Guillermo Torre, uno de los párrocos de la villa 31, tiene coronavirus

Alejandro Horvat

Guillermo Torre trabaja en la villa 31 desde 1999 y se confirmó que tiene coronavirus

La villa 31, en Retiro, acaba de sufrir otro golpe. Guillermo Torre, el sacerdote de la parroquia Cristo Obrero, referente en ese barrio popular, tiene coronavirus, según confirmó a LA NACION el Ministerio de Salud de la Ciudad. Debió ser aislado y está siendo asistido. Tiene síntomas leves.

El barrio es el más afectado por el Covid-19: tiene 2046 casos confirmados. Detrás le sigue el Barrio Padre Ricciardelli (1-11-14), con otros 1074.

Torre, al igual que otros curas villeros, es un referente de la villa 31 y una pieza fundamental en el entramado solidario que, en parte, sostiene al barrio.

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El religioso es el párroco de esta iglesia desde 1999 y vive en la parroquia que aloja los restos del padre Carlos Mugica. También es director de la Casa Vocacional San Juan Bosco.

En un principio, Torre tuvo síntomas de la gripe y pérdida del olfato y del gusto. Al conocer su diagnóstico, las autoridades sanitarias de la Ciudad hicieron el mapeo de contactos estrechos y le hicieron el hisopado a sus colaboradores.

Esto sucede mientras el barrio aún lamenta la muerte de algunos de sus referentes históricos:Ramona Medina, Víctor "el Oso" Giracoy y Agustín Navarro Condori.

Torre llegó a la parroquia Cristo Obrero, cuando el paco casi no existía. Los problemas eran el crecimiento de la pobreza, el desempleo y la exclusión que vivía la gente del lugar. Una década después, en 2008, Jorge Bergoglio creó los centros barriales del Hogar de Cristo, porque en esos años el narcotráfico había tomado las principales villas porteñas y, ante la ausencia del Estado, de una forma urgente había que sacar a los chicos de las adicciones.

Los curas villeros, como se los llama popularmente, hacen una obra inigualable en estos lugares y el Estado se la reconoce porque entiende que llegan a donde ellos no pueden.