Guerra Rusia-Ucrania. Giro de Alemania: por primera vez suministrará armamento pesado a Ucrania

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El tanque antiaéreo Gepard que Alemania quiere suministrar a Ucrania
Maurizio Gambarini

BASE AÉREA DE RAMSTEIN, Alemania.- Estados Unidos y sus aliados occidentales se reunieron este martes en una base aérea alemana para combinar el suministro de nuevos paquetes de armas, en una cumbre que derivó en la trascendental decisión del gobierno alemán de suministrar tanques antiaéreos, otro paso de su nueva orientación en política exterior.

Representantes de más de 40 países acudieron al llamado de Washington en la base de Ramstein, y escalar el compromiso armamentista con el gobierno de Volodimir Zelensky, quien aboga por un respaldo incondicional que los ayude a forzar la retirada total y definitiva de las tropas invasoras.

Las autoridades estadounidenses mismas cambiaron de parecer esta semana, cuando pasaron de hablar más bien de ayudar a Ucrania a defenderse, a referirse de forma más audaz a una victoria que debilite la capacidad de Rusia de amenazar a sus vecinos y otros países cercanos, como Moldavia.

Washington aprobó envíos de cientos de millones de dólares en armas, incluyendo artillería y aviones no tripulados que retuvo en fases anteriores de la guerra, y quiere que sus aliados hagan lo mismo para neutralizar de una vez al Kremlin.

Un avión militar C-17 Globemaster despega de la base militar de Ramstein, Alemania
Michael Probst


Un avión militar C-17 Globemaster despega de la base militar de Ramstein, Alemania (Michael Probst/)

“Las naciones de todo el mundo están unidas en nuestra determinación de apoyar a Ucrania en su lucha contra la agresión imperial de Rusia”, dijo el secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, al recibir a los aliados en Ramstein, sede del poder aéreo estadounidense en Europa. “Ucrania cree claramente que puede ganar, y también lo cree todo el mundo aquí”, añadió.

Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, dijo en declaraciones a la prensa mientras viajaba a la reunión que las próximas semanas en Ucrania serán “muy, muy críticas”.

“Necesitan un apoyo continuo para tener éxito en el campo de batalla. Y ese es realmente el propósito de esta conferencia”, dijo Milley, y describió el objetivo de la reunión como la coordinación de la ayuda que incluya también armas pesadas, como la artillería de obuses.

Alemania, al frente

En otro cambio notable, Alemania, donde el gobierno se había visto presionado tras rechazar las peticiones ucranianas de armamento pesado, anunció que ahora enviaría tanques ligeros Gepard con cañones antiaéreos, una decisión que hubiera sido impensable hace solo dos meses, cuando Berlín todavía restringía el envío de cualquier armamento al exterior.

Alemania se encontró de todos modos con una complicación a sus planes, ya que el gobierno suizo vetó la reexportación de municiones de fabricación local utilizada en los tanques que Berlín quiere enviar a Ucrania. La Secretaría de Estado para Asuntos Económicos (SECO) suiza confirmó el bloqueo del envío de municiones luego de recibir dos solicitudes de Alemania para transferirlas a Ucrania, y no estaba claro qué munición se le estaría enviando a Kiev junto con los tanques.

Alemania, el mayor consumidor de energía de Rusia, también dijo que esperaba eliminar el petróleo ruso de sus suministros en cuestión de días, un vuelco también importante debido a la dependencia de Berlín de los hidrocarburos rusos en los últimos años, sobre todo del gas.

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Alexei Alexandrov


Milicianos de la "República de Donetsk" caminan entre departamentos bombardeados en Mariupol (Alexei Alexandrov/)

Y si del lado de Occidente preparan armas pesadas, del lado del Kremlin retomaron la retórica de las armas nucleares, una carta que Putin había jugado en las primeras etapas del conflicto para disuadir la intervención directa de la OTAN en territorio ucraniano contra su “operativo especial”.

En una marcada escalada retórica, el canciller Serguei Lavrov respondió de manera afirmativa a una pregunta en la televisión estatal rusa sobre la perspectiva de una Tercera Guerra Mundial, y si la situación actual es comparable a la crisis de los misiles de Cuba de 1962, que estuvo a punto de provocar una hecatombe atómica en el Caribe.

“El peligro es serio, real. Y no debemos subestimarlo”, dijo Lavrov. “La OTAN, en esencia, está involucrada en una guerra indirecta con Rusia a través de un representante y está armando a ese representante. La guerra significa guerra”.

Kiev y otros aliados restaron importancia a esas declaraciones de riesgo nuclear, que un ministro británico calificó de “bravuconadas”. Rusia perdió su “última esperanza de asustar al mundo para que no apoye a Ucrania”, tuiteó por su parte el canciller ucraniano, Dmytro Kuleba.

El vocero del Pentágono, John Kirby, denunció a su vez la “retórica escaladora” de Lavrov. “Obviamente no es útil, no es constructiva, y ciertamente no es indicativa de lo que una (potencia mundial) responsable debería hacer en la esfera pública”, afirmó. “Una guerra nuclear no puede ganarse y no debería librarse. No hay ninguna razón para que el actual conflicto en Ucrania llegue a ese nivel en absoluto”.

Misión a Moscú

En un clima donde solo se hablaba de armas, el secretario general de la ONU, António Guterres, visitó Moscú en misión de paz, aunque nadie en Occidente se mostró convencido en que sus buenos oficios pudieran surtir efecto ante su anfitrión del Kremlin, el presidente Vladimir Putin.

Vladimir Putin y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en el Kremlin. (Vladimir Astapkovich, Sputnik, Kremlin Pool Photo via AP)
Vladimir Astapkovich


Vladimir Putin y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en el Kremlin. (Vladimir Astapkovich, Sputnik, Kremlin Pool Photo via AP) (Vladimir Astapkovich/)

“Estamos muy interesados en encontrar formas de crear las condiciones para un diálogo efectivo, crear las condiciones para un alto el fuego lo antes posible, crear las condiciones para una solución pacífica”, dijo Guterres.

Durante la reunión bilateral, Putin de hecho le dijo que aún confía en la posibilidad de una solución diplomática al conflicto. “A pesar de que la operación militar está en desarrollo, seguimos teniendo esperanzas en la capacidad de alcanzar acuerdos por la vía diplomática. Estamos negociando, no rechazamos (negociar)”, dijo el líder ruso.

Sentado frente a Guterres ante una larga mesa, Putin afirmó que las negociaciones descarrilaron debido a las acusaciones de que Rusia era responsable por la matanza registrada en la localidad de Bucha, cerca de Kiev.

“Hubo una provocación en Bucha, con la cual el Ejército ruso no tuvo nada que ver. Sabemos quién organizó esa provocación, a través de qué medios y quiénes fueron las personas que la realizaron”, agregó el líder del Kremlin, que siempre negó las atrocidades cometidas en las afueras de la capital durante la ocupación de las tropas rusas.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, afirmó desde Washington que Putin “no es serio” en las negociaciones para poner fin a la guerra, pese a los esfuerzos internacionales. “No hemos visto ninguna señal de que el presidente Putin sea serio acerca de las negociaciones”, dijo Blinken en una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

“Nuestro propósito es asegurarnos de que (Ucrania) tengan en sus manos la capacidad de repeler la agresión rusa y, de hecho, fortalecer su posición en una eventual mesa de negociaciones” para poner fin a la guerra, afirmó.

Agencias AFP, AP, ANSA y Reuters

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