Gustavo Petro y el chavismo, una relación de raíces profundas alterada por la irrupción de Nicolás Maduro

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Gustavo Petro y Hugo Chávez
Gustavo Petro y Hugo Chávez

BOGOTÁ.- El silencio casi sepulcral del expresidente Álvaro Uribe, con sólo dos tuits en junio, ha obligado a sus seguidores a rebuscar en la hemeroteca audiovisual para recordar las sentencias del gran derrotado del proceso electoral colombiano. Y hay una, realizada ante un grupo de dirigentes y seguidores a finales del año pasado, que sirve para ilustrar el debate sobre los lazos pasados y presentes del ya presidente electo con su admirado comandante Hugo Chávez, a quien sirvió como anfitrión en 1996 durante su primera visita a Bogotá.

Eran otros tiempos, casi juveniles para ambos, en los que el grupo guerrillero del M-19 mostraba su total sintonía con aquel teniente coronel golpista recién salido de prisión tras haber intentado acabar con la democracia venezolana y con la vida de Carlos Andrés Pérez.

“Colombia puede llegar a tener el peor neocomunismo de la región porque el doctor Petro es mucho más inteligente que Chávez, mucho más inteligente que Castillo (presidente de Perú), que el presidente Fernández de Argentina. Por eso yo he dicho muy reflexivamente que el maestro no fue Chávez, fue Petro quien enseñó a Chávez”, disparó Uribe, empeñado en sacar a la luz el polémico romance político entre ambos, cuya pasión al parecer se redujo en parte con la llegada al poder de Nicolás Maduro.

No así su constante defensa de la revolución bolivariana, que llega hasta estos días. Tanto Petro como su vicepresidenta, Francia Márquez, negaron durante años la infernal crisis humanitaria en el país vecino y ridiculizaron a quienes confrontaban al chavismo cuando su país ya recibía a dos millones de venezolanos huidos del hundimiento de la revolución. Petro, incluso, viajó a Caracas y en uno de sus paseos revolucionarios y fotografió un exuberante supermercado de los jerarcas bolivarianos para negar en sus redes sociales que el país sufría hambre por el desabastecimiento alimentario. “Entré en un supermercado en Caracas y miren lo que encontré. ¿Me habrá engañado (el canal) RCN?”, se mofó el exguerrillero, quien tampoco se perdió en 2013 el funeral del caudillo chavista.

Gustavo Petro, presidente electo de Colombia
Gustavo Petro, presidente electo de Colombia - Créditos: @DANIEL MUNOZ


Gustavo Petro, presidente electo de Colombia (DANIEL MUNOZ/)

“Petro no hará lo mismo que Chávez, no tanto por razones políticas sino porque no es pendejo para repetir esquemas fracasados que lo sacarán del poder. Tiene que surfear para gobernar, no puede ignorar al ´deep state´ (militares, Congreso, sindicatos, empresarios, etc)”, reflexiona el politólogo venezolano Jesús Seguías.

El líder izquierdista no ha dudado en proteger a la senadora Piedad Córdoba, vocera de Maduro en Colombia, quien facilitó el desembarco del Alex Saab en los círculos del poder hasta que a base de negocios sucios y corruptelas convertirlo en millonario, en el principal operador internacional de la revolución y en presunto testaferro del “hijo de Chávez”. También abrió la puerta de su propia corte a consejeros de Chávez, como el español Juan Carlos Monedero (cofundador de Podemos), y de Maduro, como otro español, Alfredo Serrano (al frente del Celag con sus encuestas siempre a favor de su jefe).

El expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien ya funge como principal aliado de Maduro en Europa, es el mejor situado para mediar en las negociaciones de paz con las guerrillas colombianas que han encontrado en Venezuela un santuario ideal para sus intereses.

“¡Se les hizo realidad la foto!”, se jactaron en Caracas dirigentes revolucionarios tras hacerse viral la imagen en blanco y negro de Petro y Chávez durante la celebración del 40° cumpleaños del comandante en Bogotá. En 2018 la derrota del abanderado del Pacto Histórico supuso una desilusión descomunal para la cancillería chavista, que apostó por Petro de todas las formas posibles.

“Es muy claro que Petro es ambivalente, porque tiene un pasado ultraizquierdista, desde la guerrilla a su admiración por Chávez, incluso buenas relaciones con Maduro hasta hace poco, cuando tuvo un encontronazo, no se sabe si genuino o manufacturado. En otros discursos se dice procapitalista, pluralista. Y una tercera vertiente porque él no tiene fuerza militar, no es el hombre fuerte, el típico caudillo latinoamericano. Puede acabar atrapado entre las madejas del orden establecido y las presiones de la extrema izquierda, pero si finalmente entiende que no puede estar por encima de la democracia, Petro puede hacer un extraordinario gobierno. Ahora, si no es así estará haciendo un muy mal gobierno con consecuencias impredecibles para Colombia Venezuela y América Latina”, sostiene para LA NACIÓN Luis Salamanca, antiguo rector del Consejo Nacional Electoral venezolano.

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