Grupos piden reintroducción de jaguares en suroeste de EEUU

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Imagen de video del 1 de diciembre de 2016 proporcionada por Fort Huachuca de un juaguar en el sur de Arizona. (Fort Huachuca vía AP, Archivo)

ALBUQUERQUE, Nuevo México, EE.UU. (AP) — Grupos ambientalistas y científicos de dos universidades quieren que los gerentes de vida silvestre de Estados Unidos consideren reintroducir jaguares al suroeste estadounidense.

En un ensayo de reciente publicación, indican que la destrucción del hábitat, las autopistas y segmentos existentes del muro fronterizo implican que el restablecimiento natural de los grandes felinos en el norte del límite entre Estados Unidos y México sería poco probable en el próximo siglo sin intervención humana.

Actualmente, hay jaguares en 19 países, pero los biólogos dicen que los animales han perdido más de la mitad de su rango histórico del Sud y Centroamérica al suroeste de Estados Unidos en gran parte debido a la caza y pérdida de hábitat.

A lo largo de las últimas dos décadas, se han visto varios jaguares machos solos en Arizona y Nuevo México, pero no hay evidencia de que parejas en reproducción se establezcan en territorios más allá del norte de México. Más recientemente, se avistó un jaguar macho justo al sur de la frontera y, en enero, otro fue visto en Arizona.

Científicos y expertos de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre, el Centro para la Conservación del Paisaje, Defensores de la Vida Silvestre, el Centro de Diversidad Biológica y otras organizaciones señalan a casi 8.100 kilómetros cuadrados (unos 3.125 millas cuadradas) de hábitat adecuado en las montañas del centro de Arizona y Nuevo México que potencialmente podría acoger entre 90 y 150 jaguares.

Afirman que la reintroducción de los felinos es esencial para la conservación de las especies y la restauración del ecosistema de la región.

“Intentamos empezar una nueva conservación alrededor de la recuperación del jaguar y esto sería un proyecto que tomaría décadas en desarrollarse”, dijo en entrevista Sharon Wilcos de Defensores de la Vida Silvestre, uno de las autores del estudio. “Hay dimensiones ecológicas y humanas que deben atenderse de forma realmente colaborativa. Tendría que haber una serie de partes interesadas para que este proyecto avance”.