Sin grieta: republicanos y demócratas, con récord de mujeres candidatas al Congreso

Domitila Dellacha
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NUEVA YORK.- "Puede que sea la primera mujer miembro del Congreso, pero no seré la última". Las palabras de Jeannette Rankin resuenan, aún cuando fueron expresadas hace más de cien años. La mujer que marcó la historia al convertirse en la primera congresista de Estados Unidos, anticipó un futuro en el que las mujeres llegarían a imponerse en la política nacional. En los comicios que por primera vez tienen a una mujer de color como candidata a vicepresidenta, Estados Unidos registra un récord en candidatas al cuerpo legislativo.

Demócratas y republicanas. Sin grieta. Los dos partidos políticos rompieron barreras con el número más alto de candidatas mujeres a ocupar cargos como representantes y senadoras de Estados Unidos. El próximo 3 de noviembre, 298 mujeres avanzan a las elecciones generales para pelear por una banca en el Congreso de Estados Unidos.

Se trata, según datos del Centro para Mujeres y Política Estadounidenses de la Universidad de Rutgersson (CAWP, por sus siglas en inglés), de un aumento considerable en comparación a la elección de 2018, que también había registrado un récord de mujeres de 234 en busca de escaños. En este contexto, se percibe un significativo aumento en las posibilidades de que el año de pandemia vea un refuerzo en las filas de mujeres que prestan servicios en el Congreso, históricamente dirigido de manera abrumadora por hombres.

Las cifras incluyen a 104 legisladoras en busca de su reelección (los 435 miembros de la Cámara baja se enfrentan a elecciones para renovar su banca cada dos años). Entre los nombres más destacados, Alexandria Ocasio-Cortez , la mujer más joven en ser electa para ocupar el cargo de congresista, y sus colegas Ilhan Omar, Ayanna Pressley, Rashida Tlaib. Las cuatro -enemigas declaradas por el presidente Donald Trump - han sido bautizadas como The Squad, el ala más progresista del Congreso.

En la última elección legislativa, las mujeres demócratas desempeñaron un papel fundamental en la recuperación del control de la Cámara de Representantes. Por primera vez después de ocho años de dominio republicano, el territorio volvió a ser conquistado por el partido azul. Tras ganar más del 60 por ciento de las bancas, la elección pasó a ser conocida como "el åño de la mujer". En aquel entonces, sin embargo, la ola no fue bipartidista. Solo cuatro republicanas fueron elegidas: dos para ser representantes y dos para ser senadoras.

"En 2018, en medio de la emoción de un año récord para las candidatas, a menudo nos preguntamos si estábamos en medio de un pico único en las candidaturas impulsado por circunstancias únicas o si estábamos viendo el surgimiento de una nueva normalidad", dijo la politóloga Debbie Walsh, directora de CAWP, en un comunicado. "Esta es una señal de que el impulso no está disminuyendo", subrayó.

Según Walsh, la tendencia creciente de candidatas al Congreso se debe a un aumento sustancial no sólo del sector demócrata, sino del republicano. En total, en las primarias se registraron a 195 republicanas postuladas a un escaño; 94 son las que consiguieron pasar de fase para pelear el próximo 3 de noviembre.

"Nos alienta especialmente ver a las mujeres republicanas que se alzan y buscan un cargo; nunca llegaremos a la paridad sin que las mujeres de ambos lados del pasillo corran y ganen", remarcó Walsh.

La republicana Elise Stefanik -la congresista más joven para los republicanos- alertó la fuerte diferencia en los últimos comicios. En 2019, llamó al partido republicano a revertir la pérdida de poder femenino en el cuerpo legislativo. "Nos enfrentamos a un nivel de crisis de mujeres republicanas en el Congreso", señaló. Stefanik, a cargo de reclutar candidatas republicanas para el Congreso, se jacta de haber conseguido prácticamente duplicar las candidaturas de la última contienda legislativa.

Ahora, más que nunca antes, las republicanas se lanzan a la conquista de escaños, aunque no sin desafíos. Del casi centenar de mujeres que tienen su nombre en boletas, muchas no pasarán. Esta elección registra casi 50 batallas entre mujeres, y el resto de las peleas en las urnas son contra veteranos del establishment político estadounidense.

Lejos de la paridad

"Somos la mitad de la población, deberíamos ser la mitad del Congreso", dijo la afamada Rankin en su tiempo como legisladora, a principios del siglo XX. Más de cien años después, las mujeres representan sólo un 23,7% del total de las bancas de ambas cámaras, aún cuando a nivel poblacional superan el 50% demográfico.

Hasta ahora, 127 mujeres ocupan bancas en el Congreso: 101 en la Cámara de Representantes y 26 en el Senado. La disparidad es, todavía, abrumadora. Y la diferencia en los partidos es aún más marcada: cerca del 38 por ciento de los legisladores demócratas son mujeres, mientras que sólo el 8 por ciento de los republicanos lo son.

Si bien el récord de estas elecciones resulta significativo, un análisis del economista Torsten Slok del Deutsche Bank Securities sugiere que, a este ritmo y sin intervenciones legislativas (como un proyecto que obligue a la paridad), Estados Unidos vería un número igualitario entre hombres y mujeres en el Congreso recién en 2108.

En este contexto, el Foro Económico Mundial-que clasifica el progreso hacia la igualdad en 153 países de todo el mundo- indicó que Estados Unidos se encuentra en el puesto 53, mientras que países como México ocupan el puesto 25 y Canadá el 19. Las estadísticas del organismo internacional se basan en cuatro dominios para su análisis: logro educativo, salud y supervivencia, participación y oportunidad económicas y empoderamiento político.

El ciclo electoral 2020 podría llevar los avances de la última contienda electoral a niveles superiores, especialmente para la corriente conservadora del cuerpo legislativo. El aumento de la representación femenina permitiría, entre otras cuestiones, un cambio que puede afectar a las políticas que hoy se priorizan en el Congreso.