes de la ciudad suroccidental de Les Cayes acusaran a las compañías aéreas de lucrar con la violencia y un grupo de manifestantes prendiera fuego a un pequeño avión estacionado en el aeropuerto. El avión pertenecía a un grupo misionero con sede en la Florida que lleva más de 40 años prestando servicio en Haití.

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