Greta Thunberg: la joven que revolucionó la lucha por el clima con un estilo que divide aguas

Felipe Ramos Hajna

SANTIAGO, CHILE.- "Nos están fallando. Pero los jóvenes están empezando a entender su traición. Los ojos de todas las generaciones futuras están sobre ustedes. Y si eligen fallarnos, nunca los perdonaremos. No dejaremos que sigan con esto. Justo aquí, ahora es donde trazamos la línea. El mundo se está despertando. Y se viene el cambio, les guste o no". Con esas palabras, Greta Thunberg finalizaba su discurso de no más de 500 palabras frente al plenario de la ONU el 23 de septiembre. En las gradas, líderes mundiales miraban con ojos entumecidos a la joven de solo 16 años que se transformó en el mayor ícono de la lucha contra el cambio climático.

Un poco más de un año antes -el 20 de agosto de 2018-, la misma adolescente decidió no ir al colegio para sentarse fuera del Parlamento sueco a protestar contra lo que ella consideraba el poco avance en la disminución de la huella de carbono en su país. Con un cartel que decía "Huelga por el clima", esta chica de baja estatura, cara seria y diagnosticada con Asperger hacía frente a un tema que muchos científicos y activistas habían advertido, pero que pocos estaban dispuestos a dar soluciones concretas. Fue tanto el impacto que provocó su acción que dos semanas después daba su primer discurso en público, algo que sorprendió incluso a sus padres, ya que sufre de mutismo selectivo, lo que no le ha impedido presentarse en 2019 frente al Foro de Davos, el Parlamento británico, una comisión del Senado estadounidense, el plenario de Naciones Unidas y en la COP25, en Madrid.

Nacida el 3 de enero de 2003, hija de la soprano Malena Ernman y del actor y escritor Svante Thunberg, desde pequeña Greta fue una niña profundamente introvertida. Cuando tenía ocho años vio un documental sobre el cambio climático y quedó tan impactada que la problemática le provocó una profunda depresión. "Yo sobrepienso. Algunas personas pueden dejar ir las cosas, pero yo no puedo, especialmente si hay algo que me preocupa o me pone triste", dijo al diario The Guardian.

La fuerza que mueve a Greta es detener las promesas vacías que se hicieron hasta ahora y hacer que los líderes mundiales escuchen a los científicos. Para Eloisa Silva, consultora en sustentabilidad y miembro de la red Young Leaders of Americas Initiative, programa creado por Barack Obama, el "fenómeno Greta" es "una combinación entre un momento histórico, donde se está cuestionando el statu quo en todo ámbito y en el que hay cambios sistémicos que se están desenvolviendo, y la aparición del movimiento femenino en que han surgido voces fuertes".

"Greta, siendo una voz femenina, pide cambios de forma clara y hace una denuncia apelando a la ética de las autoridades y los poderosos. Ella no tiene temor ni tiene otra agenda más que representar al movimiento social", añade Silva.

Aunque no se muestra optimista sobre el resultado, Greta sostiene que debe hacer lo que se pueda. Esa determinación provocó que millones de personas salieran a las calles alrededor del mundo para unirse a su causa Fridays For Future (Viernes por el futuro), mientras que otros tantos se han sumado al "flygskam" o "la vergüenza de volar", movimiento que busca que la gente deje de trasladarse en avión para pasar a transportes menos contaminantes, como los trenes. Fue lo que llevó a Greta a navegar en veleros ecológicos desde Europa hacia Estados Unidos y viceversa.

"El fenómeno que se generó en torno a la figura de Greta y Fridays For Future fue clave para movilizar a jóvenes y adultos a la acción climática. Sin duda, ella para el 6D ha sido una inspiración", dice Jorge Tapia, director ejecutivo de #6D Global Climate Action, It's Now!, una campaña internacional organizada para la COP25.

A pesar de que por décadas hubo activistas de peso que advirtieron sobre los riesgos del cambio climático, el gran salto que provocó Thunberg está en la forma con que habla, y que muchos atribuyen a que tiene Asperger, lo que hace que no se distraiga con intereses sociales propios de alguien de su edad.

Varias figuras internacionales salieron en apoyo a Thunberg, partiendo por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron. No obstante, no han sido pocas las voces que la atacaron. En julio, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) la declaró como "la mayor amenaza" a la industria de los combustibles fósiles, mientras que Trump tuiteó de forma sarcástica que "ella parece ser una niña muy feliz que mira hacia un futuro brillante y maravilloso". Lo primero ella lo consideró como "el mayor cumplido", mientras que las palabras del presidente norteamericano se transformaron en su biografía en Twitter.

La fuerza del discurso de Greta se ha replicado en jóvenes como Tamara Toledo (17 años), proveniente de Talcahuano, una de las zonas más contaminadas de Chile, y que también viajó a Madrid para estar con ella. "Desde pequeña se me inculcó en mi familia el amor a la Madre Tierra. Trabajar en Fridays For Future fue una especie de búsqueda para llevar este mensaje de amar a nuestros ecosistemas y protegerlos de quienes están abusando de ellos", dice.

Con motivo de la COP25, que se iba a realizar en Chile hasta que la crisis social hizo que la cumbre se trasladara a Madrid, muchos países han suscrito compromisos para disminuir su huella de carbono. Sin embargo, falta que las naciones más industrializadas se sumen a estas medidas. Como dijo Greta en la capital española, la huelga por el clima "no logró nada".

"No podemos seguir así. No es sustentable que los chicos no vayan al colegio y no queremos continuar. Nos encantaría algo de acción de parte de quienes están en el poder. La gente está sufriendo y muriendo. No podemos esperar más tiempo", sentenció la adolescente sueca.