Grupos de ciudadanos patrullan la capital etíope ante el avance de las fuerzas de Tigray

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ADÍS ABEBA, 24 nov (Reuters) - Todas las tardes, Getachew Megersa busca agentes encubiertos en la capital etíope. Este trabajador de la construcción de 55 años dice que no es la primera vez que defiende a su país contra las fuerzas rebeldes de Tigray.

"Ahora salvaguardo mi ciudad con un palo, pero si es necesario y me dan un arma, haré lo mismo", dijo este antiguo soldado a Reuters.

Megersa se encuentra entre los decenas de miles de residentes de Adís Abeba que se unieron en grupos de defensa después de que los combatientes de Tigray amenazaran el mes pasado con marchar sobre la capital etíope.

Getachew y su equipo —decenas de hombres vestidos con chalecos de color naranja brillante y armados con palos— registran a peatones y coches en busca de armas y sospechosos desde el mediodía hasta las 10 de la noche.

De joven, Getachew pasó 12 años en el ejército etíope bajo el régimen marxista conocido como "Derg", que acabó siendo derrocado en 1991 por los rebeldes del Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF, por sus siglas en inglés) y sus aliados. El TPLF dominó el Gobierno durante casi tres décadas, hasta que el actual primer ministro Abiy Ahmed llegó al poder en 2018.

Las relaciones se agriaron rápidamente entre el Gobierno de Abiy y el TPLF. La guerra estalló hace un año en la región septentrional de Tigray, donde han muerto miles de civiles, millones más han sido desplazados y al menos 400.000 personas se han visto condenadas a la hambruna.

Tras reconquistar la mayor parte de la región, las fuerzas de Tigray han avanzado hacia el sur y el este en las vecinas regiones de Amhara y Afar, amenazando la capital y un corredor de transporte que une a Etiopía, que no tiene salida al mar, con el principal puerto de la región, Yibuti.

"Bajo ningún concepto ellos (el TPLF) pueden volver a gobernar Etiopía", dijo Getachew a Reuters. Según dijo, hay demasiada gente en Adís Abeba que se opone al grupo.

Muchos miembros del equipo de Getachew recuerdan las elecciones de 2005. El Gobierno dominado por el TPLF repitió esa votación y reprimió a los manifestantes. Decenas de miles de personas fueron detenidas entonces.

EN PATRULLA

El grupo comenzó a patrullar las calles de la ciudad hace una semana. En una ocasión, recibieron un aviso sobre tres desconocidos que pasaban el día en el interior y se desplazaban por la noche. Los vecinos oyeron a los hombres hablar en tigriña, la lengua de Tigray. El grupo informó a la policía, que los detuvo durante la noche y registró su casa, dijo Getachew.

No se encontró nada y fueron liberados, dijo. La policía le ordenó que los mantuviera vigilados.

"Es obvio que hay infiltrados (...) que han vivido con nosotros durante años", dijo Getachew a Reuters.

El 2 de noviembre, el Gobierno de Abiy declaró el estado de emergencia durante seis meses en el país del Cuerno de África, durante cuya vigencia es posible detener a sospechosos sin juicio previo y realizar registros domiciliarios sin orden judicial.

Algunos ciudadanos de Tigray denuncian estar siendo perseguidos injustamente por su origen étnico.

La Comisión de Derechos Humanos de Etiopía, designada por el Estado, ha declarado que miles de personas, en su mayoría originarios de Tigray, han sido arrestados en la última de varias oleadas de detenciones. La policía etíope afirma estar deteniendo a presuntos agentes del TPLF.

No fue posible contactar con el portavoz del TPLF, Getachew Reda, para obtener comentarios sobre los grupos de autodefensa.

El comandante Solomon Fantahun, director de la policía comunitaria de la comisión policial de la ciudad de Adís Abeba, declaró que la policía ha formado a 147.000 voluntarios, hombres y mujeres, en la lucha contra la delincuencia, la policía comunitaria, la disciplina y la aptitud física.

Dijo que 2.000 voluntarios han recibido formación adicional para llevar a cabo registros y ayudar a la policía. Fantahun afirma que estas personas han ayudado a capturar armas y a dirigir a la policía hacia los sospechosos.

"Estos voluntarios son los oídos y los ojos de la policía", dijo Solomon.

(Reportaje de la sala de prensa de Addis Abeba; Edición de Mark Heinrich; Traducción de Darío Fernández)

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