Lesbofobia patrocinada por el Estado en Guinea Ecuatorial, la antigua colonia de España

Javier Taeño
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La homosexualidad es una práctica de riesgo en Guinea Ecuatorial. En este estado africano, que fue colonia española durante más de 80 años y en el que gobierna desde hace más de cuatro décadas el dictador más longevo del mundo, Teodoro Obiang, existe una persecución sistemática contra el colectivo LGTBI.

No solo se produce a nivel social, sino que implica además a las instituciones estatales. Como suele ser habitual en este tipo de situaciones, la peor parte se la llevan las mujeres.

Las autoridades guineanas persiguen a los homosexuales. (STR/AFP via Getty Images)
Las autoridades guineanas persiguen a los homosexuales. (STR/AFP via Getty Images)

Un informe reciente de Somos Parte del Mundo, único grupo LGTBQ del país africano, revela que estos colectivos sufren “maltratos, torturas y prisión con la complicidad de las autoridades”. El documento, que ha recibido el nombre de Homofobia de Estado en Guinea Ecuatorial, reporta algunos de los abusos más graves, entre los que se encuentran “la violencia sexual, los embarazos forzados, la explotación sexual infantil a menores y la alta mortalidad de las personas transexuales por causas que el estado puede solventar”.

Estas persecuciones están amparadas por el estado gracias a decretos como el 94/2019 que define la homosexualidad como "una enfermedad, una práctica delictiva, una amenaza para la paz social y la moral pública, un peligro para la sociedad", o la ley 16/1970, que se remonta a la herencia franquista colonial y que clasifica a los homosexuales como grupos sociales peligrosos o antisociales.

En virtud de estas medidas, muy diferentes a las que cada vez se aplican en más países del mundo y que tienen que ver con la libertad sexual y con la existencia de derechos para estos colectivos, el estado legitima el acoso, los castigos y la tortura en dos niveles.

El primero de ellos sirve a modo de advertencia y según el informe de Somos Parte del Mundo se produce a nivel familiar. La familia o los vecinos de la persona homosexual se encargan de hacerlo público con acciones que pueden ir desde el repudio social hasta palizas y violaciones. Normalmente se toman fotografías de estos momentos humillantes con el objetivo de que la persona aprenda la supuesta lección.

Si estos métodos no dan resultado se aplica una segunda fase en la que intervienen las fuerzas de seguridad. Se produce una detención y la pena de cárcel puede durar desde unas pocas horas hasta varios meses. Por supuesto, la violencia física está muy presente y lo normal es que se produzcan más palizas y escenas de violencia sexual.

La violencia contra las mujeres incluye la obligación de quedarse embarazadas para curar la homosexualidad. (STR/AFP via Getty Images)
La violencia contra las mujeres incluye la obligación de quedarse embarazadas para curar la homosexualidad. (STR/AFP via Getty Images)

Peor para las mujeres

Si se trata de mujeres se produce un agravante: son obligadas a quedarse embarazadas con el objetivo de que se curen de la homosexualidad, tal y como revela la escritora Trifonia Melibea Obono en su libro ‘Yo no quería ser madre’. La investigadora ahonda en las historias de vida de mujeres lesbianas, trans y bisexuales de Guinea Ecuatorial y cuenta que este castigo se produce varias veces hasta que supuestamente sanan.

"Si no hace esto (quedarse embarazada), la familia trae un hombre y la viola en casa", explica Obono, y añade: "entonces si en el primer embarazo no se cura, tiene que ir a por el segundo. Si en el segundo no se cura, a por el tercero, y cuando llega el momento de que sigue teniendo hijos, hijas y no se cura, echan a la calle tanto a la homosexual como a su descendencia", cuenta.

Más allá de la difícil situación que viven por este motivo, tanto ellas como sus hijos sufren una estigmatización de la que es casi imposible librarse, en un país que ocupa los últimos puestos en el mundo en lo que se refiere a libertades individuales.

Teodoro Obiang, presidente de Guinea Ecuatorial. (Photo by Minasse Wondimu Hailu/Anadolu Agency via Getty Images)
Teodoro Obiang, presidente de Guinea Ecuatorial. (Photo by Minasse Wondimu Hailu/Anadolu Agency via Getty Images)

En este sentido, Amnistía Internacional recuerda que Guinea Ecuatorial es un país en el que se somete a hostigamiento, intimidación y detención arbitraria a defensoras y defensores de los derechos humanos, activistas y miembros de la oposición y se reprime constantemente el derecho de libertad de expresión y de asociación.

El informe da ejemplos concretos de la brutalidad con la que se procede contra las mujeres. Sin duda uno de los casos más sonados en 2019 fue el de una mujer militar que recibió un consejo de guerra tras ser acusada de lesbianismo.

Tras una tortura brutal, que la mantuvo tres meses en el hospital, fue expulsada del Ejército. Huelga decir que de las cuatro personas que la torturaron, dos fueron absueltas y las otras dos recibieron penas mínimas. Es la realidad que hoy en día se vive en una Guinea Ecuatorial en la que quien piensa diferente suele ser perseguido.

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