Gregorio Dalbón cuestionó por “tardía” la recusación de María Eugenia Capuchetti y pidió iniciar un juicio político contra la jueza

Cristina Kirchner y Gregorio Dalbón, su abogado
Cristina Kirchner y Gregorio Dalbón, su abogado

Un día después de que la vicepresidenta Cristina Kirchner instruyera a sus abogados a recusar a María Eugenia Capuchetti, la jueza que investiga el intento de magnicidio en su contra perpetrado el 1° de septiembre, Gregorio Dalbón, uno de los letrados que la representan, cuestionó por “tardía” la decisión y planteó que la presentación debió haberse hecho dos meses atrás, cuando el teléfono de Fernando Sabag Montiel fue borrado en uno de los intentos de la Policía Federal Argentina (PFA) por extraer la información.

Consultado acerca del anuncio realizado ayer por Cristina Kirchner a través de un video que publicó en las redes sociales, Dalbón señaló: “Cuando nos reunimos los tres abogados que conformamos la querella, yo planteé delante de Cristina que lo que había sucedido con el celular de Sabag Montiel tenía una connotación de mal desempeño; el hecho de que habían borrado el celular a mí ya me hizo pensar de entrada que Capuchetti no estaba capacitada para llevar una investigación tan importante como la de un acto terrorista contra la presidenta de la Nación. Ahí empezó el mal desempeño”.

Tras ello, completó: “Después, por supuesto que en la medida en la que se fue investigando y empezaron a aparecer líneas de financiación y políticas se hizo evidente que la doctora lo que pretende es cerrar la causa con Sabag Montiel y Brenda Uliarte y elevar la causa a juicio para que esto termine”.

De esta forma, calificó de “tardío” el “remedio de la recusación”, ya que a su criterio debió haberse planteado luego de que el 4 de septiembre, tres días después del atentado, trascendiera que los técnicos de la PFA habían borrado el teléfono del brasileño que le gatilló con un arma en la cabeza a la vicepresidenta -contenido que fue parcialmente recuperado por los peritos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) un mes más tarde.

A continuación, soslayó que la medida es además insuficiente y sentenció: “Acá lo que hay que hacer es un juicio de mal desempeño en el Consejo de la Magistratura y destituirla. Esto es lo que hay que hacer con los jueces que no trabajan”.

Más tarde, Dalbón manifestó con relación al inteno de magnicidio: “Pienso que este hecho estaba preparado para que la bala salga, y cuando la bala salía el pandemonium lo sacaba a Sabag Montiel del lugar -porque simplemente hubiese estallado la cabeza la vicepresidenta- y se iba a Brasil, donde no hay extradición. Ahí, en ese teléfono teníamos la salida de Montiel, el financiamiento y los autores intelectuales”.

Después, se refirió a los presuntos dichos del diputado de Pro Gerardo Milman, al que el asesor de un diputado del Frente de Todos (FdT) dijo haber escuchado afirmar: “Cuando la maten, yo voy a estar camino a la Costa”. Con relación a las dos mujeres que acompañaban al legislador el día señalado por el testigo en el bar Casablanca, el letrado expresó: “Cuando nos acercamos con Milman y esta gente va a declarar que no estaban con él en la confitería y luego rectifican hay falso testimonio. No he visto que se investigue a estas mujeres que mintieron en la cara de la jueza. Además, ¿no deberían llamarlo para que tenga una defensa?”.

Así las cosas, insistió en que la Justicia busca encubrir un plan de “la derecha” que tenía como punta de lanza el asesinato de Cristina Kirchner. “Pienso que si la bala salía había una Asamblea Legislativa después de unos cuantos días de balaceras y había un golpe de Estado contra el presidente Alberto Fernández y algún inescrupuloso se iba a sentar en el sillón de Rivadavia. No tengo dudas de que este hecho se perpetrataba para eso. La derecha iba a instalarse en la Argentina”, conjeturó y ante dicho escenario remarcó la necesidad de que se investigue a “la política”, al “crimen organizado y a la “tropa propia” involucrada en el hecho.