La guerra en México narrada desde el cuerpo de las mujeres

Verónica Santamaría / @VeronuK
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HIJAS, madres, buscadoras, torturadas y desplazadas. Mujeres que se acompañan y accionan juntas. Mujeres activistas y periodistas con un fin común: que la negligencia en los estragos que trajo la guerra al país no se silencie y, al contrario, salga a la luz a partir de una serie de crónicas escritas por periodistas y defensoras de derechos humanos en el libro Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra (Grijalbo, Pie de Página, 2020).

Este es un libro colectivo que se centra en retratar la violencia como consecuencia de la guerra que se ha vivido en México en los últimos años, en el que se da cuenta de la manera en que periodistas y activistas se han acompañado desde la sensibilidad a las voces de hijas, madres y víctimas, al reconocer las afectaciones colectivas que este enfrentamiento continúa dejando en el país.

Para Erika Lozano, una de las autoras de Ya no somos las mismas…, el libro también es una herramienta que muestra los estragos de la guerra y da cuenta de lo que se ha logrado hacer para responder a ella.

Entre los autores que colaboran en este libro se encuentra Daniela Pastrana, Celia Guerrero, Paula Mónaco, José Ignacio De Alba, Lydiette Carrión, Emanuela Borzacchiello, Raquel Gutiérrez, Sara Uribe, Daniela Rea, Marina Azahua, Daliri Oropeza, Marcela Turati y Erika Lozano.

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La colaboración para narrar y visibilizar las historias de mujeres a quienes la guerra las ha afectado, directa o indirectamente, nace de la invitación de las periodistas Daniela Rea y Daniela Pastrana —del medio digital Pie de Página— para realizar la investigación especial Mujeres ante la guerra, a diez años de las consecuencias que trajo la denominada “guerra contra el narcotráfico”.

Con Ya no somos las mismas..., las colaboradoras de este proyecto muestran cómo la violencia en el país trastoca y transforma la vida de las personas, desde el núcleo familiar hasta los espacios de trabajo y la misma ciudadanía, como sucede en las ciudades donde las agresiones no cesan e incrementan.

De acuerdo con Lozano, este libro también da paso a analizar cómo la violencia transforma a la sociedad y la intención que trae consigo de reconstruir y recuperar un sentido de vida que les gustaría para las demás.

Ante esto, las historias que guarda el libro reflejan la búsqueda personal y colectiva, de qué hacer con esta violencia y cómo transformarla.

“Saber que ya no somos las mismas porque nos tocó vivir estás violencias, pero también tuvimos los elementos para sobrevivir y tenemos ahora esa responsabilidad de compartir lo que hemos visto y de lo que hemos sido testigos”, dice Erika Lozano en entrevista con Newsweek México.

ESPACIOS ABRAZADOS POR LA MEMORIA

Para Lozano, el tema de la memoria es importante ya que, a través de cada historia que narran en el libro, se busca honrar la memoria de todas las compañeras que han sido arrebatadas, que fueron violentadas y que siguen siendo violentadas, porque todos los días en México asesinan a diez mujeres.

“Queremos que este libro llegue a más personas, no solo a quienes ya reconocemos esta violencia, sino también entender por qué las mujeres estamos luchando, porque están las compañeras en la OKUPA de la CNDH, por qué están las movilizaciones en otros estados, queremos que se puedan acercar y lean estas historias que intentan explicar lo que hemos vivido en los últimos años”, añade.

El libro colectivo se centra en retratar la violencia como consecuencia de la guerra que se vive en México.

En el libro, el lector encontrará la visión de las hijas de mujeres periodistas que día a día dedican su labor a retratar e investigar las violencias que se cometen en las comunidades del país. Incluso, no se deja de nombrar a las mujeres a quienes la violencia machista les arrancó la vida.

A cada capítulo lo acompaña un verbo que resuena en la manera con que las mujeres se reconstruyen a partir de las batallas que libran en esta guerra que, no solo les arrancó un familiar, sino también la confianza y seguridad de seguir adelante.

En este sentido, Lozano explica como el acompañamiento que cada autora ha dado a las familias y víctimas de la violencia se refleja en la confianza de las personas para contar sus historias que no dejan de ser dolorosas.

Incluso, las ilustraciones que acompañan el inicio de cada capítulo forman parte de esa manera respetuosa que dan a las víctimas de la violencia.

LAS CIFRAS NO SON LA PROTAGONISTAS

Ya no somos las mismas… es una muestra de que las cifras no son las protagonistas al momento de narrar la violencia en el país, a lo que la periodista Erika Lozano menciona que “esta es una forma de regresarnos el sentido humano a nosotras mismas, regresarnos nuestra historia y darnos la posibilidad de contar y no caer en las cifras”.

Tal y como Araceli Osorio, madre de Lesvy Osorio, llama a sacar el feminicidio de la nota roja, por ello, la narrativa de este libro es el resultado de una forma de narrar con respeto, amor y cuidado que las autoras intentan hacer en este trabajo.

En el caso de la periodista Erika Lozano, su colaboración se enfoca en el feminicidio de Lesvy Berlín Rivera Osorio, quien fue asesinada la madrugada del 3 de mayo de 2017 dentro de las instalaciones de Ciudad Universitaria; y en el asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa, la activista Nadia Vera, la modelo Mile Virginia Martín, además de la maquillista Yesenia Quiroz y la trabajadora doméstica Olivia Alejandra Negrete, en la colonia Narvarte.

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“Para mí, las ejecuciones de la Narvarte me cambiaron la vida totalmente. Son un caso en el que me involucré mucho y en el acompañamiento. Creo que fue un daño colectivo grande, hemos intentado responder de alguna manera, entonces, yo intenté encontrar mi lugar dentro de esa colectividad que sigue exigiendo justicia”, explica.

En ambos casos Lozano retrata la manera en que colectivos y ciudadanía realizan rituales de sanación alrededor de los espacios donde las víctimas fueron asesinadas como una forma de integrar el cuidado colectivo de sanación entre las personas como un acto fundamental en estos procesos.

“Me pareció importante contar que esto sucedía para que, posiblemente, se pudiera replicar en otros casos, con otras compañeras y generar cierta resonancia en ellas”, añade.

Lozano también ahonda en las recientes movilizaciones feministas y los feminismos que han generado impacto con discusiones que se colocaron en el público al ponerlas sobre la mesa, cuando antes se tenían normalizadas.

“De cierta manera, eso ha generado cambios que estamos viendo poco a poco y pienso en los paros feminista, en las facultades en la UNAM, las denuncias que se han hecho a los agresores en los espacios universitarios y cómo las compañeras toman en sus manos esa forma de hacerse justicia a sí mismas”. N