Guillermo Ochoa, el criticado portero que salva al América pese a su veteranía

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Guillermo Ochoa durante un partido de Liga MX con el América. (Leopoldo Smith/Getty Images)
Guillermo Ochoa durante un partido de Liga MX con el América. (Leopoldo Smith/Getty Images)

Guillermo Ochoa reforzó su imagen de arquero providencial el día de ayer, en el partido que enfrentó a su equipo, América, contra Pachuca por la Ida de las Semifinales del Clausura 2022. El guardameta de 36 años hizo gala de sus reflejos para salvar a Las Águilas en al menos dos ocasiones claras de peligro. Nada nuevo. Siempre que ha protegido la meta azulcrema, Ochoa se ha caracterizado por su condición de jugador indispensable.

Desde su época de novato, allá por 2005, Paco Memo ha dejado claro que está diseñado para los momentos cumbre, aquellos que separan a los grandes jugadores de los ordinarios. Basta con recordar la oscura época americanista del período 2008-2011, cuando todo le salía mal al poderoso club de Coapa, pero la figura de Ochoa siempre se mantuvo estoica, incluso en los peores momentos, para mantener a flote el barco y fungir como la última reserva de orgullo que le quedaba a los aficionados en medio de la penumbra.

Pero a la par de sus grandes actuaciones, Ochoa siempre ha cargado con la etiqueta de producto televisivo. Desde sus comienzos hasta hoy, un gran sector de la afición lo ha llamado “inflado de Televisa”, pues consideran que sus virtudes únicamente han sido sobreestimadas a nivel mediático. Incluso muchos americanistas han criticado fuertemente el desempeño de Memo en ciertos aspectos: juego de pies, salidas aéreas y confianza en tiros penales.

El ejemplo inmediato es el de ayer. Ochoa no pudo ni siquiera incomodar a Nico Ibáñez, el cobrador de los Tuzos que definió sin mayor problema para que su equipo rescatara el empate en la cancha del Azteca. El meta águila recibió un consejo de su compañero, Alejandro Zendejas, quien le indicó hacia qué lado debía lanzarse. Fue en vano. Paco Memo nunca ha sido un especialista en los once pasos, pero después de tanto tiempo al menos debería contar con la capacidad para confundir al rival y hacerlo dudar. Nunca sucede. El arquero lleva 28 partidos sin atajar un penal en Liga MX.

Sus falencias han sido claras y constantes durante toda su carrera. En ese sentido, se le puede reprochar que no haya corregido los defectos que le bloquearon el acceso a clubes del primer orden europeo. Pero también es cierto que, incluso con 36 años, mantiene las facultades que lo llevaron al estrellato desde su debut: reflejos felinos, elasticidad y potencia para salvar goles cantados. Por eso desde su regreso al América, en el 2019 y tras ocho años de jugar en Europa, Memo ha sido una pieza medular en el tablero azulcrema.

También es un hecho que Ochoa estará presente en Qatar 2022 y que lo hará como portero titular. Con todo lo bueno y malo que reúne en su historial deportivo, no queda duda de que es el portero más apto para ocupar el puesto de honor en la cita mundialista. Convendría cuestionar por qué durante tantos años no ha emergido otro guardameta con las capacidades suficientes para desplazarlo.

Guillermo Ochoa en el Mundial de Brasil 2014. (Jamie McDonald/Getty Images)
Guillermo Ochoa en el Mundial de Brasil 2014. (Jamie McDonald/Getty Images)

En Brasil 2014 y Rusia 2018, las dos justas en las que fue titular indiscutible, Ochoa se erigió como uno de los elementos más valiosos del cuadro azteca. Su partido contra Brasil en el Maracaná lo llevará irremediablemente a los libros de oro del futbol mexicano. Y en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 ganó la medalla de bronce como líder de una generación ilusionante.

Es verdad que en Europa no jugó en equipos de alcurnia, pero tuvo el valor de abandonar el confort económico y deportivo de México. Quizá la verdadera importancia de esa valentía no pueda dimensionarse sino hasta dentro de muchos años. Para dimensionar su legado, es fundamental acercarse a los matices. Podría decirse, en honor a la justicia, que sus puntos buenos son excepcionales, pero sus defectos son evidentes a pesar de tantos años de experiencia en los que pudo haber recolectado aprendizajes diferenciales. Ese es Guillermo Ochoa, el arquero imperfecto que, sin embargo, nadie puede reemplazar ni en el América ni el Tricolor.

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