Este guatemalteco guarda el secreto que ayudaría a Biden a solventar la inmigración descontrolada | Opinión

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Es una lástima que nuestro presidente, Joe Biden, no conozca a Isidro. Quizás si tuviera la oportunidad de conversar con este trabajador guatemalteco que vive en San Cristóbal-Verapaz cambiaría su percepción de cómo resolver el problema de la inmigración masiva a los Estados Unidos procedente de Centroamérica.

El pasado mes de diciembre formé parte de un equipo de rodaje para un documental en Alta Verapaz y allí tuve la oportunidad de conversar con muchas personas sobre los motivos por los que en este departamento de Guatemala son mucho menos los residentes que toman la difícil decisión de dejar atrás su vida, su familia y sus raíces para iniciar un viaje lleno de peligros e incertidumbres a los Estados Unidos.

Una de esas personas con las que conversé fue Isidro, el guatemalteco que debería ser invitado a la Casa Blanca para explicar su peripecia relacionada con la inmigración a EEUU, su viaje a ninguna parte que tuvo un final feliz hace casi 20 años.

Porque a día de hoy, Isidro, que ya cumplió los 40, es un hombre feliz, casado, con tres hijos, dueño de una casa y con un trabajo estable como encargado en una fábrica local. Como digo, hoy es feliz, pero no siempre fue así.

En 2003, con pocos años de casado y siendo sus hijos aún muy niños, no tenía trabajo ni apenas un techo donde vivir con su familia. Un amigo le habló de la posibilidad de ir a EEUU y no se lo pensó dos veces. Pensaba que el Sueño Americano era la solución a sus problemas. Trabajaría duro, compraría una casa y podría traerse a los suyos algún día. En esos sueños se visualizaba feliz conduciendo una moto en California.

Isidro, que ya cumplió los 40, es un hombre feliz, casado, con tres hijos, dueño de una casa en Guatemala.
Isidro, que ya cumplió los 40, es un hombre feliz, casado, con tres hijos, dueño de una casa en Guatemala.

Pero hay sueños que se transforman en pesadillas casi a la velocidad de la luz. Aquel que le llevaría a la tierra prometida desapareció después de reclamarle durante meses varios pagos para los gastos del viaje. En ese momento, la vida de Isidro se llenó de oscuridad. Estafado y humillado, sentía además que le había fallado a su familia, a la que no se sentía capaz de dar sustento. Pero sucedió un milagro y la fábrica de calzados Cobán, ubicada en su pueblo, le aceptó como aprendiz. Y hasta hoy.

“Yo quería emigrar a EEUU para tener una moto y ahora tengo tres”, me comenta feliz Isidro delante de ellas que están aparcadas de la casa que consiguió comprar con sus ahorros. La fábrica donde Isidro es encargado da trabajo a más de 800 personas y lo más increíble es que 70% de sus producción acaban en los pies de ciudadanos estadounidenses.

Marcas como Wolverine, Rhino, Huss Puppies han confiado su producción a manos guatemaltecas. ¿Qué pasaría si el ejemplo de estas empresas norteamericanas que externalizan su producción se extendiera por todo el país y por las otras naciones centroamericanas? El caso de Isidro no sería una excepción.

Nadie emigra y abandona su país por capricho. Eso es algo que el presidente Biden y los políticos a derecha e izquierda deberían tener claro. Parece que todo el programa de la inmigración en este país empezara y terminara por endurecer o relajar el control en la frontera, por cómo manejar las deportaciones o sobre qué hacer con la personas que se encuentran en situación irregular.

Pero ejemplos como los de Isidro demuestran que la cuestión más urgente a resolver está en el país de origen, el lugar de donde parten los migrantes.

Según datos del Instituto Guatemalteco de Inmigración, más de 27,000 ciudadanos abandonaron el país entre enero y julio de 2021 rumbo a los EEUU. Unas 300 personas al día juegan a la ruleta rusa de este viaje que se inicia con esperanza pero que no se tiene certeza de cual será su final.

El ejemplo de San Cristóbal-Verapaz, un oasis en el que el trabajo y una creciente prosperidad ha servido como vacuna cuyo efecto es frenar la inmigración descontrolada debería ser tomado en cuenta por el gobierno de EEUU para promover la inversión de las empresas americanas en Centroamérica.

La inmigración ilegal descontrolada procedente de estos países debe ser frenada y que mejor manera que llevando riqueza y trabajo a estos países aliados naturales de Estados Unidos.

Manuel Aguilera es periodista y productor de televisión.

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