Habitantes de Sajonia no vacunados contra el covid-19 se mantienen firmes pese al rebrote en Alemania

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Víctima de una explosión de casos de covid-19, la región alemana de Sajonia condiciona ahora el acceso a los restaurantes y lugares cerrados a la vacunación contra el coronavirus. Pero la determinación de los habitantes reacios al inmunizante permanece intacta.

Situada en Sajonia (en la antigua República Democrática Alemana), uno de los focos de contaminación, Radeberg es una de las ciudades de Alemania con una de las tasas de vacunación más bajas del país, con sólo 45,7%, frente a 67% a escala nacional.

Sin embargo, nadie parece prestar atención a las nuevas normas que entraron en vigor el lunes, reservando el acceso a los restaurantes y lugares de reunión interiores únicamente a las personas vacunadas o que recientemente superaron el nuevo coronavirus.

En la tienda de ropa "No 1 Mode", en la plaza de la ciudad, un cartel en el escaparate advierte que todos son bienvenidos, independientemente de su estado de vacunación.

En el interior, Sabine Lonnatzsch, una vendedora de 59 años sin máscara, encuentra las nuevas normas "discriminatorias" porque "confinan a los no vacunados". Ella misma no está vacunada y asegura que las nuevas restricciones no le harán cambiar de opinión. Simplemente no volverá a ir a un restaurante ni asistirá a eventos colectivos.

"Hubo casos de covid-19 en mi familia y no es más que una gripe grave", afirma.

Estas nuevas medidas tienen lugar en un contexto de aumento espectacular de las infecciones en Alemania, con una tasa de incidencia nacional que alcanzó el martes 213,7 casos por cada 100.000 personas en los últimos siete días, un récord desde el inicio de la pandemia de covid-19.

El gobierno de Angela Merkel, encargado de despachar los asuntos corrientes, al igual que los partidos que están negociando la futura coalición en el poder, descartan en esta fase cualquier obligación de vacunación.

El objetivo es impulsar una campaña de vacunación que lleva semanas estancada.

Pero el desafío es enorme ante la desconfianza de la población no vacunada. Casi dos tercios (65%) de las personas que no han recibido ninguna inyección advierten que no hay estrictamente "ninguna posibilidad" de que den el paso, según una encuesta Forsa.

- Malo para el negocio -

El nuevo dispositivo corre el riesgo de impulsar aún más el movimiento, llamado "libres pensadores", opuesto a las restricciones y a la vacunación, particularmente activo en Sajonia.

En Radeberg, frente a la tienda de ropa, el Café Roethig, un restaurante local, sigue las restricciones. El mostrador está cubierto de pasteles frescos, tartas y rosquillas, pero no hay ningún cliente a la vista.

"Es muy malo para los negocios", lamenta Carola Roethig, de 58 años, copropietaria del local. "Muchos de nuestros clientes no están vacunados, así que estamos perdiendo ingresos", explica esta mujer no vacunada.

También juzga discriminatorias las nuevas reglas. "No puedo ir a un restaurante con mi marido. No creo que sea justo", lamenta. A pesar del brote epidémico, no confía en las vacunas anticovid-19 "desarrolladas en tan poco tiempo".

Frente al café, una clienta potencial, que se presenta como Susan, de 40 años, está de acuerdo. "No hay nada que me convenza para que me vacunen. No veo la utilidad de esto, porque (las personas vacunadas) siempre pueden contraer la enfermedad e infectar a otras".

Frente al Ayuntamiento, se forma una pequeña fila para participar en una campaña de vacunación organizada para animar a más personas a recibir la inyección.

Mermerza Kabirzada, cocinera, de 36 años, dudaba por "haber oído que muchas personas habían muerto en Noruega y que otras tuvieron fiebre. Estaba un poco asustada", explica.

Pero como las cifras de contagios aumentan espectacularmente, "me doy cuenta de que es muy importante", admite.

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