El Guadiana, donde bajan las musas ibéricas

Ayamonte/Vila Real (España/Portugal), 15 abr (EFE).- Su luz, esa que inspiró a Sorolla, el agua, las marismas o el estraperlo. Son las musas de La Raya en las que beben los 'Poetas del Guadiana', una corriente ibérica de españoles y portugueses que cumple ahora una década.

"Es un arma pacífica para juntarnos", asegura en una entrevista con Efe con el poeta luso António Cabrita sobre este movimiento poético transfronterizo.

Porque "el Guadiana es un río que nos une y no unas aguas que nos separan", afirma el escritor y periodista portugués José Cruz.

Los versos, en castellano o en la lengua de Camões, no se ponen fronteras y han unido los sentimientos de un triángulo transfronterizo formado por las portuguesas Vila Real de Santo António y Castro Marim y por la española Ayamonte.

Conscientes de que la lírica es un puente entre españoles y portugueses, la Eurociudad del Guadiana conmemora los diez años de este movimiento con la publicación del poemario "Poética en la Eurociudad del Guadiana", financiado con fondos Feder a través del Programa de Cooperación Transfronteriza Interreg España-Portugal (POCTEP).

Porque el "conocimiento mutuo" entre poetas de sendos países es sinónimo de "paz en la frontera", insiste Cabrita, cuya poética refresca las relaciones que existían antaño en La Raya bajo el paraguas del estraperlo clandestino, una actividad que pasó a mejor vida tras el ingreso de España y Portugal en la UE.

DIEZ AÑOS DE CONVIVENCIA

El primer evento formal de esta corriente literaria tuvo lugar en la Casa de la Cultura de la localidad onubense de Ayamonte.

"Ahora ya no hay preocupación por decir que aquel (poeta) es español y aquel es portugués. Convivimos como amigos", sentencia Cabrita, que en el poemario que verá la luz el 9 de mayo, coincidiendo con el Día de Europa, ofrece versos en las dos lenguas.

Cabrita se atreve, incluso, a componer una poesía con estrofas en portugués y castellano, dedicada al "Espacio Único" de la Unión Europea (UE).

"Nascer e crescer na fronteira, e antes da revolução, era algo complicado / Nos meus sonhos de menino, sempre pensava no que ficava para lá da raia, do rio. / Que nos separaba, que nos limitaba".

("Nacer y crecer en la frontera, y antes de la revolución, era algo complicado / En mis sueños de niño, siempre prensaba en lo que había más allá de la raya, del río. / Que nos separaba, que nos limitaba".)

Cruz y Cabrita insisten en que en esta década de encuentros poéticos ibéricos no ha habido "exclusión de ningún tipo", ya que "la poesía que cada uno produce no depende de ninguna corriente escrita".

José Carlos Barros, también de Vila Real, se inspira en el poemario con una serie dedicada a la UE que describe a esta Eurociudad como una región "sentada en los calcañares de Europa".

La convivencia poética en este triángulo rayano genera desarrollo porque "aprendemos unos de los otros", insiste Cabrita, mientras el movimiento lírico transfronterizo avanza como una mancha que ya se ha extendido hacia otras zonas como Elvas o Badajoz.

COOPERACIÓN POÉTICA INFANTIL

José Luis Rúa, poeta español de Ayamonte y docente de profesión, recuerda a Efe que ya en 1974 participó en un intercambio entre escolares españoles de Huelva y portugueses de Vila Real de Santo António.

"Siempre nos hemos relacionado de tú a tú. Y lo bueno es el gran respeto que nos tenemos y la generosidad", insiste, mientras reconoce que en tiempos de pandemia y con la frontera controlada echa de menos tomarse una café en la vecina Castro Marim.

Mientras recita versos en castellano y portugués compuestos por escolares de Ayamonte, Vila Real y Vila Nova de Cacela, Rúa hace balance y recuerda que ya han editado tres poemarios nacidos en colegios fronterizos.

"Las olas, con su murmullo, se están quejando", escriben los niños para denunciar la contaminación que arrastra el Guadiana.

Su próximo reto, una edición sobre "La poesía romántica del Bajo Guadiana", porque esta zona de La Raya "es especial, es distinta. No me preguntes qué tiene, si el sol, si el agua, el aire, las puestas de sol, no lo sé, es una tierra mágica".

Por eso, tras más de un año de confinamiento y de encuentros poéticos en suspenso, José Luis Rúa tiene "saudades" (morriña) por charlar, leer y abrazar al resto de poetas ibéricos.

(c) Agencia EFE