Guterres dice que afianzar la presencia del Estado es el reto de la paz en Colombia

Naciones Unidas, 19 nov (EFE).- El acuerdo de paz en Colombia, que el 24 de noviembre cumplirá cinco años, se enfrenta ahora al gran reto de afianzar una "presencia del Estado que aún no es lo bastante fuerte en todas las áreas del país", asegura el secretario general de la ONU, António Guterres, quien cree que "hay motivos para celebrar este aniversario".

El 24 de noviembre de 2016, el Gobierno de Colombia y la entonces guerrilla de las FARC firmaron un acuerdo de paz con el que se sellaron los compromisos para "contribuir a las transformaciones necesarias para sentar las bases de una paz estable y duradera" tras cinco décadas de conflicto armado.

En una entrevista con Efe antes de realizar el próximo martes y miércoles una visita a Colombia -la primera en terreno desde la pandemia de la covid-19-, Guterres señaló que ese proceso avanza positivamente tanto por "el esfuerzo comprometido del Gobierno" colombiano como la "voluntad de integración" mostrada por el liderazgo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ahora convertidas en el partido Comunes.

Pero insistió en que para avanzar en ambas cosas el Estado debe afianzarse en todo el país.

"Y no hablo solo de la Policía o la Administración, sino de la salud, la educación y todos los servicios públicos necesarios para el funcionamiento de una sociedad", dijo al evocar una visita anterior a Colombia donde le alarmó la ausencia de todo tipo de instituciones.

"Creo que hoy se está progresando en el sentido de afirmar el Estado en todo el territorio, pero aún estamos lejos de una presencia total, y esto crea dificultades al Gobierno y a las FARC", insistió al recordar que este era "un conflicto político con conexiones con el narcotráfico".

El secretario general se refería así, indirectamente, a la pregunta sobre los miles de excombatientes o nuevos combatientes (se calcula que pueden sumar hasta 4.000 miembros) que se apartaron del proceso de paz y han retomado las armas.

LAS "TENTACIONES" DEL NARCOTRÁFICO

Guterres califica de "admirable" el hecho de que "un número muy significativo de personas (de entre los 13.000 combatientes que tenían las FARC) han encontrado modos de vida alternativos e interesantes", y ello pese a que "la integración en la vida civil de una persona que no ha hecho otra cosa que combatir presenta siempre muchas dificultades desde el punto de vista sicológico y social".

Entre estas dificultades, una de las mayores es la que supone lo que Guterres llamó "las tentaciones" que para estos desmovilizadoS y para las poblaciones campesinas de amplias áreas del país ofrece el narcotráfico, unas mafias que tratan de frenar las campañas de erradicación de la hoja de coca.

"No es fácil encontrar cultivos alternativos que puedan garantizar los niveles de ingresos y la facilidad que las distintas drogas (ofrecen), y esto es cierto para la coca y heroína, (por eso) hay resistencias de las poblaciones que se habituaron naturalmente a la facilidad de cultivo y a la rentabilidad del cultivo de la droga", razonó.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito (UNODC), en 2020 había un total de 143.000 hectáreas de coca en el país, un 7 % menos que un año antes.

"El narcotráfico permite actividades criminales muy rentables -reconoció Guterres-, aunque sea con niveles de explotación y amenazas condenables" y, por ello, "es necesario incrementar la capacidad del proceso de integración que dé formas (de vida) alternativas efectivas a la gente, que le permitan resistir a las tentaciones".

No se trata de reducir la cuestión a erradicar unos cultivos y sustituirlos por otros -insistió- hace falta para esos campesinos y quienes se dedican al negocio de la coca "una respuesta global (que incluya) educación, salud, integración social y un sistema de protección social".

UN PROCESO "MODÉLICO" DE JUSTICIA TRANSICIONAL

El secretario general de la ONU elogió el modelo colombiano de reconciliación creado tras el proceso de paz: "Debe ser el sistema de justicia transicional más avanzado del mundo, no conozco ningún otro proceso similar con una visión tan global de justicia, verdad, reparación y no repetición".

Sobre todo porque "la víctima está en el centro del proceso", aseguró, hasta el punto de que "debería ser un modelo para muchas otras situaciones (en el mundo) donde no fue posible encontrar sistemas de justicia y reparación".

Las dos "patas" de este proceso de justicia es que por un lado "se busca la verdad, y esto es muy importante para las víctimas" y, en paralelo, se busca la integración de los excombatientes mientras se avanza en "encontrar formas de reparación", algo que convierte a esta experiencia en totalmente diferente del sistema clásico de justicia en cualquier país.

Incluso con todos los retos y "enormes dificultades", Guterres dijo que con su viaje quiere expresar "su enorme admiración por todo lo que se ha logrado" y su "sentimiento profundo de solidaridad con el pueblo colombiano".

Javier Otazu

(c) Agencia EFE

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