Guterres espera que el alto el fuego en Tigray sea "efectivo"

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Naciones Unidas, 28 jun (EFE).- El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, aseguró este lunes que tiene esperanzas de que el alto el fuego unilateral decretado por el Gobierno de Etiopía en la región de Tigray sea efectivo.

En un breve comunicado, Guterres mostró también su "extrema preocupación" por los recientes sucesos ocurridos en Tigray y agregó que demuestran "una vez más, que no hay una solución militar a la crisis".

El secretario de la ONU apuntó que había hablado con el primer ministro Abiy Ahmed y remarcó que "es esencial que los civiles sean protegidos, que la ayuda humanitaria llegue a la gente que lo necesita y que se encuentre una solución política".

El Gobierno de Etiopía declaró hoy un alto el fuego unilateral en el conflicto de la región norteña de Tigray -contra la que mantiene una ofensiva armada desde noviembre pasado-, después de que la administración interina regional pidiera un cese de las hostilidades.

En un comunicado leído en la televisión estatal, el Ejecutivo etíope decretó el alto el fuego y emplazó al Ejército federal y a las fuerzas armadas regionales (en referencia a las fuerzas de la vecina región de Amhara, implicadas en la guerra), a respetarlo.

Coincidiendo con el anuncio del Gobierno central, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) denunció que miembros de las Fuerzas Armadas de Etiopía irrumpieron en la sede de Mekele, capital de la región conflictiva de Tigray, y desmantelaron el equipo para la transmisión y recepción de transmisiones vía satélite (VSAT).

“Este acto viola los privilegios e inmunidades de la ONU y las reglas del Derecho Internacional Humanitario con respecto al respeto de los objetos de la ayuda humanitaria", dijo la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, en un breve comunicado en el que condenó lo ocurrido "en los términos más enérgicos".

El pasado jueves, la ONG Médicos Sin Fronteras anunció el asesinato de tres de sus cooperantes, una española y dos etíopes, cuando viajaban hacia una misión humanitaria en la ciudad de Abi Adi, en el centro de Tigray.

Este asesinato fue enérgicamente condenado por la comunidad internacional, incluido Guterres, que lo calificó de "espantosa violación de la ley humanitaria internacional".

El conflicto en Tigray estalló el pasado 4 de noviembre después de que el Gobierno central atacara al FPLT, el partido en el poder entonces en ese territorio, en represalia por una presunta agresión previa de fuerzas tigriñas a una base del Ejército federal.

Desde entonces, miles de personas han muerto, cerca de dos millones se han visto desplazadas internamente en la región y al menos 75.000 etíopes han huido al vecino Sudán, país fronterizo con Tigray, según datos oficiales.

(c) Agencia EFE

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