Grupos de activistas se unen para pedir a Biden el fin de la guerra de Corea

Tom O'Connor
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EN UN NUEVO informe presentado por importantes activistas se han planteado argumentos para que el presidente estadounidense Joe Biden declare la paz con Corea del Norte, con lo que se daría fin formalmente a una guerra que terminó de manera informal con un armisticio hace cerca de 70 años.

Los activistas afirman que esto prepararía el terreno para una mejor seguridad y estabilidad en la Península de Corea y en el mundo en general.

El informe, titulado “Camino a la paz: argumentos para un acuerdo de paz para terminar con la guerra de Corea”, publicado el martes y obtenido por Newsweek, fue compilado por Korea Peace Now! (¡Paz en Corea Ahora!), una coalición de grupos de mujeres en favor de la finalización oficial del conflicto, que data de la Guerra Fría.

En el documento también se incluyen aportaciones de distintas voces, entre ellas, las de expertos de los grupos de analistas Defense Priorities y el Instituto Quincy, así como la Federación de Científicos Estadounidenses y el Centro de Estudios Coreanos de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS, por su siglas en inglés) de la Universidad de Londres, unidos en apoyo de un enfoque donde “la paz es primero”.

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No haber dado fin oficialmente a la guerra de Corea sigue alimentando una profunda inseguridad, una intensa militarización y una cantidad irrazonable de costos humanos”, se indica en el informe. “Durante décadas, la presión no ha logrado resolver esta crisis que empeora cada vez más”.

En el informe se pide que las tres partes que firmaron el armisticio que puso fin a la guerra de Corea participen en un acuerdo de paz formal.

“Con base en los hallazgos de este informe, recomendamos que Estados Unidos, Corea del Sur y Corea del Norte disminuyan de inmediato sus tensiones militares, concluyendo un acuerdo de paz justo y vinculante”, se lee en el informe.

En el documento se indica que este pacto “marcaría el reconocimiento sin ambages y por todas las partes, de que los derechos para el uso de la fuerza en tiempos de guerra han concluido”, y se le describe como “un paso pendiente y mutuamente beneficioso, que es muy importante para la resolución efectiva de la crisis en general, incluidos los problemas relacionados con las armas nucleares y los derechos humanos”.

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El tratado de paz propuesto se basa en cinco principios: 1) lograr un acuerdo que sea oportuno e incondicional, 2) que esté amparado por las leyes internacionales, 3) que represente la resolución final de la guerra, 4) que sirva como base para un régimen de paz más amplio e integral y 5) que cumpla con las obligaciones de todas las partes para dar fin al conflicto sin imponer concesiones.

En el informe se afirma que, para que sea sostenible, el tratado deberá estar arraigado en los principios de seguridad cooperativa y compartida, poner fin a la división provocada por la Guerra Fría, lograr un mundo libre de armas nucleares e integrar la participación de las mujeres en dicho proceso.

“Como el instrumento más solemne de que se dispone para renunciar al uso de la fuerza, un acuerdo de paz demostraría la sinceridad de las partes en la búsqueda de una resolución pacífica”, se indica. “El acuerdo crearía un impulso nuevo y sin paralelo hacia la creación de un régimen de paz duradero y estable en la región”.

El gobierno de Biden heredó de la administración de Trump el proceso de desnuclearización por la paz, que actualmente está estancado, y en el que se lograron incursiones sin precedentes en Corea del Norte, un país notoriamente elusivo y militarizado, pero que quedó en el aire durante los últimos dos años. Conforme el gobierno de Biden asume el control, crecen los temores de volver a un riesgoso escalamiento.

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Apenas unos días antes de la toma de posesión de Biden, el Líder Supremo de Corea del Norte, Kim Jong Un, se refirió a Estados Unidos como “el mayor enemigo” de su país e hizo énfasis en la necesidad de armas nucleares nuevas y más poderosas. Hizo alarde de un nuevo misil balístico lanzado desde un submarino en un gran desfile militar para conmemorar el octavo congreso del gobernante Partido del Trabajo de Corea.

Biden ha criticado la diplomacia directa y de alto nivel de su predecesor con Kim, quien culpó a Estados Unidos por no estar dispuesto a retirar las sanciones a pesar de las negociaciones en curso. Los funcionarios de Biden no han descartado explícitamente una reunión con el joven líder, pero han insistido en un enfoque que incluya de manera más orientada las posturas de sus aliados regionales.

En declaraciones hechas el lunes a MSNBC, el secretario de Estado Antony Blinken describió el creciente arsenal nuclear de Corea del Norte como “un problema que ha empeorado a lo largo de los distintos gobiernos”, incluidos el de Trump y el del expresidente Barack Obama, donde Blinken trabajó como asesor suplente de seguridad nacional, y Biden como vicepresidente.

“Lo primero que haremos es hacer una revisión general de la política para averiguar qué herramientas tenemos —dijo Blinken—, incluidas las sanciones adicionales, especialmente la coordinación adicional y la cooperación con aliados y socios, pero también analizaremos los incentivos diplomáticos”.

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En el informe de Korea Peace Now! se indica que Biden tiene la autoridad para ratificar los tratados de paz, aunque quizá necesite buscar la asesoría de los legisladores. Varios miembros del Congreso aprobaron el informe de este martes, que recibió elogios de la representante ilhan Omar de Minnesota, la representante Jan Schakowsky de Illinois y la representante Barbara Lee de California.

“El Congreso ha tardado mucho tiempo en poner fin formalmente a la guerra de Corea”, dijo Lee en una declaración enviada a Newsweek. “Mantener este conflicto en vilo ha hecho que los esfuerzos diplomáticos sean vulnerables a la desconfianza y a los errores de cálculo. En este informe se describe cómo un acuerdo negociado puede reducir el riesgo de guerra y permite que coreanos y estadounidenses construyan un futuro más pacífico y próspero. Seguiré trabajando en el Congreso con aliados como Women Cross DMZ para hacer que esto se vuelve realidad”.

Kim también tiene la autoridad para ratificar tratados al igual que la tiene, en cierto grado, su parlamento, la Asamblea Suprema del Pueblo. En Corea del Sur, el presidente Moon Jae-in puede concluir y ratificar acuerdos de paz con la aprobación de la Asamblea Nacional de su país, aunque los lazos entre las dos Coreas en ocasiones conceden privilegios especiales a la rama ejecutiva.

Durante las más recientes conversaciones de paz, incluso en medio de rupturas, el gobierno de Moon ha mostrado una determinación para impulsar el progreso de paz entre las dos Coreas. Seúl ha expresado su confianza en que el gobierno de Biden apoye este objetivo.

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“El inicio del gobierno de Biden será un momento decisivo para reiniciar las conversaciones entre Estados Unidos y la RPDC, y entre las dos Coreas”, declaró a Newsweek un funcionario del Ministerio de Unificación de Corea del Sur el mes pasado, la víspera de la toma de posesión en Estados Unidos.

Ese país, conocido oficialmente como República de Corea, esperaba que tanto su aliado, Estados Unidos, como su rival, llamado formalmente República Popular Democrática de Corea (RPDC), trabajen hacia un entendimiento y no hacia la confrontación.

“El gobierno de la República de Corea espera que el nuevo gobierno de Estados Unidos y las autoridades de Corea del Norte avancen en la construcción de relaciones mediante el diálogo y la negociación de una manera más flexible”, dijo el funcionario.

“Seúl también hará su mayor esfuerzo para crear un círculo virtuoso con una base importante en las relaciones entre ambas Coreas, y entre Estados Unidos y la RPDC”. N

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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek